{"id":72755,"date":"2022-06-23T00:01:00","date_gmt":"2022-06-22T22:01:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.presos.org.es\/?p=72755"},"modified":"2022-06-17T14:40:21","modified_gmt":"2022-06-17T12:40:21","slug":"mujeres-en-todos-los-frentes-anita-sirgo-92-anos-de-dignidad-comunista-recordando-los-dondes-y-los-comos-de-la-represion-y-el-fascismo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/2022\/06\/23\/mujeres-en-todos-los-frentes-anita-sirgo-92-anos-de-dignidad-comunista-recordando-los-dondes-y-los-comos-de-la-represion-y-el-fascismo\/","title":{"rendered":"\u00abMujeres en todos los frentes\u00bb: Anita Sirgo, 92 a\u00f1os de dignidad comunista. Recordando los d\u00f3ndes y los c\u00f3mos de la represi\u00f3n y el fascismo."},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/anita.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-72756\" width=\"430\" height=\"249\"\/><figcaption>Foto. Anita Sirgo.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(16.834px, 1.052rem + ((1vw - 3.2px) * 1.007), 26px);\"><strong>Mujeres en todos los frentes:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(16.834px, 1.052rem + ((1vw - 3.2px) * 1.007), 26px);\"><strong>Anita Sirgo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.44), 18px);\"><strong>Asturias 1930<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Naci\u00f3 en Lada. <em>\u201cNo tuve una ni\u00f1ez f\u00e1cil. Mi padre era un<\/em><\/strong> <strong><em>guerrillero que se tir\u00f3 al monte cuando termin\u00f3 la Rep\u00fablica. \u00a1Y no s\u00e9 todav\u00eda en qu\u00e9 cuneta est\u00e1!\u201d<\/em>. Con un padre escondido, al que solo volvi\u00f3 a ver una vez en su vida gracias a un enlace del Maquis, Sirgo y su hermano quedaron hu\u00e9rfanos cuando a la madre se la llevaron presa al penal de Figueras y ellos estuvieron a punto de ser embarcados rumbo a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>No recuerda los cu\u00e1ndos y le cuesta entender los porqu\u00e9s, pero tiene n\u00edtidos en la memoria, los d\u00f3ndes y los c\u00f3mos. Describe con detalle la nave de Barcelona en la que estuvo hacinada con otros ni\u00f1os de la guerra y el sonido de las bombas de la Legi\u00f3n italiana sobre la Ciudad Condal &#8211; <em>\u201cparece como si a\u00fan escuchara como romp\u00edan los cristales\u201d<\/em>. Narra con nostalgia el cari\u00f1o de unos t\u00edos que recuperaron a los peque\u00f1os para criarlos en Llanes, <em>\u201ccon la leche de dos vaques\u201d<\/em>. A\u00fan siente el tacto del estropajo con el que limpiaba arrodillada los suelos de la escuela en la que no pudo estudiar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Y no olvida Sirgo, el d\u00eda de su boda, en la casa en la que se cri\u00f3. <em>\u201cA mi t\u00edo lo hab\u00edan matado por ser enlace de los guerrilleros. Lo llevaron con los moros, lo apelaron y lo acribillaron a tiros. Mi t\u00edo ten\u00eda una xatina, una ternera, que guardaba para la mi boda. Y por cumplir su promesa, decidimos hacerla en la casa\u201d<\/em>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Pero las fuerzas del orden fascista ni siquiera respetaron ese d\u00eda a una familia perseguida por los <em>\u00abpecados\u00bb<\/em> de Avelino Sirgo, el padre fugado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c<em><strong>Cuando est\u00e1bamos en la capilla sentimos bullicio y Don Rom\u00e1n c\u00e1sonos en cinco minutos. Eran los agentes que estaban guardaos en el monte y en las cuadras. Mientras se celebraba la boda salieron con sus metralletas. Pusieron patas arriba toda la casa: pisaron las tartas que estaban en la escalera; levantaron las tablas de un cuarto de madera porque cre\u00edan que estaba mi padre por all\u00ed. \u00a1Mira<\/strong><\/em> <strong><em>que si son tontos que iban pa&#8217; listos\u2026 \u00bfc\u00f3mo iba a estar mi padre all\u00ed?!\u201d <\/em>Solo guarda una foto de aquella boda de la que, <em>\u201ca pesar del miedo, no march\u00f3 nadie\u00bb <\/em>y <em>\u201cde la que hoy podr\u00eda hacerse una pel\u00edcula\u201d<\/em>, se r\u00ede la asturiana con el recuerdo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Casada con Alfonso Bra\u00f1a Casta\u00f1o, la pareja se afili\u00f3 al Partido Comunista en el que comenz\u00f3 su lucha clandestina. \u00c9l, desde el pozo Fond\u00f3n en el que <em>\u201ctrabajaba sin cotizar, con una \u00fanica ropa que solo pon\u00eda seca los lunes, sin agua caliente ni calefacci\u00f3n, y con lo que tragaban en la mina que los ten\u00eda a todos silicosos perdidos\u201d<\/em>. Ella, en las calles, en las parroquias, en las casas, organizando las Comisiones de Mujeres que tan importante papel jugar\u00edan en el inicio del cambio pol\u00edtico que supuso la llamada Huelga del silencio<\/strong> <strong>de 1962.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Esa fecha s\u00ed la tiene clara. <em>\u201cLos mineros iban a hacer el mes de huelga y ya hab\u00eda rumores de que los esquiroles iban a romperla. \u00a1Y no era de extra\u00f1ar porque se estaba pasando hambre! Pero nosotras, que ya est\u00e1bamos muy organizadas, decidimos que no pod\u00edamos consentir que los mineros volvieran a entrar en los pozos como salieron. Ten\u00edamos que hacer algo porque la lucha de ellos era la lucha nuestra\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Las mujeres de varias comarcas, con Sirgo a la cabeza, decidieron en asamblea una fecha para <em>\u201ctornar\u201d<\/em> a los esquiroles. Fueron puerta por puerta para convencer a las mujeres de los mineros que se repartieron por el Molinucu, la Joecara, el pozo Maria Luisa y Fond\u00f3n, armadas con tochos y mazorcas. Los tochos \u2013<em>\u201cpara que dieran la vuelta por cojones\u201d<\/em>\u2013 no tuvieron que usarlos. El ma\u00edz lo arrojaron a los pies de los hombres que trataban de volver al tajo<\/strong> <strong>mientras los llamaban <em>\u201cgallinas\u201d<\/em>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El primer relevo que entraba a las 6 de la ma\u00f1ana dio la vuelta y convenci\u00f3 a los que ven\u00edan detr\u00e1s. La huelga se prolong\u00f3 un mes m\u00e1s. Provoc\u00f3 concentraciones de apoyo en Madrid y Barcelona. <em>\u201cSe consigui\u00f3 lo m\u00ednimo, pero lo principal. Que los mineros tuvieran otras condiciones; que tuvieran cristales en la lavander\u00eda; que tuvieran agua caliente y calefacci\u00f3n\u201d<\/em>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Pero la osad\u00eda tuvo su precio. Despu\u00e9s de protagonizar encierros en la catedral y el obispado de Asturias, <em>\u201cporque entonces no era como ahora, que se protesta de a\u00f1o en a\u00f1o\u201d<\/em>, dice enfadada Sirgo, al matrimonio les lleg\u00f3 una comunicaci\u00f3n para que se personaran en el cuartelillo de la Guardia Civil de Sama. \u00c9l fue primero. Ella, un poco m\u00e1s tarde, como su amiga y camarada Tina P\u00e9rez.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c<strong><em>\u00cdbamos muy tranquilas porque no pod\u00edan cogernos por nada. En el calabozo, yo empec\u00e9 a picar la pared con el zapato porque me dio que all\u00ed estaba mi hombre. \u00c9l contest\u00f3. Y est\u00e1bamos tranquilas. Pero, a las dos de la ma\u00f1ana empezamos a escuchar cerrojos, gritos, golpes\u201d<\/em>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Primero se llevaron a Tina que volvi\u00f3 a la celda ensangrentada. Despu\u00e9s fue turno de Sirgo, a quien el capit\u00e1n Antonio Caro mostr\u00f3 las fotograf\u00edas de militantes del PCE para que los delatara. Ella aguant\u00f3 los pu\u00f1etazos en la cara que casi le dejaron sin un t\u00edmpano, las patadas en el est\u00f3mago, los ri\u00f1ones y la espalda. <em>\u201cLe dije que estaba embarazada y Caro me contest\u00f3: un comunista menos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Un cabo le agarraba mechones de la melena. <em>\u201cMe tiraba hacia arriba y, cuando yo no respond\u00eda lo que quer\u00eda, me los cortaba con una navaja\u201d<\/em>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>A la ma\u00f1ana siguiente, su marido y otros hombres salieron del cuartel necesitando asistencia m\u00e9dica. Alfonso Bra\u00f1a con una cruz de sangre en la cabeza. A las mujeres, a las que hab\u00edan rapado, les pidieron que se cubrieran con un pa\u00f1uelo y, como se negaron, las enviaron a las prisiones de Oviedo y Madrid, hasta que les creci\u00f3 el pelo. Su amiga Tina muri\u00f3 poco despu\u00e9s. Otro de los recuerdos n\u00edtidos en su memoria es la reacci\u00f3n de la prensa del r\u00e9gimen que<\/strong> <strong>titul\u00f3 burlona: <em>\u201cPelona sin pelo, qui\u00e9n te lo rap\u00f3\u201d<\/em>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Hoy Sirgo, sigue buscando la cuneta en la que yace su padre. Dice que nada le gustar\u00eda m\u00e1s que volver a mirar a los ojos del Capit\u00e1n Caro y se indigna con el hecho de que, <em>\u201cdespu\u00e9s de tantos palos,de tanto sacrificio, los gobiernos de la izquierda abandonaran lamemoria hist\u00f3rica\u201d<\/em>. No pierde ocasi\u00f3n de manifestar su deseo para los que vienen detr\u00e1s: <em>\u201cQue sigan unidos en la lucha, porque sin la<\/em><\/strong> <em><strong>lucha, hoy m\u00e1s que nunca, no somos nadie.\u201d<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-background wp-block-paragraph\" style=\"background-color:#f6f65c\"><strong>Biograf\u00eda incluida en el libro \u00abMujeres en todos los frentes\u00bb, disponible en el cat\u00e1logo de materiales.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mujeres en todos los frentes: Anita Sirgo Asturias 1930 Naci\u00f3 en Lada. \u201cNo tuve una ni\u00f1ez f\u00e1cil. 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