{"id":80928,"date":"2023-02-03T00:01:00","date_gmt":"2023-02-02T23:01:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.presos.org.es\/?p=80928"},"modified":"2023-01-25T11:55:59","modified_gmt":"2023-01-25T10:55:59","slug":"falangistas-canarios-asesinos-penitencia-semblantes-de-la-espana-republicana-en-guerra-contra-el-fascismo-ilya-ehrenburg-1937","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/2023\/02\/03\/falangistas-canarios-asesinos-penitencia-semblantes-de-la-espana-republicana-en-guerra-contra-el-fascismo-ilya-ehrenburg-1937\/","title":{"rendered":"Falangistas canarios asesinos \u00abPenitencia\u00bb \/ Semblantes de la Espa\u00f1a republicana en guerra contra el fascismo. Ilya Ehrenburg, 1937."},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/falange.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-80930\" width=\"430\" height=\"334\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Foto. Comida falangista. Militares, curas, burgueses.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(16.834px, 1.052rem + ((1vw - 3.2px) * 1.007), 26px);\"><strong>Memoria hist\u00f3rica imprescindible:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(15.197px, 0.95rem + ((1vw - 3.2px) * 0.857), 23px);\"><strong>-Penitencia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.33), 17px);\"><strong><em>\u201cEl fascismo es capitalismo en descomposici\u00f3n.\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Vladimir Ilich Ulianov.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Lo que hac\u00eda el viejo Tonono Marrero era agachar la cabeza cuando pasaba por la acera de la comisar\u00eda en la calle Luis Ant\u00fanez de Las Palmas, la agachaba por miedo a que alguien lo conociera y ya hab\u00edan pasado m\u00e1s de treinta a\u00f1os de cuando torturaba y asesinaba a cientos de hombres. Aquellos tiempos \u00abgloriosos\u00bb de Santa Cruzada, cuando se juntaba con Pedro Samper, Juan Pintona, Eufemiano Fuentes, Francisco Rubio, Antonio Sams\u00f3, Juan del R\u00edo Ayala, Alfredo Rivas y algunos nazis m\u00e1s, dedic\u00e1ndose a rajar con navajas de afeitar a quienes cayeran en sus manos, a otros los ahorcaban o los colgaban por los ojos con ganchos para el pescado, all\u00ed mismo, dentro del recinto que hasta hac\u00eda pocos meses antes del golpe del 36 era un colegio de curas, La Salle, que fue cedido por la Di\u00f3cesis y el obispado como centro de detenci\u00f3n y maltrato a la Falange canaria.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Tonono, llevaba dentro mucho remordimiento, ve\u00eda rostros conocidos de personas que se le cruzaban por la calle, reconoc\u00eda en su delirio muchas veces las caras desencajadas de los muchachos asesinados, de las chicas violadas hasta la muerte en el cuarto del segundo piso, el que daba para la azotea, donde un camastro sucio con colch\u00f3n de paja serv\u00eda para los abusos sexuales en grupo, decenas de falangistas haciendo cola para violar y humillar, para las ratas en las vaginas, chicas cuyo \u00fanico delito era tener algo que ver con la Rep\u00fablica, con las fuerzas de izquierda, con alg\u00fan sindicato, con la cultura o simplemente ser novia, esposa, hija o nieta, de cualquiera de los detenidos y asesinados.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>El viejo Marrero recorr\u00eda todos los d\u00edas el camino desde el barrio de Guanarteme hasta Ciudad Jard\u00edn, donde viv\u00eda su hija, casada con un militar peninsular, capit\u00e1n de La Legi\u00f3n, trataba de echar por otra ruta, pero aunque no quisiera de repente all\u00ed estaba el edificio de la muerte, por el que pasaron miles de asesinados, el mayor centro del horror de la ciudad junto al Gabinete Literario, el sitio donde sacaban a los muertos envueltos en mantas y sacos de pl\u00e1tanos para meterlos en camiones y tirarlos en alg\u00fan agujero o directamente al mar, el lugar donde Marrero Umpierrez se hizo hombre, donde en menos de cinco a\u00f1os envejeci\u00f3 m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os, el espacio del terror, donde se caminaba entre sangre y v\u00edsceras, las tripas de los rajados, de los destrozados por la furia espa\u00f1ola, la de los criminales que ejecutaron las \u00f3rdenes de los generales: \u00abgenerar el m\u00e1ximo terror en el menor tiempo posible, follarse a las mujeres de los republicanos, demostrarles quienes son los hombres de verdad\u00bb.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>En uno de esos recorridos Tonono se encontr\u00f3 con una mujer mayor vestida de negro en un luto eterno, se cruzaron delante de la playa de Las Alcaravaneras, ese d\u00eda el mar estaba muy bravo, el viento hac\u00eda que las gotitas saladas les untaran la cara y los labios. La se\u00f1ora lo mir\u00f3 y le dijo:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>-\u00a1Marrero asesino, mataste a mi ni\u00f1o!-<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Lo grit\u00f3 con una voz rota, ronca, de persona a la que le queda muy poca vida, el anciano requet\u00e9 se qued\u00f3 paralizado, le temblaban las piernas ante aquella fr\u00e1gil dama enlutada, not\u00f3 que se le sal\u00edan los orines calent\u00e1ndole los muslos, el coraz\u00f3n se le sal\u00eda por la boca agarr\u00e1ndose a la pared del Bar Vigo, la se\u00f1ora lo persigui\u00f3 encorvada y lo se\u00f1al\u00f3 con su bast\u00f3n de madera:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>-Te vas a morir podrido, ahogado en sangre criminal-<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Tonono, corri\u00f3 como pudo, como alma que lleva al diablo arrastrando sus piernas, su hija le abri\u00f3 la puerta y se cay\u00f3 redondo en la entrada de la verja del jard\u00edn, lloraba como un ni\u00f1o, berreaba algo ininteligible:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>-Quiero morirme ya Mariola, quiero morirme, que me lleve el Se\u00f1or o el diablo, pero ya no puedo seguir viviendo as\u00ed-<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>La joven lo mir\u00f3, parec\u00eda un esqueleto, una especie de mu\u00f1eco roto con la entrepierna mojada, ol\u00eda a miedo, al mismo que le infringi\u00f3 a tantos cuando se cre\u00eda un verdadero patriota, el due\u00f1o del mundo con el yugo y las flechas brillando en su pecho.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;<a href=\"https:\/\/viajandoentrelatormenta.com\/\">https:\/\/viajandoentrelatormenta.com\/<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/ayuda-47.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-80929\" width=\"320\" height=\"423\" srcset=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/ayuda-47.png 639w, http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/ayuda-47-227x300.png 227w\" sizes=\"auto, (max-width: 320px) 100vw, 320px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">P\u00e1gina del Ayuda n\u00ba 47.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(15.197px, 0.95rem + ((1vw - 3.2px) * 0.857), 23px);\"><strong>-Semblantes de Espa\u00f1a<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.44), 18px);\"><strong>AYUDA N\u00ba 47 \u2013 20 Marzo 1937<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#6d1212;font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.33), 17px);\"><strong>Ilya Ehrenburg<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>M\u00c1S ALL\u00c1 DE LA GUERRA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Llevamos largo tiempo rodando sobre el desierto p\u00e9treo de Arag\u00f3n. Pregunt\u00e1bamos: \u201cY m\u00e1s all\u00e1, \u00bfson ellos o los nuestros?\u201d Las respuestas de los campesinos eran pat\u00e9ticas y confusas. Maldec\u00edan de los fascistas y nos ofrec\u00edan botas de vino. Los chicos gritaban, pu\u00f1o en alto: \u201c\u00a1No pasar\u00e1n!\u201d A cada cruce de carretera pregunt\u00e1bamos: \u201c\u00bfQui\u00e9n est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1?\u201d Un campesino, con el pecho al descubierto, sobre el que blanqueaba un pelo chamuscado, levant\u00f3 su horquilla y respondi\u00f3: \u201cM\u00e1s all\u00e1 es la guerra.\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Los pueblos iban desapareciendo. Las piedras amontonadas parec\u00edan ruinas de arquitectura prehist\u00f3rica. La noche se espesaba r\u00e1pidamente. Resplandores de fuego cruzaban la oscuridad. A lo lejos tronaban los ca\u00f1ones. Los faros se ahogaban en columnas de polvo. De pronto, el coche se detiene. En vano buscamos con la vista un ser humano. Al fin percibimos una choza entre las rocas. Alguien grit\u00f3 con voz temerosa y malhumorada: \u201c\u00a1La consigna!\u201d Nosotros respondimos: \u201c\u00a1Vigilancia en todas partes!\u201d No conoc\u00edamos la consigna de este sector, y repetimos sin certeza, pero con insistencia, una vieja consigna. En torno hab\u00eda montones de piedras. Yo pregunt\u00e9 a mi compa\u00f1ero, Jaime Miravillas: \u201c\u00bfQui\u00e9n son \u00e9stos?\u201d El sac\u00f3 el rev\u00f3lver de la funda. Agazapados en las rocas, unos hombres nos apuntaban con sus fusiles. El miliciano que iba sentado junto al chofer comenz\u00f3 a renegar. Dej\u00f3 su fusil y se dirigi\u00f3 solo hacia las piedras. Nosotros o\u00edmos su voz: \u201c\u00a1Vaya, si son de los nuestros \u00a1\u201d Los campesinos estallaron en una risa gozosa. Uno dijo: \u201cEs la sexta noche que llevamos aqu\u00ed.\u201d Nosotros preguntamos: \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 ahora el frente?\u201d Ellos no supieron contestar. Para ellos, el frente estaba en todas partes.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>\u00a1ESTO HAY QUE DEFENDERLO!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Un viento fr\u00edo ahuyent\u00f3 el tufo. Los campesinos se envolvieron en sus mantas ajedrezadas. \u201cId a acostaros\u201d, dijo Jaime Miravillas. Pero ellos contestaron: \u201cNo, tenemos que montar la guardia.\u201d Nos dijeron que el propietario era un marqu\u00e9s y que su administrador abusaba de las chicas del pueblo. Nos dijeron que el cura, al escapar, hab\u00eda perdido, cerca del molino, una cruz y un broche de mujer. Nos dijeron tambi\u00e9n que los campesinos ten\u00edan ahora una buena trilladora. Habi\u00e9ndose apoderado de la tierra del amo, organizaron un kolj\u00f3s. El viejo dijo: \u201c\u00bfSabes t\u00fa lo que nos pagaba el administrador? Cincuenta c\u00e9ntimos por d\u00eda. La carne no la prob\u00e1bamos sino cuando hab\u00eda una boda. Y ahora\u2026\u201d Luego dijo: \u201cHan venido el domingo. Un tipo vestido de paisano grit\u00f3: \u201c\u00a1Santiago!\u201d Era su consigna. Han matado a Ram\u00f3n. Han matado dos mulas. Pero nosotros tiramos desde all\u00ed, \u00bfves?, y echaron a correr. \u00a1No, esto hay que defenderlo!\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>El anciano me dio un golpe suave en el hombro y dijo: \u201cDe aqu\u00ed a Badajoz, 12 kil\u00f3metros. La consigna es: \u201c!Todos los fusiles, al frente!\u201d En el momento que part\u00edamos, un chico apareci\u00f3 en la oscuridad. Grit\u00f3: \u201c\u00a1No pasar\u00e1n!\u201d Acaso fuese el hijo de Ram\u00f3n. Rodamos de nuevo sobre el desierto p\u00e9treo. Detr\u00e1s y delante se agitaban las sombras. Ellas guardaban la vida.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>REFUGIADOS DE EXTREMADURA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Yo hab\u00eda visitado Malpica en la primavera de 1936. Los campesinos miraban con ojos furiosos al castillo del duque de Ari\u00f3n. Este castillo se elevaba sobre el pueblo como una fortaleza. Los campesinos me hablaron de sus esperanzas. Hab\u00edan recibido la tierra a pagar a plazos. La laboraban en com\u00fan y llamaban a su propiedad con un nombre incomprensible, pero que les era muy querido: \u201ckolj\u00f3s\u201d. El Gobierno hab\u00eda exigido ciento diez mil pesetas. Los campesinos mor\u00edan de hambre, pero se negaban a someterse. Echaban pestes contra el duque de Ari\u00f3n y hablaban de mi pa\u00eds con cari\u00f1o.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Vuelvo a Malpica una c\u00e1lida tarde de septiembre. Sobre los arriares brillaba el oro de melones enormes. Los milicianos, mineros de Ciudad Real, pescaban con la dinamita. De vez en cuando pasaban sobre el pueblo aviones enemigos. El frente estaba muy cerca y nadie sab\u00eda cu\u00e1l ser\u00eda al d\u00eda siguiente la suerte de Malpica. En una pradera humeaban los fuegos encendidos por los refugiados de Extremadura. No hab\u00edan podido salvar de los facciosos sino sus vidas y sus rencores.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Me encuentro con viejos amigos. Se hallaban ahora a la entrada del pueblo, armados de fusiles. Al verme levantaron los pu\u00f1os, y el alcalde, viejo campesino afeitado, con profundas arrugas en torno a la boca, me dijo: \u201c\u00a1Salud, Ehrenburg! Ahora te vamos a llevar al castillo.\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>EL CASTILLO DEL DUQUE DE ARI\u00d3N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Entraron por la vieja puerta como vencedores. El alcalde llevaba un candelero de cobre con un trozo de vela. Yo he visto c\u00f3mo hab\u00eda vivido el duque de Ari\u00f3n. Solamente en Malpica hab\u00eda pose\u00eddo veinte mil hect\u00e1reas, pero carec\u00eda de imaginaci\u00f3n. Hab\u00eda decorado su castillo con estatuillas vulgares. En las cacerolas y orinales estaban grabadas sus armas. Ten\u00eda en el castillo 180 cacerolas de todas las especies, pero no ten\u00eda un solo libro. El duque de Ari\u00f3n ven\u00eda a Malpica en oto\u00f1o; organizaba grandes cacer\u00edas y llevaba las estad\u00edsticas de las liebres que mataban. Rezaba ante una virgen de yeso con enaguas de terciopelo. La sala m\u00e1s suntuosa del castillo era la sala de ba\u00f1o, amueblada, no se sabe por qu\u00e9, con tres buracas. En un cuadro dorado se guarda la memoria de la cacer\u00eda real del 8 de agosto de 1913; este d\u00eda hab\u00eda cazado liebres su majestad el rey de Espa\u00f1a, su alteza el pr\u00edncipe Jenaro y el se\u00f1or del castillo, duque de Ari\u00f3n. Fue el m\u00e1s grande acontecimiento en la vida del hombre que gobern\u00f3 Malpica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>En diciembre parti\u00f3 el duque; pas\u00f3 el invierno en Par\u00eds o en Biarritz. Los campesinos no iban a ninguna parte. Com\u00edan garbanzos y maldec\u00edan su suerte. El duque de Ari\u00f3n pagaba a los campesinos que laboraban sus campos una peseta diaria. El sostener un perro le costaba al duque dos pesetas diarias. \u201cY el duque, \u00bfc\u00f3mo viv\u00eda?\u201d, pregunt\u00e9 yo al alcalde, al tiempo que acercaba el candelero a los orinales. El alcalde respondi\u00f3: \u201cMal. Hasta los perros se burlaban de \u00e9l.\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Cuando salimos del castillo, el alcalde moja con saliva una hoja de papel, la pega a la puerta y firma: la propiedad del pueblo quedaba sellada. Miramos al Tajo, que amarilleaba bajo la colina. Los mirtos del jard\u00edn embalsamaban el aire. Una paz inmensa se apoderaba de los hombres.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>-Ahora viviremos de otro modo. \u00bfNo has le\u00eddo que el nuevo ministro de Agricultura es un comunista? Es uno de los nuestros; \u00e9l no nos va a exigir diez mil pesetas. Este a\u00f1o pagaremos jornales de seis pesetas diarias. Si\u2026\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>El alcalde no termin\u00f3 la frase. En la oscuridad brillaban los fusiles de los campesinos. \u201cCatorce de nuestros hombres est\u00e1n en el frente. Partir\u00edan todos, pero un camarada que vino de Madrid nos dijo que hici\u00e9ramos la recogida.\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Nos detuvimos ante el jard\u00edn. El olor espeso del Sur daba v\u00e9rtigos. El alcalde dijo luego: \u201cEste castillo no nos sirve de nada. Escribiremos al Gobierno que lo d\u00e9 a los escritores. Aqu\u00ed podr\u00e1n trabajar, y en este pueblo todo el mundo quiere leer libros.\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Estrech\u00e9 su mano grande y nudosa. Detr\u00e1s de los fusiles y de los mirtos, el cielo era de un anaranjado denso; los arrabales de Talavera, incendiados por las bombas, ard\u00edan\u2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>\u00a1QU\u00c9 HOMBRES!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Por la ma\u00f1ana, temprano, los milicianos instalaron al servidor de ametralladoras, Williams, cerca de la ventana. All\u00ed permaneci\u00f3 hasta la tarde. Su pierna rota descansaba sobre una silla. Miraba a los chicos, que debajo de la ventana se lanzaban al asalto de un alc\u00e1zar imaginario. Williams esperaba el regreso de los aviadores. Oprimido de emoci\u00f3n, pregunto: \u201c\u00bfQui\u00e9n ha trabajado hoy?\u201d Dec\u00eda: \u201cDebieron descender a cuatrocientos metros\u2026\u201d Sus ojos eran de un azul p\u00e1lido; no se ven ojos as\u00ed en Madrid. Era ingl\u00e9s y comunista. Me dijo: \u201cEs idiota; \u00bfpor qu\u00e9 he de permanecer aqu\u00ed? La pierna no tiene importancia. Solo necesito mis ojos y mis manos. Hoy dir\u00e9 al m\u00e9dico que tengo que volver al trabajo.\u201d Dos espa\u00f1oles se acercaron a nosotros. Nos contaron c\u00f3mo veinte campesinos, armados de mosquetes, hab\u00edan atacado a un tanque enemigo cerca de Escalona. Williams relampague\u00f3 y dijo en vos baja: \u201c\u00a1Qu\u00e9 pa\u00eds! \u00a1Qu\u00e9 hombres!\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>\u00a1HAN MATADO A PEDRO!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Me dirijo al centro de la Brigada Motorizada, que se hallaba en el palacio del duque de Medinaceli. En las vastas caballerizas hab\u00eda calesas con viejas armas, entre las ametralladoras. Me fijo en una campesina con un zagalillo. Iba tocada de un pa\u00f1uelo negro. Su rostro, arrugado y seco, ten\u00eda una expresi\u00f3n de serenidad. Tard\u00f3 un instante en darme cuenta de que le ca\u00edan las l\u00e1grimas. Dijo con dulzura: \u201cHan matado a Pedro. Yo me llevo al chico\u2026\u201d El peque\u00f1o miraba con entusiasmo a las ametralladoras. Luego, la mujer se sent\u00f3 en un banco de m\u00e1rmol, y despu\u00e9s de mojar el hilo con saliva se puso a coser la camisa de su hijo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>EL MILICIANO CIEGO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>En una sala inmensa, entre los maniqu\u00edes de caballeros, cuyas corazas daban resplandor, le\u00edan los milicianos \u201cMundo Obrero\u201d. Estaban vestidos de blusa azul. En el despacho del duque se hab\u00eda instalado la Redacci\u00f3n del \u201cBolet\u00edn de los Milicianos\u201d. Un hombre de voz ronca, todav\u00eda cubierto del polvo de Talavera, dictaba: \u201cEs indispensable la m\u00e1s estricta disciplina\u2026\u201d En un div\u00e1n dorm\u00eda un oficial. Hac\u00eda apenas una hora que hab\u00eda vuelto del frente. En su sue\u00f1o, mov\u00eda los labios como un ni\u00f1o.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Voy m\u00e1s all\u00e1. En otro tiempo, se recib\u00ed aqu\u00ed a los invitados. Delante de un piano de cola estaba sentado un miliciano de gafas negras. Su pecho estaba condecorado por dos estrellas. Tocaba sucesivamente \u201cLa Internacional\u201d, obras de Grieg y piezas de flamenco. Luego se levanta y se dirige hacia m\u00ed. Dijo sonriendo: \u201cCon un ojo, puedo distinguir todav\u00eda el d\u00eda de la noche. Ha sido en Somosierra\u2026\u201d Yo ignoraba qu\u00e9 deb\u00eda decirle a un hombre que acababa de perder la vista de los dos ojos. Me puse a hablarle de m\u00fasica. El recurso era convencional y est\u00fapido. El no respondi\u00f3. Despu\u00e9s de un momento de silencio, dijo: \u201cEn Rusia hab\u00e9is inventado muchas cosas nuevas. T\u00fa sabr\u00e1s, tal vez, lo que puede hacer un hombre sin ojos. Si no se puede ir al frente, entonces, aqu\u00ed\u2026 Mis dedos se han hecho mucho m\u00e1s \u00e1giles. Puedo montar un motor. O hacer obuses\u2026\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Otros milicianos se acercan a nosotros. Hablaron de la potencia de la aviaci\u00f3n enemiga, de los combates cerca de C\u00f3rdoba, de la muerte heroica de un peque\u00f1o Pepe que hizo saltar un hangar. Uno de los milicianos dijo: \u201cHay que aprender a morir.\u201d Entonces, el ciego mont\u00f3 en c\u00f3lera. Dio un pu\u00f1etazo en la mesa, donde un chinito de porcelana comenz\u00f3 a temblar. \u201cEs absurdo. \u00bfPor qu\u00e9 hablas t\u00fa de muerte? En Espa\u00f1a todo el mundo sabe morir. Ahora, lo que hace falta es otra cosa: aprender a vivir, \u00bfcomprendes? Aprender a vencer.\u201d Se enjuag\u00f3 la frente con la manga y a\u00f1adi\u00f3 dulcemente: \u201cAcaso yo pueda regresar al frente\u2026 Puedo cavar trincheras. Hacerlas altar a la dinamita\u2026\u201d<\/strong>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Memoria hist\u00f3rica imprescindible: -Penitencia \u201cEl fascismo es capitalismo en descomposici\u00f3n.\u201d Vladimir Ilich Ulianov. 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