{"id":64955,"date":"2021-12-15T00:02:00","date_gmt":"2021-12-14T23:02:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.presos.org.es\/?p=64955"},"modified":"2021-12-05T08:41:40","modified_gmt":"2021-12-05T07:41:40","slug":"relato-pedro-pacheco-o-la-realidad-y-sus-misterios-me-llamo-pedro-he-cumplido-37-anos-no-tengo-casa-no-tengo-mujer-no-tengo-trabajo-de-estas-cosas-no-se-debe-escribir-pues-no-le-interesa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/2021\/12\/15\/relato-pedro-pacheco-o-la-realidad-y-sus-misterios-me-llamo-pedro-he-cumplido-37-anos-no-tengo-casa-no-tengo-mujer-no-tengo-trabajo-de-estas-cosas-no-se-debe-escribir-pues-no-le-interesa\/","title":{"rendered":"Relato: Pedro Pacheco (o la realidad y sus misterios). \u00abMe llamo Pedro, he cumplido 37 a\u00f1os, no tengo casa, no tengo mujer, no tengo trabajo&#8230; De estas cosas no se debe escribir, pues no le interesan a nadie\u00bb."},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/dibujoajedrezexplotadoresypueblofrenteafrente.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-64957\" width=\"450\" height=\"380\"\/><figcaption>Dibujo. En tablero de ajedrez, burgues\u00eda y sus polic\u00edas, contra cientos de peones.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(16.834px, 1.052rem + ((1vw - 3.2px) * 1.007), 26px);\"><strong>Relatos populares:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(15.747px, 0.984rem + ((1vw - 3.2px) * 0.907), 24px);\">&#8211;<strong>Pedro Pacheco (o la realidad y sus misterios)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#620a2c;font-size:clamp(15.747px, 0.984rem + ((1vw - 3.2px) * 0.907), 24px);\"><strong>*Manuel P\u00e9rez Mart\u00ednez. Camarada Arenas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#620a2c;font-size:clamp(14.082px, 0.88rem + ((1vw - 3.2px) * 0.76), 21px);\"><strong>Octubre 1997 (recogido en su libro &#8216;Gladiador y Poeta&#8217;).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El aire parec\u00eda que hab\u00eda descendido al valle mientras ascend\u00edan por el estrecho sendero. Mil, mil doscientos, mil quinientos, dos mil metros se\u00f1alaba el alt\u00edmetro de Mart\u00edn&#8230; ya quedaba poco para llegar al refugio. Al fin lo divisaron al traspasar una loma. Iban con la boca abierta y la ropa pegada al cuerpo, empapada de sudor. Se hab\u00edan levantado con las primeras luces del alba, y antes de emprender la marcha consultaron el mapa para asegurarse de la existencia de alg\u00fan punto de agua o de un torrente a lo largo del recorrido. All\u00ed parar\u00edan para echar un bocado y dejar pasar la solanera. Pero a esas alturas y en plena can\u00edcula del mes de agosto, todos se hab\u00edan secado, de manera que tuvieron que continuar la ascensi\u00f3n a pleno sol y sin agua en las cantimploras. Al fin llegaron al refugio de alta monta\u00f1a ante el que vieron refulgir la pileta de una fuente. No era \u00abcantarina\u00bb porque se atascaba a ratos, haciendo glu, glu, glu, pero era abundante cuando le daba por salir impetuosa, a chorro tendido. Despu\u00e9s de saciar la sed, despojarse de las botas y refrescarse la cabeza, el torso y los pies, por este orden (aqu\u00ed los detalles son muy importantes) uno a uno fueron sent\u00e1ndose en una enorme piedra que estaba situada delante del refugio con un \u00a1uff! que quer\u00eda decir todo, aunque no dijera nada, y que les redim\u00eda de la penosa tarea de articular algunas palabras. S\u00f3lo entonces pudieron reparar en el esplendoroso espect\u00e1culo que les ofrec\u00eda, gratuitamente, la naturaleza: un valle entre brumas, unas laderas calcinadas por el sol, unos picos alt\u00edsimos que ni en sue\u00f1os se les habr\u00eda ocurrido escalar. El lugar invitaba a la meditaci\u00f3n y decidieron recalar all\u00ed durante un par de d\u00edas para reponer fuerzas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En un rinc\u00f3n del refugio, encima de un arca, hallaron una de esas libretas o \u00ablibro de oro\u00bb en la que los visitantes suelen dejar estampadas sus firmas, sus impresiones del lugar o bien alguna an\u00e9cdota. Se entretuvieron en leerlas y al final todos convinieron en que, por lo general, aquella literatura resultaba ins\u00edpida, as\u00ed que se dispusieron a echarle al cuaderno un poco de sal gorda para dejar constancia de su paso por la tierra. Antes de comenzar la redacci\u00f3n, discutieron varias proposiciones, casi todas ellas alusivas a la abundancia del agua fresca y pura de la fuente tartamuda y a la absoluta carencia de otros l\u00edquidos m\u00e1s o menos ben\u00e9ficos o refrescantes que ven\u00edan padeciendo. Otro propuso un canto a la naturaleza plagado de notas melanc\u00f3licas, pero tras la discusi\u00f3n se convino dejar escrito en la libreta lo que sigue:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00abPedro Pacheco, natural de C\u00f3rdoba, de 38 a\u00f1os, sin domicilio fijo, sin mujer y sin trabajo, lleg\u00f3 a este maravilloso lugar, bajo un sol de justicia, el d\u00eda 9 de Agosto de 1997. Entr\u00f3 en el refugio, se sent\u00f3 en el banco corrido que bordea a la mesa, encendi\u00f3 un cigarro y se ech\u00f3 a llorar\u00bb. Firma y r\u00fabrica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Ni que decir tiene que todos quedaron muy satisfechos de su obra, la examinaron por si conten\u00eda alguna falta ortogr\u00e1fica y devolvieron el cuaderno al lugar donde lo encontraron. Pasaron algunas horas y estaban jugando a los chinos para ver a quien le tocaba ir a por le\u00f1a hasta el bosque que quedaba m\u00e1s abajo, cuando se present\u00f3 ante la puerta del refugio un tipo que, por las trazas que tra\u00eda, deb\u00eda andar errante por aquellas monta\u00f1as. Pregunt\u00f3 si quedaba plaza y le respondieron que la eligiera \u00e9l, lo que fue acogido por su parte con una expresi\u00f3n de satisfacci\u00f3n: \u00abesto es como un hotel, ojal\u00e1 tuviera yo un lugar corno \u00e9ste para pasar las vacaciones\u00bb. Mientras el reci\u00e9n llegado deshac\u00eda su mochila y colocaba el infiernillo de gas y dem\u00e1s enseres sobre la mesa, los otros hu\u00e9spedes comenzaron a preparar la cena. Ya estaban comiendo cuando el tipo se sent\u00f3 frente a ellos con el \u00ablibro de oro\u00bb entre sus manos. Pero lo que m\u00e1s les llam\u00f3 la atenci\u00f3n fue que pasara de una en una sus p\u00e1ginas mugrientas y s\u00f3lo se detuviera en la \u00faltima, en la p\u00e1gina que horas antes hab\u00edan escrito ellos. Mayor fue su sorpresa cuando vieron al hombre lagrimear. Se miraron unos a otros de reojo y le miraron a \u00e9l. Se pod\u00eda o\u00edr el zumbido de una mosca. S\u00fabitamente, el tipo aqu\u00e9l alz\u00f3 la cabeza del cuaderno e hizo la siguiente pregunta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 quiere decir esto del &#8216;sol de justicia&#8217;?\u00bb. Y \u00e9l mismo respondi\u00f3, a la vez que hac\u00eda un ilustrativo gesto con el pu\u00f1o y las dos manos: \u00ab\u00bf&#8230;que te golpea, que te aplasta?\u00bb. S\u00ed, eso mismo quiere decir, respondieron los dem\u00e1s, todos a una. \u00abBien -repuso el desconocido- yo soy Pedro Pacheco\u00bb. Los otros se miraron, ya sin ning\u00fan disimulo, sin poder contener la risa. El tipo prosigui\u00f3 sin inmutarse: \u00abMe llamo Pedro, he cumplido 37 a\u00f1os, no tengo casa, no tengo mujer, no tengo trabajo&#8230; De estas cosas no se debe escribir -concluy\u00f3- pues no le interesan a nadie\u00bb.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>A Mart\u00edn se le escap\u00f3 el bocado, a medio masticar, que ten\u00eda en la boca y sali\u00f3 corriendo del refugio en busca de la fuente. Los dem\u00e1s se quedaron pasmados, sin saber qu\u00e9 responder al extra\u00f1o visitante.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/grancarcel.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-64956\" width=\"250\" height=\"245\"\/><figcaption>Dibujo. Espa\u00f1a, con rejas.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.44), 18px);\"><strong>NOTA DEL AUTOR<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Esta narraci\u00f3n est\u00e1 basada en un hecho real. El autor s\u00f3lo ha modificado la sucesi\u00f3n de algunos \u00abplanos\u00bb y ha desenfocado otros, a fin de revestir al relato de esa \u00absombra de misterio\u00bb que al final se destaca, sobreponi\u00e9ndose a la realidad. La secuencia transcurri\u00f3 de otra manera.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Pedro Pacheco lleg\u00f3 al refugio s\u00f3lo unos minutos despu\u00e9s que nosotros. No pronunci\u00f3 m\u00e1s palabras que las que ya he citado y, despu\u00e9s de ordenar sus cosas, se tendi\u00f3 sobre la tarima. All\u00ed permaneci\u00f3 toda la tarde. A nosotros nos pareci\u00f3 que dorm\u00eda, pero no era as\u00ed. Estaba despierto y fue testigo mudo de la discusi\u00f3n que mantuvimos. Por tanto, conoc\u00eda lo que hab\u00edamos dejado escrito en el cuaderno. Esto explica que lo tomara en sus manos nada m\u00e1s levantarse y que comenzara a leerlo por donde ya sabemos. Todo lo dem\u00e1s ocurri\u00f3 como lo he relatado. De ah\u00ed nuestra sorpresa, primero, y luego nuestro asombro por sus palabras y gestos. \u00bfQuiso participar de ese modo en nuestro divertimento? \u00bfNos hizo, acaso, un reproche por nuestra burla involuntaria de su desgracia? Eso nunca lo sabremos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Al d\u00eda siguiente, muy temprano, cuando Pedro Pacheco se dispon\u00eda a partir, nos tendi\u00f3 a todos la mano. En el \u00faltimo instante hizo un amago de darnos un abrazo, pero el hombre se contuvo. Yo sent\u00ed la misma inclinaci\u00f3n y me falt\u00f3 valor para consumarla. No podr\u00e9 perdon\u00e1rmelo.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Relatos populares: &#8211;Pedro Pacheco (o la realidad y sus misterios) *Manuel P\u00e9rez Mart\u00ednez. Camarada Arenas. Octubre 1997 (recogido en su libro &#8216;Gladiador y Poeta&#8217;). 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