{"id":78654,"date":"2022-11-29T00:00:00","date_gmt":"2022-11-28T23:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.presos.org.es\/?p=78654"},"modified":"2022-11-25T16:10:32","modified_gmt":"2022-11-25T15:10:32","slug":"descarga-del-libro-de-antonio-machado-la-guerra-de-1937-discurso-a-las-juventudes-socialistas-unificadas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/2022\/11\/29\/descarga-del-libro-de-antonio-machado-la-guerra-de-1937-discurso-a-las-juventudes-socialistas-unificadas\/","title":{"rendered":"Descarga del libro de Antonio Machado \u00abLa guerra\u00bb, de 1937. Discurso a las Juventudes Socialistas Unificadas."},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/portada-4.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-78655\" width=\"350\" height=\"465\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Portada \u00abLa guerra\u00bb, de Antonio Machado.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(16.834px, 1.052rem + ((1vw - 3.2px) * 1.007), 26px);\"><strong>Biblioteca popular:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(15.747px, 0.984rem + ((1vw - 3.2px) * 0.907), 24px);\"><strong>\u00abLa guerra\u00bb<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(15.747px, 0.984rem + ((1vw - 3.2px) * 0.907), 24px);\"><strong>Antonio Machado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.33), 17px);\"><strong>Madrid, 1937.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#2c1284\"><strong>INDICE:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Los milicianos de 1936.<\/strong><\/li>\n\n\n\n<li><strong>El crimen fue en Granada.<\/strong><\/li>\n\n\n\n<li><strong>Apuntes.<\/strong><\/li>\n\n\n\n<li><strong>Meditaci\u00f3n del d\u00eda.<\/strong><\/li>\n\n\n\n<li><strong>Carta a David Vigodsky.<\/strong><\/li>\n\n\n\n<li><strong>Al escultor Emiliano Barral.<\/strong><\/li>\n\n\n\n<li><strong>Discurso a las Juventudes Socialistas Unificadas.<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.33), 17px);\"><strong>DISCURSO A LAS JUVENTUDES SOCIALISTAS UNIFICADAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#891313;font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.33), 17px);\"><strong>Antonio Machado.<\/strong> <strong>1 Mayo 1937.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Acaso el mejor consejo que puede darse a un joven es que lo sea realmente. Ya s\u00e9 que a muchos parecer\u00e1 superfluo este consejo. A mi juicio, no lo es. Porque siempre puede<\/strong> <strong>servir para contrarrestar el consejo contrario, impl\u00edcito en una educaci\u00f3n perversa: procura ser viejo lo antes posible.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Se vela por la pureza de la ni\u00f1ez; se la defiende, sobre todo, de los peligros de una pubescencia anticipada. Muy pocos velan por la pureza de la juventud; a muy pocos inquieta el peligro, no menos grave, de una vejez prematura. Sabemos<\/strong> <strong>ya, y acaso lo hemos cre\u00eddo siempre, que la infancia no se enturbia a s\u00ed misma, y hemos adquirido un respeto al ni\u00f1o, loable, en verdad, si no alcanzase los linderos de la idolatr\u00eda. Se sigue creyendo, en cambio, que toda la turbulencia que advertimos en los j\u00f3venes es de fuente juvenil, y que al joven s\u00f3lo puede curarle la vejez. Yo he pensado siempre lo contrario. Por ello he dicho siempre a los j\u00f3venes: adelante con vuestra juventud. No que ella se extienda m\u00e1s all\u00e1 de sus naturales l\u00edmites en el tiempo, sino<\/strong> <strong>que, dentro de ellos, la viv\u00e1is plenamente. Adelante, sobre todo, con vuestra faena juvenil: ella es absolutamente intransferible; nadie la har\u00e1, si vosotros no la hac\u00e9is.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Uno de los graves pecados de Espa\u00f1a, tal vez el m\u00e1s grave, acaso el que hoy purgamos con la tragedia de nuestra patria, es el que pudi\u00e9ramos llamar \u00abgran pecado de las juventudes viejas\u00bb. Yo las conozco bien, amigos queridos, perdonadme esta peque\u00f1a jactancia. En mi ya larga vida, he visto desfilar varias promociones y diversos equipos de j\u00f3venes pervertidos por la vejez: ratas de sacrist\u00eda, flores de<\/strong> <strong>patinillo, repugnantes lombrices de ca\u00f1o sucio. Los conozco bien. Y son esos mismos j\u00f3venes sin juventud los que hoy, ya maduros, mejor dir\u00e9, ya podridos, levantan, en la retaguardia de sus ej\u00e9rcitos mercenarios, los estandartes de la reacci\u00f3n, los mismos que decidieron, fr\u00eda y cobardemente, vender a su patria y traicionar el porvenir de<\/strong> <strong>su pueblo. Son esos mismos tambi\u00e9n, aunque no siempre lo parezcan, los que hoy quisieran corromperos, sembrar la confusi\u00f3n y el desorden en vuestras filas, los enemigos de vuestra disciplina, en suma, cualesquiera que sean los<\/strong> <strong>ideales que digan profesar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>\u00a1La disciplina!&#8230; He aqu\u00ed una palabra, que vosotros, j\u00f3venes socialistas unificados, no necesit\u00e1is, por fortuna, que yo os recuerde. Porque vosotros sab\u00e9is que la disciplina, \u00fatil para el logro de todas las empresas humanas, es imprescindible en tiempos de guerra. De disciplina sab\u00e9is vosotros, por j\u00f3venes, mucho m\u00e1s que nosotros, los viejos, pudi\u00e9ramos ense\u00f1aros. Contra lo que se cree, o afecta creerse, tambi\u00e9n la disciplina es una virtud esencialmente juvenil, que muy<\/strong> <strong>rara vez alcanza a los viejos. S\u00f3lo la edad generosa, abierta a todas las posibilidades del porvenir, realiza gustosa el sacrificio de todo lo mezquinamente individual a las f\u00e9rreas normas colectivas que el ideal impone. S\u00f3lo los j\u00f3venes verdaderos saben obedecer sin humillaci\u00f3n a sus capitanes, velar por el prestigio, sin sombra de adulaci\u00f3n, de los hombres que, en los momentos de peligro, manejan el tim\u00f3n de nuestras naves; s\u00f3lo ellos saben que en tiempo de guerra y de tempestad los capitanes y los pilotos, cuando<\/strong> <strong>est\u00e1n en sus puestos, son sagrados.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Nada temo de la indisciplina juvenil, porque nunca he cre\u00eddo en ella. Mucho temo, mucho he temido siempre de la mansa indisciplina de la vejez, de esa vejez an\u00e1rquica, en el sentido peyorativo de estas dos palabras \u2014un hombre encanecido en actividades heroicas sabe guardar como un tesoro la llama \u00edntegra de su juventud, y un anarquista verdadero puede ser un santo\u2014 de ese esp\u00edritu d\u00edscolo y<\/strong> <strong>rebelde a toda idealidad, siempre avaro de bienes materiales, codicioso de mando para imponer la servidumbre, que, en suma, s\u00f3lo obedece a lo m\u00e1s groseramente individual: los humores, y apetitos de su<\/strong> <strong>cuerpo averiado, sus rencores m\u00e1s turbios, sus lujurias m\u00e1s extempor\u00e1neas. A eso, que es la vejez misma, he temido siempre.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Si repas\u00e1is la breve historia de nuestra Rep\u00fablica, que se inaugura magn\u00edficamente con signo juvenil, dominada por hombres que gobiernan y legislan atentos al porvenir de su pueblo, ver\u00e9is que es un hombre profundamente viejo, un<\/strong> <strong>alma decr\u00e9pita de ramera averiada y reblandecida, el llamado Lerroux, quien se encarga de acarrear a ella,<\/strong> <strong>de amontonar sobre ella \u2014\u00a1nuestra noble Rep\u00fablica!\u2014 todos los escombros de la rancia pol\u00edtica en derribo, toda la cochambre de la inagotable picaresca espa\u00f1ola. A esto llamaba \u00e9l <em>ensanchar la base de la Rep\u00fablica<\/em>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Yo os saludo, pues, j\u00f3venes socialistas unificados, con un respeto que no siempre pude sentir por los ancianos de mi tiempo, porque muchos de ellos estaban deshaciendo a Espa\u00f1a, y vosotros pretend\u00e9is hacerla. Desde un punto de vista te\u00f3rico, yo no soy marxista, no lo he sido nunca, es muy posible que no lo sea jam\u00e1s. Mi pensamiento no ha seguido la ruta que desciende de Hegel a Carlos Marx. Tal vez porque soy demasiado rom\u00e1ntico, por el influjo, acaso, de una educaci\u00f3n demasiado idealista, me falta simpat\u00eda por la idea central del marxismo; me resisto a creer que<\/strong> <strong>el factor econ\u00f3mico, cuya enorme importancia no desconozco, sea el m\u00e1s esencial de la vida humana y el gran motor de la historia. Veo, sin embargo, con entera claridad,<\/strong> <strong>que el Socialismo, en cuanto supone una manera de convivencia humana, basada en el trabajo, en la igualdad de los medios concedidos a todos para realizarlo, y en la abolici\u00f3n de los privilegios de clase, es una etapa inexcusable en el camino de la justicia; veo claramente que<\/strong> <strong>es esa la gran experiencia humana de nuestros d\u00edas, a que todos de alg\u00fan modo debemos contribuir. Ella coincide plenamente con vuestra juventud, y es una tarea magn\u00edfica, no lo dud\u00e9is. De modo que, no s\u00f3lo por j\u00f3venes verdaderos,<\/strong> <strong>sino tambi\u00e9n por socialistas, yo os saludo con entera cordialidad. Y en cuanto hab\u00e9is sabido unificaros, que es mucho m\u00e1s que uniros, o juntaros para hacer ruido, cont\u00e1is<\/strong> <strong>con toda mi simpat\u00eda y con mi m\u00e1s sincera admiraci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#30159f;font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.33), 17px);\"><strong>Descarga:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:12px\"><strong>&#8211;<a href=\"https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/1mU7XZe73Yllz17g2HPzLonDM4dAHwGBb\/view\">https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/1mU7XZe73Yllz17g2HPzLonDM4dAHwGBb\/view<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Biblioteca popular: \u00abLa guerra\u00bb Antonio Machado. Madrid, 1937. INDICE: DISCURSO A LAS JUVENTUDES SOCIALISTAS UNIFICADAS Antonio Machado. 1 Mayo 1937. 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