{"id":78470,"date":"2022-11-17T00:00:00","date_gmt":"2022-11-16T23:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.presos.org.es\/?p=78470"},"modified":"2022-11-10T10:32:41","modified_gmt":"2022-11-10T09:32:41","slug":"conocer-a-vladimir-maiakovski-el-poeta-de-la-revolucion-de-octubre-donde-muera-morire-cantando-la-barca-del-amor-ha-varado-en-la-vulgaridad","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/2022\/11\/17\/conocer-a-vladimir-maiakovski-el-poeta-de-la-revolucion-de-octubre-donde-muera-morire-cantando-la-barca-del-amor-ha-varado-en-la-vulgaridad\/","title":{"rendered":"Conocer a Vladimir Maiakovski, el poeta de la revoluci\u00f3n de Octubre. \u00abDonde muera, morir\u00e9 cantando\u00bb. \u00abLa barca del amor ha varado en la vulgaridad\u00bb."},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/maiakovski.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-78471\" width=\"450\" srcset=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/maiakovski.png 497w, http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/maiakovski-300x184.png 300w\" sizes=\"(max-width: 497px) 100vw, 497px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Foto. Maiakovski.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(16.834px, 1.052rem + ((1vw - 3.2px) * 1.007), 26px);\"><strong>Maiakovski: el poeta de la Revoluci\u00f3n de Octubre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#421493;font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.33), 17px);\"><strong>Juan Manuel Olarieta, El Otro Pa\u00eds<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>La Inquisici\u00f3n ya no quema los libros. Tampoco es necesario porque la literatura revolucionaria permanece<br>silenciada y oculta; ni se traduce, ni se edita, ni se difunde. Entre tanto, los libros-basura inundan los escaparates<br>de las librer\u00edas, los kioskos y los grandes almacenes. Afortunadamente en este pa\u00eds se lee muy poco, porque hay<br>muy poco que merezca la pena ser le\u00eddo\u2026 M\u00e1s que desconocido u olvidado, Vladimir Maiakovski es un escritor maldito, el pen\u00faltimo de una estirpe genial, al que s\u00f3lo el tiempo esculpir\u00e1 para la inmortalidad, a la altura de los m\u00e1s grandes. M\u00e1s de cien a\u00f1os despu\u00e9s, para \u00e9l, que fue estandarte del futurismo, el futuro no ha llegado a\u00fan.<br>Maiakovski naci\u00f3 en 1893 en Georgia, hijo de un guarda forestal que no le pudo procurar una formaci\u00f3n escolar.<br>Hasta los 14 a\u00f1os las monta\u00f1as forjan su car\u00e1cter ind\u00f3mito y escarpado, al tiempo que le funden con las luchas<br>que desatan los campesinos cauc\u00e1sicos, sometidos al cruel oprobio zarista. Como todos, el poeta naci\u00f3 marcado y su maduraci\u00f3n intelectual no har\u00e1 m\u00e1s que verbalizar esa absoluta identificaci\u00f3n con los explotados.<br>Tenaz, pacientemente, labra en su interior el venero de su inmensa capacidad l\u00edrica. Es un autodidacta:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Yo aprend\u00ed a leer en los r\u00f3tulos,<br>hojeando p\u00e1ginas de hierro y hojalata<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Su verso es un torrente expresivo; las estrofas le brotan a chorros una tras otra hasta formar una riada de<br>poemas brillantes, majestuosos y, al tiempo, llenos de sinceridad y pasi\u00f3n.<br>En 1906, al morir su padre, se traslada con toda su familia a Mosc\u00fa, donde a\u00fan humean los rescoldos de la<br>revoluci\u00f3n frustrada del a\u00f1o anterior. Vende sus poemas por los caf\u00e9s, y al tiempo lucha, agita, se organiza y,<br>como todo buen escritor, es encarcelado varias veces.<br>En 1910 intenta el rumbo de la pintura, donde conoce a Burliuk, quien le descubre como poeta genial. Son ambos<br>amigos los que inician en la Rusia prerrevolucionaria el movimiento futurista, que adopta unos ademanes de<br>ruptura absoluta con el clasicismo en todas las expresiones art\u00edsticas. Para demostrarlo, se visten<br>estrafalariamente y, a falta de \u201ctatoo\u201d y \u201cpiercing\u201d, Maiakovski se enfunda la bata amarilla de los campesinos<br>georgianos que \u00e9l acabar\u00eda popularizando en el mundo entero. En la alineaci\u00f3n futurista rusa est\u00e1n los mayores<br>intelectuales de la \u00e9poca, empezando por Eisenstein y continuando por Meyerhold. Como toda tribu urbana que se precie, tiene sus propios bares para reunirse, decorados con un estilo propio, lugar de discusiones y \u00e1gora ideal para escupir poemas irreverentes.<br>Desde ese mismo momento a Maiakovski le persigue una contradicci\u00f3n que muy pocos a\u00fan han podido atisbar<br>siquiera: c\u00f3mo enraizar esas refinadas formas art\u00edsticas en la conciencia popular, c\u00f3mo llevar la cultura a las<br>masas. Maiakovski lo intent\u00f3 bajo el capitalismo y luego bajo el socialismo, pero la contradicci\u00f3n entre el trabajo<br>manual y el intelectual reventaba siempre por todas las costuras:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Yo he escrito todo esto para vosotros,<br>pobres ratas.<br>Pero yo no tengo pechos<br>con los que poder amamantaros como una buena nodriza.<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Hac\u00eda falta tiempo pero, de momento, en ese esfuerzo tit\u00e1nico Maiakovski nos ha legado lecciones imborrables que sin duda futuras experiencias tendr\u00e1n en cuenta. No se avino nunca a rebajar ni un \u00e1pice sus pretensiones est\u00e9ticas, pero su esfuerzo por llegar al alma de los obreros, los campesinos y todo el pueblo trabajador, tampoco declin\u00f3. Lo intenta de todas las maneras posibles, desde el circo a los fuegos artificiales, pasando por los t\u00edteres, las fanfarrias y las m\u00e1s arraigadas tradiciones populares rusas, que el trat\u00f3 de fundir con el \u201cmusic-hall\u201d y las \u201cvariet\u00e9s\u201d.<br>Quiz\u00e1 el georgiano genial pens\u00f3, deslumbrado por la t\u00e9cnica, que las m\u00e1quinas, por s\u00ed mismas resolver\u00edan tan<br>intrincado problema. \u00c9l, un monta\u00f1\u00e9s asilvestrado, debi\u00f3 quedar seducido, a su llegada a Mosc\u00fa, por las luces, los tranv\u00edas, los r\u00f3tulos publicitarios y las f\u00e1bricas. Era un admirador de los planes quinquenales, en lo que ve\u00eda el modo de traer ese futuro con el que so\u00f1aba. Pero lamentablemente, como muchos en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, cay\u00f3 en la propia trampa del progreso: el socialismo no eran s\u00f3lo obras fara\u00f3nicas, pantanos gigantescos y ferrocarriles interminables, las fuerzas productivas en suma, sino los soviets, las relaciones de producci\u00f3n, la cultura.<br>Se fascinaba tanto con Lenin como con Einstein, llevando al teatro una curiosa deriva de la teor\u00eda de la relatividad del f\u00edsico alem\u00e1n, una m\u00e1quina del tiempo parlante que en su obra \u201cLos ba\u00f1os\u201d abre la era del \u201cteatro-ficci\u00f3n\u201d.<br>La maldita contradicci\u00f3n no ten\u00eda soluci\u00f3n posible, pero la tendr\u00eda alg\u00fan d\u00eda, con ayuda de algunos artilugios t\u00e9cnicos. Por eso el georgiano sigue atentamente los progresos de la ciencia y se extas\u00eda ante los primeros planes quinquenales. Entre las nuevas tecnolog\u00edas capaces de revolucionar la cultura est\u00e1 el cine. Maiakovski no s\u00f3lo escribi\u00f3 guiones de cine (\u201cPero no por dinero\u201d), sino que interpret\u00f3 alguna pel\u00edcula y sus dotes como actor no eran despreciables.<br>Pero otras veces el poeta se enga\u00f1ar\u00e1 negando la contradicci\u00f3n entre el trabajo manual y el trabajo intelectual,<br>porque los escritores tambi\u00e9n son obreros:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Los poetas pulimos las almas<br>con la gubia de nuestros versos<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>En medio de la duda llega Octubre, una explosi\u00f3n de libertad, y por tanto de alegr\u00eda. La revoluci\u00f3n era<br>imprescindible para atar los cabos del dilema; sin duda era necesaria, tanto para los obreros como para los<br>mejores intelectuales rusos. La cuesti\u00f3n estaba en si era suficiente, si bastaba por s\u00ed misma para fundirlos, para<br>crear ese \u201cEj\u00e9rcito de las Artes\u201d del que hablaba el poeta.<br>Maiakovski pens\u00f3 que s\u00ed, que su momento hab\u00eda llegado, que Lenin y sus bolcheviques eran el futuro que \u00e9l tanto hab\u00eda esperado, y fue de los primeros, con Blok y Meyerhold en suscribir el llamamiento de Lunatcharski a los intelectuales en apoyo de la revoluci\u00f3n. El clasicismo era el pasado; la revoluci\u00f3n no s\u00f3lo ser\u00eda el futuro sino que ser\u00eda futurista. Y si las masas salen a la calle, Maiakovski sale con ellas; lee sus poemas en las f\u00e1bricas, en los cuarteles rojos, en las manifestaciones. Recita sus versos con su voz profunda, grave y atronadora, llamando a las masas a quebrar los \u00faltimos baluartes de la reacci\u00f3n, del oscurantismo. El poeta dice que Octubre tambi\u00e9n es una explosi\u00f3n de color y llama a los pintores a acabar con las ciudades grises y a pintar sus barrios de colores.<br>No ha habido otro poeta m\u00e1s dotado para la consigna y el panfleto, que \u00e9l elev\u00f3 a la categor\u00eda de arte imperecedero. Esa capacidad de sintetizar, de congelar el momento y de resumirlo en la frase genial, en la met\u00e1fora brillante capaz de arraigar en millones de trabajadores hambrientos a la vez.<br>Ante la escasez de papel para imprimir peri\u00f3dicos, Maiakovski se une a la ROSTA, la agencia de noticias, para dibujar carteles y exprimir las noticias diarias en breves murales, verdadero anticipo de los \u201cdazibaos\u201d de la revoluci\u00f3n cultural china, que inserta en los escaparates vac\u00edos de las calles de las urbes rusas.<br>Pero (la revoluci\u00f3n tambi\u00e9n tiene sus \u201cperos\u201d) Maiakosvki advierte muy pronto que falta algo y escribe su poema<br>premonitorio \u00abEs demasiado pronto para alegrarnos\u00bb. El poeta georgiano es un insatisfecho permanente, un<br>perfeccionista: lo quiere todo, y eso es justo, pero lo quiere ya, y eso es imposible. La revoluci\u00f3n suelta las ligaduras y desata un proceso irreversible, pero hay otras fuerzas que tambi\u00e9n empujan en direcciones diversas, obligando a buscar recodos, describir sutiles meandros y dif\u00edciles ciabogas. En su poema Maiakovski redacta un feroz llamamiento a destruir el clasicismo, el academicismo y los museos que los albergaban: \u201cHab\u00e9is disparado contra los generales blancos; disparad ahora contra los generales cl\u00e1sicos\u201d, propone el poeta y Lunatcharski, Ministro de Cultura, le replica en una carta a Meyerhold con unas sabias l\u00edneas, llenas de sentido com\u00fan: \u00abResulta m\u00e1s f\u00e1cil destruir una vieja cultura que edificar una nueva. Los obreros no han tenido todav\u00eda ocasi\u00f3n de conocer eso que vosotros llam\u00e1is cultura cl\u00e1sica, y si la destruimos, es posible que un d\u00eda pudieran muy bien pedirnos cuentas por ello\u00bb.<br>Seguramente Maiakovski estaba alarmado por los estragos de la NEP, que parecen advertirse en su drama \u201cLa chinche\u201d. La burgues\u00eda parec\u00eda reverdecer nuevamente y con ella esas \u201cbandadas de peque\u00f1eces que desgarran el coraz\u00f3n\u201d, la diaria mezquindad que \u00e9l tanto detestaba.<br>Ninguna cultura se supera con su destrucci\u00f3n, y menos con su eliminaci\u00f3n f\u00edsica, sino s\u00f3lo a trav\u00e9s de la confrontaci\u00f3n dial\u00e9ctica, la cr\u00edtica\u2026 y la participaci\u00f3n del pueblo. Marx no hab\u00eda destruido a Ricardo ni a Hegel; por el contrario, extrajo todo su jugo al pensamiento burgu\u00e9s m\u00e1s avanzado de su tiempo para mejor aplastar a la burgues\u00eda como clase. La revoluci\u00f3n deb\u00eda continuar con otra revoluci\u00f3n. La lucha de clases no se agotaba con Octubre; en realidad no hab\u00eda hecho m\u00e1s que empezar. Pod\u00edan cambiar las formas; quiz\u00e1 no bastaba una mera insurrecci\u00f3n sino una \u201cguerra popular prolongada\u201d de largo aliento para barrer los viejos h\u00e1bitos culturales. Los planes quinquenales poco pod\u00edan hacer en ese sentido: eran necesarios tambi\u00e9n los soviets.Hac\u00eda falta tiempo, pero el caucasiano era un impaciente. El 16 de marzo se hab\u00eda estrenaba en el teatro Meyerhold su obra \u00abEl ba\u00f1o\u00bb. Pocos d\u00edas antes del estreno Vladimir Yermilov, presidente de la Asociaci\u00f3n de Escritores Proletarios, public\u00f3 un art\u00edculo en \u00abPravda\u00bb afirmando que la obra del georgiano calumniaba a la clase obrera sovi\u00e9tica. En respuesta, el d\u00eda del estreno, Maiakovski puso un cartel contestando a Yermilov, replicando que resultar\u00eda imposible ba\u00f1ar a todos los bur\u00f3cratas a la vez, porque no habr\u00eda suficiente jab\u00f3n y ba\u00f1os para ello, aparte de que contaban con el apoyo de Yermilov. La Asociaci\u00f3n le ordena a Maiakovski quitar el cartel, y \u00e9ste obedece.<br>Dos d\u00edas antes de quitarse la vida, en su carta despidi\u00e9ndose de la vida, dirigida \u00abA todos\u00bb Maiakovski alude al<br>incidente y advierte por dos veces que no se puede culpar a nadie de su suicidio: \u00abNo vale enumerar dolores,<br>desgracias, ofensas mutuas\u00bb. Reitera que ese no es el m\u00e9todo, como ya hab\u00eda escrito tras el suicidio de Esenin:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>En esta hora del mundo<br>en que nos encontramos,<br>lo dif\u00edcil no es morir,<br>sino seguir viviendo<br>y luchando.<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Pero su caso -a\u00f1ade- es diferente: \u00e9l no es realmente importante. Se despide de todos, incluidos sus camaradas<br>de la Asociaci\u00f3n de Escritores Proletarios, y a Yermilov le dice que no debi\u00f3 ceder: \u00abDeb\u00ed haber re\u00f1ido hasta el fin\u00bb.<br>Pero sobre todo, en esa sencilla y terrible despedida dice: \u00abLa barca del amor ha varado en la vulgaridad\u00bb. Esta es la clave de su muerte.<br>El 14 de abril de 1930, Maiakovski se pegaba un tiro en el coraz\u00f3n en su casa de la calle Lubianski en Mosc\u00fa. Su<br>carta de despedida desacredita los intentos de enfrentar a Maiakovski con el r\u00e9gimen sovi\u00e9tico que \u00e9l defendi\u00f3<br>hasta el fin. Los enemigos que \u00e9l ridiculizaba estaban ciertamente emboscados en las mismas entra\u00f1as de ese<br>r\u00e9gimen (hasta el punto que, como ahora sabemos, acabaron imponi\u00e9ndose bastante despu\u00e9s). A \u00e9l como a<br>muchos otros revolucionarios podemos reprocharles que dejaran de re\u00f1ir, que arrojaran la toalla, que siguieran el  camino f\u00e1cil de la muerte para que \u201clos otros\u201d medraran.<br>La tem\u00e1tica de Maiakovski es reiterativa: la par\u00e1lisis de la revoluci\u00f3n y, m\u00e1s espec\u00edficamente, la persistente<br>influencia del clasicismo en el arte que, en su criterio, va ligada a la anterior. Le resultaba incomprensible esa<br>inercia formal de la cultura que se advert\u00eda en el mismo Lenin, un rendido admirador de Pushkin, el m\u00e1s grande<br>entre los generales cl\u00e1sicos que Maiakovski tanto detestaba. \u00c9l no comprend\u00eda que los bolcheviques no asaltaran<br>tambi\u00e9n esos palacios de invierno ideol\u00f3gicos en los que la burgues\u00eda a\u00fan estaba atrincherada. Sin duda la<br>revoluci\u00f3n cultural era la m\u00e1s dif\u00edcil de todas. Pisaban un campo colectivizado, manejaban herramientas<br>socializadas, pero la cabeza a\u00fan estaba encadenada a las formas est\u00e9ticas burguesas, y a \u00e9l eso le resultaba<br>insoportable.<br>A modo de homenaje, podemos cantar con \u00e9l un poema premonitorio en el que se autodefin\u00eda:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Donde muera<br>morir\u00e9 cantando.<br>En el tugurio que caiga<br>s\u00e9<br>que soy digno de yacer<br>con los que cayeron con la bandera roja.<br>Pero, por lo que mueras<br>la muerte es la muerte.<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Maiakovski: el poeta de la Revoluci\u00f3n de Octubre Juan Manuel Olarieta, El Otro Pa\u00eds. La Inquisici\u00f3n ya no quema los libros. Tampoco es necesario porque la literatura revolucionaria permanecesilenciada y &#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":78472,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[95],"tags":[130,181],"class_list":["post-78470","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-resenas-literarias","tag-antifascismo","tag-urss"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78470","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78470"}],"version-history":[{"count":13,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78470\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":78485,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78470\/revisions\/78485"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/78472"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78470"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78470"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78470"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}