{"id":75771,"date":"2022-09-16T00:00:00","date_gmt":"2022-09-15T22:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.presos.org.es\/?p=75771"},"modified":"2022-09-13T07:48:19","modified_gmt":"2022-09-13T05:48:19","slug":"navidad-en-el-asilo-de-noche-de-rosa-luxemburgo-la-pobreza-la-exclusion-la-explotacion-el-capitalismo-que-usa-al-hombre-como-mera-mercancia-que-usa-cuando-es-valida-y-tira-a-la-basura-cuando","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/2022\/09\/16\/navidad-en-el-asilo-de-noche-de-rosa-luxemburgo-la-pobreza-la-exclusion-la-explotacion-el-capitalismo-que-usa-al-hombre-como-mera-mercancia-que-usa-cuando-es-valida-y-tira-a-la-basura-cuando\/","title":{"rendered":"\u00abNavidad en el asilo de noche\u00bb, de Rosa Luxemburgo. La pobreza, la exclusi\u00f3n, la explotaci\u00f3n, el capitalismo que usa al hombre como mera mercanc\u00eda que usa cuando es v\u00e1lida y tira a la basura cuando le sobra."},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/rosa-luxemburgo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-75775\" width=\"380\" srcset=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/rosa-luxemburgo.jpg 404w, http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/rosa-luxemburgo-242x300.jpg 242w\" sizes=\"(max-width: 404px) 100vw, 404px\" \/><figcaption>Rosa Luxemburgo.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(16.834px, 1.052rem + ((1vw - 3.2px) * 1.007), 26px);\"><strong>Biblioteca Popular:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(14.642px, 0.915rem + ((1vw - 3.2px) * 0.809), 22px);\"><strong>-NAVIDAD EN EL ASILO DE NOCHE<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(16.293px, 1.018rem + ((1vw - 3.2px) * 0.957), 25px);\"><strong>Rosa Luxemburgo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La noche de fin de a\u00f1o de 1911 Rosa Luxemburgo escribi\u00f3 la siguiente denuncia ante la muerte por envenenamiento de multitud de obreros empobrecidos, un acontecimiento que conmovi\u00f3 (ligeramente) a la sociedad \u00abdecente\u00bb y \u00abbienpensante\u00bb de la \u00e9poca. En este texto se describen las verdaderas causas del envenenamiento: la pobreza, la exclusi\u00f3n, la explotaci\u00f3n, el capitalismo que usa al hombre como mera mercanc\u00eda que usa cuando es v\u00e1lida y tira a la basura cuando le sobra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>No es que ese envenenamiento fuera algo excepcional. Precisamente eso es lo que subraya Rosa Luxemburgo, que lo que sucedi\u00f3 en plena Navidad y que hizo prestar un poco de atenci\u00f3n a la degenerada clase explotadora hacia los obreros muertos suced\u00eda en realidad todos los d\u00edas en fabricas, suburbios y campos de toda Alemania, aunque en general el drama no fuera suficientemente importante para los medios de propaganda y para la escasa sensibilidad de la burgues\u00eda, preocupada m\u00e1s bien de c\u00f3mo exprimir al m\u00e1ximo la riqueza producida por los que quedaban vivos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Lo peor de todo es que, como tambi\u00e9n denunciaba Rosa Luxemburgo, y que mas de un siglo despu\u00e9s sigue sucediendo tal como entonces, los mismos obreros ayudaban a construir ese muro que les separa de sus propios hermanos ca\u00eddos en desgracia mientras a ellos mismos les iba bien, y no ve\u00edan en el sufrimiento de sus camaradas de clase lo que ma\u00f1ana pod\u00eda sucederle a sus propias familias y, de hecho, padecen millones de proletarios en el mundo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Un texto el de Rosa Luxemburgo que delata tambi\u00e9n la hipocres\u00eda de la Navidad burguesa, centrada en el consumo, la ostentaci\u00f3n, en la alegr\u00eda y los sentimientos forzados, y en las falsas creencias, imposiciones que asume la clase obrera mientras en su cotidianidad el capitalismo contin\u00faa matando y maltratando a millones de personas, y que demuestra que para los trabajadores, antes y ahora, solo hay dos opciones, tal y como dijo la propia autora de \u00abNavidad en el asilo de noche\u00bb: Socialismo o Barbarie.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/asilo.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-75772\" width=\"400\" height=\"151\"\/><figcaption>Texto. Inicio \u00abNavidad en el asilo&#8230;\u00bb<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Un acontecimiento acaba de turbar cruelmente la atm\u00f3sfera de fiesta de nuestra capital. Las almas piadosas ven\u00edan justamente de entonar el bello canto tradicional: \u00abNavidad de alegr\u00eda, Navidad de misericordia\u00bb cuando se esparci\u00f3 bruscamente la noticia de que un envenenamiento en masa acababa de producirse en el asilo municipal. Las v\u00edctimas eran de diversas edades: Joseph Geihe, empleado, 21 a\u00f1os,<\/strong> <strong>Karl Melchior, obrero, de 47 anos, Lucien Scieptarorski, 65 anos, etc. Cada d\u00eda se tra\u00edan nuevas listas de hombres sin albergue, victimas del envenenamiento: La muerte los finiquitaba por todas partes: en el asilo, en la prisi\u00f3n, en el \u00abchaufoir\u00bb p\u00fablico o simplemente en la calle, acurrucados en cualquier rinc\u00f3n. Antes que el a\u00f1o nuevo naciera, al son de las campanas, 150 se retorc\u00edan presas de los espantos de la agon\u00eda y 70 estaban ya muertos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Durante muchos d\u00edas, el modesto edificio de la calle de Froebel, que todo el mundo rehuye en tiempo ordinario, concentra hoy sobre el, la atenci\u00f3n general. \u00bfCual era, pues, la causa de este envenenamiento en masa? \u00bfSe trataba de una epidemia o de un envenenamiento provocado por el consumo de alimentos en descomposici\u00f3n? La polic\u00eda se dio prisa en restablecer la tranquilidad de la poblaci\u00f3n: No se trataba de una enfermedad contagiosa. Mejor dicho, el hecho no presentaba ning\u00fan peligro para la poblaci\u00f3n decente, para las gentes distinguidas de la ciudad. La muerte no tocaba m\u00e1s que a los \u00abhabitu\u00e9s\u00bb del asilo de noche, los cuales, con ocasi\u00f3n de la fiesta de Navidad hab\u00edan ingerido, arenques podridos o aguardiente infectado, \u00aba tr\u00e9s bon march\u00e9\u00bb. Pero aquellas gentes \u00bfd\u00f3nde hab\u00edan conseguido esos arenques podridos? \u00bfLos hab\u00edan comprado a un vendedor ambulante de pescado? \u00bfo los hab\u00edan recogido de los montones de basura en el mercado? Esta ultima hip\u00f3tesis fue inmediatamente descartada por la perfecta raz\u00f3n de que los desechos de los mercados, no constituyen, como podr\u00edan imaginarlo las gentes superficiales ignorantes de las sanas medidas de la econom\u00eda pol\u00edtica, un bien sin due\u00f1o, del cual el primer vagabundo que llega se puede apropiar. Estos desechos son reunidos y vendidos a grandes empresas que les utilizan para el engorde de puercos. Se les desinfecta y muele cuidadosamente. As\u00ed sirven de alimento a ese reba\u00f1o. Individuos vigilantes de la polic\u00eda de mercados velan para evitar que los vagabundos vengan a tomar sin autorizaci\u00f3n el alimento de los puercos, para comerlo as\u00ed sin desinfectar y sin moler. Era, pues, imposible que, como algunos lo imaginan f\u00e1cilmente, los sin albergue hubieran recogido su fest\u00edn de Navidad entre los montones de basura de los mercados. Es por esto que la polic\u00eda buscaba al vendedor ambulante o al pulpero que ha vendido el aguardiente infectado, que determin\u00f3 el envenenamiento.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En el trascurso de toda su existencia Joseph Gehie, Karl Melchior, Lucien Sciptoriopski, no hab\u00edan nunca atra\u00eddo la atenci\u00f3n, tanto como hoy. Pensad, pues, que gran felicidad Verdaderas juntas m\u00e9dicas secretas investigan prolijamente<\/strong> <strong>entre los intestinos de las recientes v\u00edctimas. El contenido de sus est\u00f3magos, para los cuales el mundo hab\u00eda hasta entonces manifestado tanta indiferencia, es ahora<\/strong> <strong>examinado minuciosamente y hecho objeto de apasionadas discusiones en toda la prensa. Los peri\u00f3dicos anuncian que diez de \u00abesos\u00bb se\u00f1ores se ocupan en preparar l\u00edquidos para el cultivo del bacilo, causa del envenenamiento. Por otro lado, se quiere saber de una manera precisa d\u00f3nde cay\u00f3 enfermo cada uno de esos miserables; \u00bfen el \u00abTenil\u00bb donde la polic\u00eda encontr\u00f3 muerto a alguno de ellos o en el asilo donde otros hab\u00edan pasado la noche? Lucien Sciptierovski, ha devenido subitamente una importante personalidad y si \u00e9l no fuera en este momento cad\u00e1ver de olor nauseabundo sobre la mesa de disecci\u00f3n, seguramente tendr\u00eda para inflarse de vanidad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>S\u00ed, el emperador mismo -que \u00a1Dios sea bendito!, est\u00e1 preservado de peores males, gracias al aumento por la vida cara, de tres millones de marcos que le ha sido acordada sobre su pensi\u00f3n civil que recibe en calidad de rey de Prusia-, pide insistentemente noticias de los envenenados en tratamiento en el hospital municipal. Y su alta esposa, femenina y enternecidamente, hace por intermedio del chamberl\u00e1n von Winterfeld, expresar su condolencia a M. Kirschner, burgomaestre de la ciudad. En verdad, el burgomaestre Kirschner, no ha comido arenque a pesar de su baratura y se encuentra \u00e9l con su familia en excelente salud. No es tampoco que nosotros lo sepamos parientes o relacionado de Joseph Gehie o de Lucien Sciptierovski. Pero despu\u00e9s de todo \u00bfa qui\u00e9n el se\u00f1or chamberl\u00e1n Von Winterfeld, deb\u00eda expresar las condolencias de la emperatriz? No pod\u00eda evidentemente trasmitir las salutaciones de su majestad a los pedazos de cad\u00e1veres que yac\u00edan sobre la mesa de disecci\u00f3n. En cuanto a los miembros de sus familias \u00bfhay alguien que los conoc\u00eda? \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda encontrarlos en los cabarets, los hospicios, los barrios de prostituci\u00f3n, y tambi\u00e9n en las usinas y las minas donde ellos trabajan? Es por esto que el burgomaestre M. Kirschner acepta en nombre de ellos la condolencia de la emperatriz, lo que le da fuerzas para hacer suyo y soportar estoicamente el dolor de los parientes de Scipterovski.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Ante la cat\u00e1strofe, en el Concejo Municipal igualmente, se dio pruebas de sangre fr\u00eda viril. Se hizo investigaciones. Se redact\u00f3 comunicados cubriendo de tinta innumerables fajas de papel. Pero a pesar de todo, se tuvo siempre la cabeza en alto y contra los espantos de la agon\u00eda en los cuales otros hombres se debat\u00edan, se permaneci\u00f3 con valor tambi\u00e9n, con el estoicismo de los h\u00e9roes antiguos delante de su propia muerte.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Y sin embargo, todo este suceso ha puesto una nota discordante en la vida p\u00fablica. Ordinariamente nuestra sociedad conserva cierto car\u00e1cter de decencia exterior. Ella<\/strong> <strong>observa la honorabilidad, el orden y buenas costumbres. Aunque es cierto que hay lagunas o imperfecciones en la estructura y en la vida del Estado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfPero despu\u00e9s de todo, el Sol tambi\u00e9n no tiene manchas? \u00bfY existe aqu\u00ed, abajo, alguna cosa perfecta? Los obreros mismos, yo entiendo los mejor pagados, los que est\u00e1n organizados, creen de Buena voluntad que la existencia y la lucha del proletariado se prosiguen dentro de l\u00edmites de honorabilidad y compostura. \u00bfLa gris teor\u00eda del pauperismo no ha sido refutada ya desde hace tiempo? Todos saben bien que existen asilos de noche, mendigos, prostitutas, \u00absoplones\u00bb, criminales y otros elementos de perturbaci\u00f3n. Pero se piensa ordinariamente en esto, como en algo lejano, existente en alguna parte, fuera de la sociedad propiamente dicha.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Entre la clase obrera decente y sus parias, hay un muro y se piensa raramente en los miserables que se arrastran en el fango, al otro lado del muro. Pero, bruscamente algo sucede, algo que hace el mismo efecto que si en un c\u00edrculo de gentes bien educadas, amables y distinguidas, alguien descubriera por casualidad en medio de los muebles raros y preciosos, las huellas de un crimen abominable o de innobles corrupciones. Bruscamente un horrible espectro arranca a nuestra sociedad su m\u00e1scara de compostura y ense\u00f1a a todos que su honorabilidad no es m\u00e1s que el atav\u00edo de una prostituta. Bruscamente aparece que la superficie brillante de la civilizaci\u00f3n cubre un abismo de miseria, de sufrimiento y de barbarie. Verdaderos cuadros del infierno surgen, en los que se ven criaturas humanas<\/strong> <strong>hurgando en los montones de basura. Buscan los desechos, retorci\u00e9ndose en los espantos de la agon\u00eda. Se les ve as\u00ed, agonizando, enviar a lo alto su aliento pestilente.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Y el muro que nos separa de este siniestro reinado de sombras aparece bruscamente como un simple decorado de papel pintado \u00bfQuienes son, pues, estos <em>habitu\u00e9s<\/em> del asilo de noche envenenados por el arenque podrido o el aguardiente infecto? Un dependiente de almac\u00e9n, un alba\u00f1il, un tornero, un herrero, obreros, obreros, nada m\u00e1s que obreros. \u00bfY quienes son, pues, los sin nombre que no han podido ser identificados por la polic\u00eda? Obreros, siempre; nada m\u00e1s que obreros, en todo caso que lo eran todav\u00eda no hace mucho tiempo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Y, en verdad, ning\u00fan obrero est\u00e1 garantizado contra el asilo, o el arenque podrido. Ahora, vigoroso todav\u00eda, honesto, trabajador, \u00bfqu\u00e9 devendr\u00e1 ma\u00f1ana si ya no es recibido en su trabajo porque habr\u00e1 alcanzado el fatal l\u00edmite de edad o que su patr\u00f3n lo declara inutilizable? \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 de esta vida si ma\u00f1ana cae v\u00edctima de un accidente que har\u00e1 de \u00e9l un inv\u00e1lido, un mendigo? Se dice: las gentes fracasadas en el asilo, no son en su mayor parte m\u00e1s que d\u00e9biles y malos elementos. Viejos con el esp\u00edritu d\u00e9bil, j\u00f3venes criminales, de atenuada responsabilidad. Es posible, pero los malos elementos de las clases superiores no caen nunca en el asilo sino que son enviados a los sanatorios o al servicio de las colonias donde puedan satisfacer con toda libertad sus perversos instintos en las personas de los negros y de las negras. Ancianas reinas y grandes duquesas que devienen idiotas, pasan el resto de sus d\u00edas en palacios suntuosos rodeadas de una muchedumbre de respetuosos servidores. Para el viejo sult\u00e1n Abdul Amid, ese monstruo abyecto que tiene sobre su conciencia millares y millares de v\u00edctimas y en el que, sus cr\u00edmenes innumerables y sus excesos sexuales han entorpecido sus sentidos, la sociedad le tiene preparado como \u00faltimo refugio una esplendida villa con magn\u00edficos jardines, cocineros de primer orden y un harem de florecientes mujeres, de doce a\u00f1os para arriba. Para el joven criminal Prosper Eherenberg, una prisi\u00f3n confortable, bien provista de champagne, de ostras y una gozosa sociedad. Para los pr\u00edncipes de instintos pervertidos, la indulgencia de los tribunales, la abnegaci\u00f3n de esposas<\/strong> <strong>heroicas y la dulce consolaci\u00f3n de una buena y a\u00f1eja cara. Para Madame d&#8217;Kbestein, esa mujer que tiene sobre su conciencia un asesinato y un suicidio, una confortable existencia burguesa, \u00abtoilettes\u00bb de seda y la simpat\u00eda discreta de la sociedad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Pero los viejos proletarios en los que la edad y el trabajo y las privaciones, han debilitado el esp\u00edritu, revientan como los perros de Constantinopla, en las calles, contra las empalizadas, en los asilos, el arroyo y al lado de ellos se encuentra por todo rastro una cola de arenque podrido. La divisi\u00f3n de clases se prosigue duramente, cruelmente, hasta en la locura, hasta en el crimen, hasta en la muerte. Para la<\/strong> <strong>canalla aristocr\u00e1tica, la indulgencia de la sociedad y los goces hasta el \u00faltimo sorbo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Para el L\u00e1zaro proletario, el hambre y el bacilo de la muerte en los montones de basura.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Es as\u00ed como se acaba la existencia reservada al proletario en la sociedad capitalista. Apenas sale de la infancia, comienza como un obrero trabajador y honesto en el infierno del servicio paciente y cotidiano en provecho del capital. Por millones y decenas de millones la recolta de oro se aumenta en las granjas de los capitalistas. Una ola de riquezas de m\u00e1s en m\u00e1s formidable se vierte en los Bancos y las bolsas de valores. En tanto, los obreros en masas grises y silenciosas atraviesan cada tarde las puertas de las usinas y de las construcciones, coma las pasaron en las ma\u00f1anas, miserables, vagabundos, comerciantes eternos que llevan al mercado el solo bien que poseen: su propia piel.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>De tiempo en tiempo un accidente, una tempestad los barre por docenas y por centenas de la superficie de la tierra. Una peque\u00f1a interl\u00ednea en el peri\u00f3dico, una cifra redonda, hacen conocer brevemente el accidente. Al cabo de algunos d\u00edas se les ha olvidado y su \u00faltimo suspiro es apagado por el jadeo y las trepidaciones de la carrera de las ganancias. Al cabo de algunos d\u00edas, nuevas decenas y centenas, ocupan sus plazas bajo el yugo del capital<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>De tiempo en tiempo sobreviene una crisis, semanas y semanas de paro, de lucha desesperada con el hombre. Siempre el obrero consigue prenderse a cierta capa infernal, feliz de poder tender de nuevo sus m\u00fasculos y sus nervios al servicio del capital.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Sin embargo, las fuerzas disminuyen poco a poco. Un prolongado <em>\u00abch\u00f3mage\u00bb<\/em>, un accidente, la vejez que se aproxima y he aqu\u00ed, al obrero obligado a aceptar la primera ocupaci\u00f3n que encuentra. Pierde su profesi\u00f3n y cae cada vez m\u00e1s bajo irremediablemente. El azar domina bien pronto su existencia, la desgracia lo persigue. El encarecimiento de la vida lo golpea cada vez m\u00e1s duramente. La energ\u00eda constantemente desplegada en la lucha por el pan, se relaja al fin; su amor propio desaparece y he aqu\u00ed que bien pronto se encuentra ante la puerta del asilo de noche y en otros casos ante la de la prisi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Todos los a\u00f1os, millares de existencias proletarias, se desplazan as\u00ed, fuera de las condiciones de existencia normal de la clase obrera, hacia los bajos fondos de la miseria. Se desplazan insensiblemente como un sedimento, sobre el suelo de la sociedad, igual que las sustancias in\u00fatiles, de los que el capital no puede sacar ya ning\u00fan provecho: igual que un mont\u00f3n de basura humana que la sociedad barre<\/strong> <strong>despiadadamente con su escoba de fierro. El brazo de la ley, el hambre y el fr\u00edo proceden aqu\u00ed a su entera comodidad. Y en fin de cuentas, la sociedad burguesa tiende a sus parias la copa de veneno que hace desaparecer.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00abEl Sistema de asistencia p\u00fablica, dice Carlos Marx en \u00abEl capital\u00bb, est\u00e1 representado por la casa de inv\u00e1lidos, los obreros ocupados y el peso muerto de los \u00absin trabajo\u00bb. En la sociedad capitalista el trabajo est\u00e1 indisolublemente ligado al paro. El uno y el otro son igualmente necesarios; el uno y el otro son una condici\u00f3n indispensable de la producci\u00f3n capitalista. M\u00e1s son considerables la riqueza social, el capital explotador, las dimensiones y velocidad de su crecimiento y por consecuencia la plenitud absoluta del proletariado y del rendimiento de su trabajo y m\u00e1s considerable es la capa de sus desocupados. Pues, mientras m\u00e1s considerable es esta capa de desocupados en relaci\u00f3n a la masa de obreros ocupados, es m\u00e1s considerable tambi\u00e9n la capa de obreros en excedente, reducidos a la miseria. Es<\/strong> <strong>esta una ley ineluctable de la producci\u00f3n capitalista\u00bb.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Lucien Scipterovski que muere en la calle envenenado por un arenque podrido pertenece al proletariado, tanto como el obrero calificado que recibe buen salario, compra cartas postales de nuevo a\u00f1o y una dorada cadena de reloj. El asilo de noche y el <em>\u00abviolon\u00bb<\/em> son los dos pivotes de la sociedad actual, as\u00ed coma el palacio del canciller del Reich y la Banca de Alemania. Y el fest\u00edn de arenque podrido y de<\/strong> <strong>aguardiente envenenada en el asilo de noche es el fierro invisible del caviar y del champagne en la mesa del millonario. Esos se\u00f1ores de los consejos m\u00e9dicos secretos pueden seguir buscando mucho tiempo al microscopio el germen de muerte en los intestinos de los envenenados y preparar l\u00edquidos de cultivo. El verdadero bacilo del que han muerto las gentes del asilo municipal, es la sociedad capitalista con sus cultivos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cada d\u00eda los sin albergue mueren de hambre y de fr\u00edo. Nadie se ocupa de ellos, a no ser el parte cotidiano de la polic\u00eda. La emoci\u00f3n provocada esta vez por este fen\u00f3meno banal se explica \u00fanicamente por su car\u00e1cter de masa. Pues no es m\u00e1s que cuando su miseria adquiere un car\u00e1cter de masa que el proletario puede obligar a la sociedad a interesarse por \u00e9l. Hasta el mismo sin albergue en su aspecto de masa simplemente tomada como un mont\u00f3n de cad\u00e1veres adquiere una verdadera importancia p\u00fablica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En tiempo ordinario, una cad\u00e1ver es una cosa muda, sin la menor importancia. Pero hay cad\u00e1veres que hablan m\u00e1s alto que las trompetas e iluminan aventajando a las antorchas. Despu\u00e9s del combate de barricadas del 18 de marzo de 1848, los obreros de Berl\u00edn, levantando en sus brazos los cad\u00e1veres de sus hermanos ca\u00eddos en el curso de la lucha, los condujeran delante del palacio real y obligaron al<\/strong> <strong>despotismo a saludar a sus v\u00edctimas. Ahora se trata de levantar los cad\u00e1veres de los \u00absans-logis\u00bb de Berl\u00edn envenenados, que son la carne de nuestra carne, y la sangre de nuestra sangre, sobre nuestros brazos, nuestros millones de brazos proletarios y de conducirlos en la nueva jornada de lucha que se abre ante nosotros, a los gritos mil veces repetidos: \u00ab\u00a1Abajo el orden social infame que engendra tales horrores!\u00bb<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:11px\"><strong>&#8211;<a href=\"https:\/\/comolalecturaeslafabricadelaconcienciarevolucionaria.wordpress.com\/2021\/12\/24\/navidad-en-el-asilo-de-noche-_-rosa-luxemburgo\/\">https:\/\/comolalecturaeslafabricadelaconcienciarevolucionaria.wordpress.com\/2021\/12\/24\/navidad-en-el-asilo-de-noche-_-rosa-luxemburgo\/<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Biblioteca Popular: -NAVIDAD EN EL ASILO DE NOCHE Rosa Luxemburgo La noche de fin de a\u00f1o de 1911 Rosa Luxemburgo escribi\u00f3 la siguiente denuncia ante la muerte por envenenamiento de &#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":75776,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[94],"tags":[131,318,126],"class_list":["post-75771","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biblioteca-popular","tag-difusion","tag-libro","tag-lucha-obrera"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75771","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75771"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75771\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":75777,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75771\/revisions\/75777"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/75776"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75771"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75771"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75771"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}