{"id":64080,"date":"2021-10-21T00:00:00","date_gmt":"2021-10-20T22:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.presos.org.es\/?p=64080"},"modified":"2021-10-21T06:17:41","modified_gmt":"2021-10-21T04:17:41","slug":"cuento-el-guachito-de-mijail-sholojov-autor-que-sintetizo-admirablemente-el-aliento-vital-de-la-mejor-novelistica-rusa-con-el-realismo-socialista-del-que-es-un-exponente-sublime","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/2021\/10\/21\/cuento-el-guachito-de-mijail-sholojov-autor-que-sintetizo-admirablemente-el-aliento-vital-de-la-mejor-novelistica-rusa-con-el-realismo-socialista-del-que-es-un-exponente-sublime\/","title":{"rendered":"Cuento \u00abEl Guachito\u00bb, de Mijail Sholojov. Autor que sintetiz\u00f3 admirablemente el aliento vital de la mejor novel\u00edstica rusa, con el realismo socialista, del que es un exponente sublime."},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/sholojov.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-64082\" width=\"330\" height=\"480\"\/><figcaption>Foto. Mijail Sholojov.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(16.293px, 1.018rem + ((1vw - 3.2px) * 0.957), 25px);\"><strong>Rese\u00f1as literarias, cultura proletaria<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(15.197px, 0.95rem + ((1vw - 3.2px) * 0.857), 23px);\"><strong>Plumas imprescindibles: Mijail Sholojov<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Este genial escritor sovi\u00e9tico naci\u00f3 a orillas del r\u00edo Don en 1893, en Kurshlino, en el seno de una familia de cosacos. Particip\u00f3 en la Primera Guerra Mundial y luego en la guerra civil que la burgues\u00eda desat\u00f3 contra la revoluci\u00f3n. Se afili\u00f3 al Partido Bolchevique; fue inspector de polic\u00eda y tambi\u00e9n trabaj\u00f3 como periodista y editor. Ocup\u00f3 diversos cargos militares, administrativos y pol\u00edticos, llegando a ser elegido diputado del Soviet Supremo de la URSS. Fue galardonado con el Premio Stalin y condecorado con la orden de Lenin; hasta el imperialismo se postr\u00f3 ante su maestr\u00eda narrativa y, en plena guerra fr\u00eda, tuvo que otorgarle el premio Nobel de Literatura.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Empez\u00f3 a escribir en 1925, y r\u00e1pidamente alcanz\u00f3 una enorme fama, sobre lodo despu\u00e9s de publicar <em>\u00abEl Don apacible\u00bb, <\/em>que redact\u00f3 entre 1929 y 1935. Luego escribi\u00f3 <em>\u00abCampos roturados\u00bb, <\/em>que describe la vida campesina en una aldea koljosiana. Otra de sus grandes obras es <em>\u00abEllos lucharon por la patria\u00bb, <\/em>ambientada en la guerra mundial. Pero si Sholojov ten\u00eda una maestr\u00eda absoluta en el dominio de la novela larga, no menos impresionantes son sus relatos breves, especialmente los <em>\u00abCuentos del Don\u00bb.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Estamos en presencia del que quiz\u00e1 sea el mejor novelista del siglo XX, un autor que sintetiz\u00f3 admirablemente el aliento vital de la mejor novel\u00edstica rusa, especialmente Tolstoi, con el realismo socialista, del que es un exponente sublime. En sus p\u00e1ginas est\u00e1 sin duda la Rusia de siempre y, de sus dram\u00e1ticos rescoldos, va brotando con fuerza una nueva sociedad. No es s\u00f3lo la lucha de clases: todas sus narraciones est\u00e1n pre\u00f1adas de contrastes y contradicciones, desde el paisaje, peinado por un viento g\u00e9lido o aplastado por el sol ardiente, hasta los cosacos embrutecidos que dudan entre la revoluci\u00f3n y la contrarrevoluci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En el Congreso del PCUS celebrado en 1956 Sholojov critic\u00f3 a los escritores que pretend\u00edan describir verazmente la vida sovi\u00e9tica sin abandonar sus c\u00f3modos despachos de Mosc\u00fa. Y es que sus novelas rezuman sinceridad; se puede reconstruir la historia de la cruenta guerra civil en <em>\u00abEl Don apacible\u00bb <\/em>mejor que en cualquier manual de historia contempor\u00e1nea.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfQui\u00e9n insiste en que ya no hay h\u00e9roes? Todos los protagonistas de las novelas de Sholojov lo son, sin necesidad de recurrir a leyendas ni mitos; le bast\u00f3 con mirar a su alrededor y esculpir con trazos vigorosos a esos campesinos analfabetos a los que Lenin llamaba a asumir el gobierno de su pa\u00eds; esos ni\u00f1os hu\u00e9rfanos que soportan d\u00edas enteros sin nada que llevarse a la boca; esos comisarios pol\u00edticos que se pon\u00edan al frente de sus tropas enarbolando la bandera roja y cantando <em>La Internacional <\/em>en medio del fuego de una bater\u00eda de ametralladoras enemigas; esas mujeres que ya no se someten m\u00e1s a las vejaciones conyugales y se organizan; esos cosacos feroces que se emborrachan y cantan&#8230;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En las obras de Sholojov no hay personajes; hay personas, seres humanos sencillos arrastrados por el vendaval de la revoluci\u00f3n y la guerra, capaces de sobreponerse a las condiciones m\u00e1s atroces, organizarse y salir adelante. La tarea de alinear en p\u00e1rrafos un acontecimiento hist\u00f3rico tan gigantesco como la primera revoluci\u00f3n proletaria no era f\u00e1cil; necesitaba una prosa a su altura, y Sholojov la encontr\u00f3 tan admirablemente que hasta la vegetaci\u00f3n de las riberas del r\u00edo Don parece contagiada por la epopeya que se desenvuelve en su entorno. No solo los pastores pobres, no s\u00f3lo los veteranos curtidos en cien batallas, no s\u00f3lo la \u00e9pica de los acontecimientos: tambi\u00e9n <em>\u00abla corriente espumosa del Don, rizada por el viento\u00bb <\/em>nos hace comprender que no estamos s\u00f3lo ante una met\u00e1fora de la historia, sino que la estepa es igualmente grandiosa, y eso tiene en Sholojov una enorme trascendencia porque al r\u00edo, a los arbustos, a las nubes, al barro y a los trigales, est\u00e1n anclados los campesinos, los soldados, los kulaks y sus luchas revolucionarias.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Con antecedentes tan inmejorables, parece obvio constatar que, en el p\u00e1ramo cultural que nos atenaza, no merece la pena preguntar por las novelas de Sholojov en las librer\u00edas, pues hace ya tiempo que las retiraron de las estanter\u00edas. Localizar sus obras es tarea reservada para los buscadores m\u00e1s obstinados. Pero el premio de su lectura es gratificante. Es el \u00fanico rinc\u00f3n donde nos encontramos con <em>\u00abdos seres desvalidos, dos granitos de arena arrojados a tierra extra\u00f1a por el hurac\u00e1n de la guerra, de una fuerza inaudita\u00bb; <\/em>uno de ellos, el viejo soldado de capote ra\u00eddo y manos \u00e1speras; el otro, un ni\u00f1o vagabundo de piernas cortas y piel sonrosada, que se despide del narrador haci\u00e9ndole volver la cara para que no le vea llorar. Porque -nos comenta el narrador- \u00abno <em>s\u00f3lo lloran en sue\u00f1os los hombres maduros, encanecidos en los a\u00f1os de guerra. Lloran tambi\u00e9n despiertos. En esos casos lo importante es saber volverse a tiempo. Lo principal es no herir el coraz\u00f3n del ni\u00f1o, que no vea c\u00f3mo por tu mejilla corre, parca y ardiente, una l\u00e1grima de hombre&#8230;\u00bb <\/em>(Del relato de Sholojov <em>-El destino de un hombre\u00bb).<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"183\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/web-11.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-64081\"\/><figcaption>Portada &#8216;Cuentos del Don&#8217;.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(15.197px, 0.95rem + ((1vw - 3.2px) * 0.857), 23px);\"><strong><em>\u00abCuentos del Don\u00bb<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(14.082px, 0.88rem + ((1vw - 3.2px) * 0.76), 21px);\"><strong><em>El Guachito <\/em><em>(extractos)<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En sus brazos se qued\u00f3 dormido. Primero pens\u00f3 en aquel hombre singular llamado Lenin, en los bolcheviques, en la guerra, en los barcos. Entre sue\u00f1os escuchaba voces bajitas, percib\u00eda olor a sudor y a tabaco. Luego se cerraron sus ojos como si unas manos los hubieran apretado fuertemente. No termin\u00f3 de dormirse cuando apareci\u00f3 una ciudad: calles amplias, y en ellas unas gallinas escarbando entre las cenizas. En el pueblo hab\u00eda muchas gallinas, pero all\u00ed hab\u00eda much\u00edsimas m\u00e1s. Las casas tal como le hab\u00eda contado el padre eran enormes, una grandota, cubierta de juncos frescos, sobre la chimenea, otra casa, sobre \u00e9sta, otra casa m\u00e1s, la chimenea de la \u00faltima casa llegaba hasta el mismo ciclo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Caminaba Misha por la calle, mirando hacia arriba, de pronto ve que un hombre grandote, enorme, viene a su encuentro&#8230; Vest\u00eda una casaca roja,<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00bfY t\u00fa, Misha, por qu\u00e9 andas sin hacer nada? -le pregunt\u00f3 cari\u00f1osamente.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Mi abuelo me deja pasear, contesta Misha.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00bfSabes t\u00fa quien soy?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-No, no se&#8230;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00a1Yo soy el camarada Lenin!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Del miedo se le aflojaron las rodillas. Quiso escapar, pero el hombre de la casaca roja lo retuvo de la manga y dijo:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00a1No tienes ni un centavo de verg\u00fcenza! T\u00fa sabes muy bien que estoy luchando por la gente pobre, y sin embargo no te alistas en mi ej\u00e9rcito.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Mi abuelo me deja pasear, contesta Misha.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Corno t\u00fa quieras, dice el camarada Lenin, pero sabes que sin ti no me puedo arreglar, tienes que entrar en mi ej\u00e9rcito y basta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Misha le tom\u00f3 la mano y con mucha firmeza dijo:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Est\u00e1 bien, entrar\u00e9 en tu ej\u00e9rcito sin permiso, y luchar\u00e9 por la gente pobre. \u00a1Pero si el abuelo por eso empezara a castigarme con la vara t\u00fa tendr\u00e1s que defenderme!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Te defender\u00e9 sin falta, dijo el camarada Lenin y se ech\u00f3 a caminar por la calle.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Misha sinti\u00f3 como se le cortaba el aliento de la alegr\u00eda, le faltaba el aire, quiso gritar y no pod\u00eda, la lengua se le peg\u00f3&#8230; Misha se estremeci\u00f3 en la cama, le peg\u00f3 una patada al abuelo y despert\u00f3. (&#8230;)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Llov\u00eda desde la ma\u00f1ana. El cielo estaba encapotado. El patio se llen\u00f3 de charcos. Por la calle corr\u00edan torrentes de agua, Misha pas\u00f3 todo el d\u00eda en casa. Al anochecer el padre y el abuelo se dispusieron para ir a la asamblea del comit\u00e9. Misha se encasquet\u00f3 la gorra del abuelo y los sigui\u00f3. El comit\u00e9 se encontraba en la sacrist\u00eda de la iglesia. Por la escalera toda sucia y destartalada subi\u00f3 Misha al balconcito y de all\u00ed pas\u00f3 al cuarto. El humo de los cigarros flotaba en el aire. Estaba lleno de gente. En la mesa, cerca de la ventana estaba sentado el hu\u00e9sped, algo les estaba contando a los cosacos all\u00ed reunidos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Misha calladito pas\u00f3 al fondo y se sent\u00f3 sobre un banco.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00a1Los que est\u00e9n de acuerdo para que el compa\u00f1ero Foma Korschunov sea presidente, que levanten la mano!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El que estaba sentado al lado de Misha, Procopio Licenco, el yerno del tabernero grit\u00f3:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00a1Ciudadanos! Ruego que se lo borre como candidato, pues no es de conducta honesta. Cuando era pastor y cuidaba nuestra hacienda se le observ\u00f3 algo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Misha vio como Ferosio el zapatero se levantaba del alf\u00e9izar y grit\u00f3 gesticulando con las manos:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Compa\u00f1eros, a los ricachos no les agrada el pastor Foma como presidente porque es un proletario, y es por el r\u00e9gimen sovi\u00e9tico&#8230;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Los cosacos pudientes que hab\u00edan hecho un grupo junto a la puerta empezaron a golpear con los pies, a silbar, se levant\u00f3 un gran desorden.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00a1No trabaja de pastor! Ha vuelto del servicio, que se emplee como pastor nuevamente.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00a1Al diablo con Foma Korschunov!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Misha mir\u00f3 la cara p\u00e1lida del padre y palideci\u00f3 \u00e9l tambi\u00e9n, pues tuvo miedo por \u00e9l.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Calma, compa\u00f1eros, si no tendr\u00e9 que separar algunos de la asamblea, gritaba el forastero golpeando con el pu\u00f1o en la mesa.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00a1Elegiremos a uno de los nuestros, de los cosacos!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00a1No hace falta!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00a1No que&#8230;re&#8230;.mos&#8230;. al hijo de tal! gritaban los cosacos. El que m\u00e1s fuertemente chillaba era Projor, el yerno del tabernero.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Un cosaco fornido, de barba pelirroja, que llevaba un arete en la oreja y vest\u00eda una chaqueta toda rota, salt\u00f3 sobre el banco y grit\u00f3 a voz en cuello:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Hermanos, miren que giro toma el asunto. Es que los ricachos quieren imponernos de presidente a un cr\u00edo de ellos \u00a1Luego los cosacos empezar\u00e1n como antes!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Entre el bramido de voces Misha captaba algunas palabras que el cosaco del arete gritaba:<\/strong> <strong>\u00a1Tierra&#8230; reforma&#8230; a los pobres la arcilla&#8230; de la tierra negra se apoderan ellos&#8230;!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00a1A Projor queremos de presidente! Bramaban los que estaban cerca de la puerta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00a1A Projor! Go&#8230;. go&#8230;. go&#8230;. Ga&#8230;. ga&#8230;. ga&#8230;. ga&#8230;.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>A duras penas se calmaron algo. El forastero, frunciendo el ce\u00f1o, gritaba algo ator\u00e1ndose.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Debe ser que est\u00e1 insultando, pens\u00f3 Misha.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El forastero pregunt\u00f3 en voz alta. \u00bfQui\u00e9n vota por Foma Korschunov?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Desde los bancos se vieron muchas manos levantadas, Misha tambi\u00e9n levant\u00f3 la suya. Alguien saltando de un lado a otro se puso a contar en voz alta:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Setenta y tres, setenta y cuatro, sin mirar a Misha se\u00f1al\u00f3 con el dedo su manita levantada y grit\u00f3 \u00a1setenta y cinco!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El forastero anot\u00f3 algo en un papel y luego grit\u00f3:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00bfQui\u00e9n vota por Projor Licencov? Ruego levanten la mano.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Veintisiete cosacos ricos y Gregorio el molinero levantaron la mano a la vez, Misha mir\u00f3 alrededor y levant\u00f3 tambi\u00e9n la mano.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El hombre que estaba contando los votos lo mir\u00f3 de arriba abajo y peg\u00e1ndole un fuerte tir\u00f3n de oreja le dijo:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Ea, t\u00fa mocoso m\u00e1ndate a mudar si no quer\u00e9s cobrar. Tambi\u00e9n \u00e9l votando. Todos se rieron mientras el hombre llev\u00f3 a Misha hasta la salida y lo hizo salir de un puntapi\u00e9. Misha se acord\u00f3 de la conversaci\u00f3n que tuvo el padre con el abuelo y mientras bajaba la sucia y resbalosa escalera, grit\u00f3:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00a1No tienes derecho!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Te voy a mostrar los derechos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La ofensa, como todas las ofensas, tenia sabor amargo. Cuando lleg\u00f3 a la casa llorisque\u00f3 algo, se quej\u00f3 a la madre, pero ella todav\u00eda se enoj\u00f3 con \u00e9l y le dijo:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00a1Pues no vayas donde no te corresponde! \u00a1T\u00fa en todo agujero metes la nariz, eres un verdadero castigo!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Al otro d\u00eda por la ma\u00f1ana, mientras estaban tomando el desayuno, oyeron sones de m\u00fasica. Muy apagados por la distancia. El padre dej\u00f3 la cuchara y sec\u00e1ndose los bigotes dijo:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00a1Pero si debe ser la orquesta militar!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Misha corri\u00f3 como si lo llevara el viento. S\u00f3lo se oy\u00f3 el golpe de la puerta del zagu\u00e1n y luego el tap, tap, de sus pasitos en el patio.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Salieron tambi\u00e9n el padre y el abuelo, la madre sac\u00f3 la mitad del cuerpo por la ventana.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Desde la otra punta de la calle avanzaban en fila soldados del ej\u00e9rcito rojo. Adelante, la banda con los m\u00fasicos soplando en unas enormes campanas. Retumba el tambor con un estr\u00e9pito que se extiende por todo el pueblo. Misha qued\u00f3 desconcertado un momento. Dio unas vueltas, y luego corri\u00f3 hacia los m\u00fasicos. Sinti\u00f3 que algo le oprim\u00eda el pecho dulcemente, luego le subi\u00f3 hasta la garganta&#8230; Mir\u00f3 los rostros alegres de los soldados, cubiertos de tierra, los m\u00fasicos que caminaban erguidos soplando sus instrumentos, y de golpe, cortante, resolvi\u00f3: \u00abIr\u00e9 a luchar al lado de ellos\u00bb. Record\u00f3 el sue\u00f1o y sacando coraje sin saber de d\u00f3nde, se colg\u00f3 de la cartuchera del soldado m\u00e1s pr\u00f3ximo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00bfUstedes d\u00f3nde van? \u00bfA luchar?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00a1Pues claro que s\u00ed, a luchar!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00bfY por qui\u00e9n luchan ustedes?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00a1Por el poder sovi\u00e9tico, tontuelo! Bueno ven ac\u00e1, al medio.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Empuj\u00f3 a Misha al medio de las filas, alguien, ri\u00e9ndose, le dio un tironcito de oreja, otro sac\u00f3 de su bolsillo un terr\u00f3n de az\u00facar todo sucio y se lo meti\u00f3 en la boca. Al llegar a la plaza, desde las primeras filas lleg\u00f3 la voz de:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00a1Fir&#8230;mes!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Los soldados pararon. Luego se desparramaron por la plaza tumb\u00e1ndose a la sombra de la tapia de la escuela. Misha se acerc\u00f3 a un soldado alto, muy bien afeitado, con un sable colgado al costado. Le pregunt\u00f3:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00bfY t\u00fa de d\u00f3nde vienes, c\u00f3mo te encuentras aqu\u00ed?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Misha adopt\u00f3 un aire importante:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Voy a luchar con ustedes.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00a1Compa\u00f1ero Jefe t\u00f3malo de ayudante! -grit\u00f3 uno de los soldados.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Todos rieron. Misha empez\u00f3 a pesta\u00f1ear, pero el hombre con el extra\u00f1o apodo de Combat frunci\u00f3 las cejas y dijo seriamente:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00bfPor qu\u00e9 relinchan tanto? Por supuesto que lo recibiremos, pero con una condici\u00f3n&#8230; se dio vuelta hacia Misha y dijo:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>T\u00fa llevas el pantaloncito sostenido por un solo tirante, eso no puede ser, todos quedaremos abochornados por tu culpa, pues mira, yo llevo los dos y los dem\u00e1s tambi\u00e9n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Corre que tu madre te pegue otro m\u00e1s, nosotros te aguardamos aqu\u00ed&#8230;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Luego se dio vuelta hacia el grupo de soldados y grit\u00f3 mientras gui\u00f1aba un ojo \u00a1Terechenco, vaya y tr\u00e1igale al nuevo combatiente un rifle y un capote!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Uno de los soldados que estaban echados junto al muro se levant\u00f3, hizo la venia y contestando: \u00a1ser\u00e1 cumplido! se puso a caminar a lo largo del muro.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Bueno pues, \u00a1corre ligerito, para que tu madre te cosa otro tirante!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Misha lo mir\u00f3 con mirada escrutadora:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Mira t\u00fa, no me vayas a enga\u00f1ar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00bfPero, qu\u00e9 se te ocurre? \u00bfC\u00f3mo es posible?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La casa est\u00e1 lejos de la plaza. Misha lleg\u00f3 al port\u00f3n aguad\u00edsimo, apenas pod\u00eda respirar, antes de llegar a la puerta se sac\u00f3 el pantaloncito e irrumpi\u00f3 en la casa corriendo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00a1Mamita!&#8230; \u00a1Los pantalones! \u00a1Hay que coser los tirantes!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En la casa hay silencio. Sobre la estufa zumbaba una nube de moscas. Recorri\u00f3 el granero, la huerta, no estaban ni el padre ni el abuelo. Entr\u00f3 al cuarto. Lo primero que vio fue una bolsa de arpillera. Con el cuchillo cort\u00f3 una lira, pero no tuvo tiempo de coserla, por otra parte tampoco sabe. La at\u00f3 al pantal\u00f3n por delante, la pas\u00f3 por el hombro y la otra punta la at\u00f3 atr\u00e1s, y sali\u00f3 corriendo hasta el granero.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>All\u00e1 levant\u00f3 el adoqu\u00edn bajo el que guardaba el retrato de Lenin, mir\u00f3 aquel brazo que lo se\u00f1alaba a \u00e9l. Misha, y en un susurro dijo suspirando:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Pues bien, \u00bfves t\u00fa? \u00a1Ahora yo tambi\u00e9n entr\u00e9 a formar parte de tu ej\u00e9rcito!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cuidadosamente envolvi\u00f3 la tarjeta con la hoja de una planta, la meti\u00f3 bajo la camisa y sali\u00f3 corriendo hacia la calle. Con una mano aprieta la tarjeta, con la otra se acomoda el pantaloncito. Mientras pasaba junto al cerco de los vecinos le grit\u00f3 a la mujer:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00a1Anisimovna!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00bfQu\u00e9 pasa?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Dile a los m\u00edos que almuercen, que no me esperen.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00bfY t\u00fa a d\u00f3nde vas volando, p\u00edcaro?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Misha hizo un adem\u00e1n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-\u00a1Me voy al servicio!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cuando lleg\u00f3 a la plaza qued\u00f3 petrificado. All\u00ed no hab\u00eda ni un alma. Al lado del muro, unos puchos de cigarros, latas de conservas vac\u00edas, unas polainas viejas. Desde la otra punta de la villa alcanz\u00f3 a o\u00edr el sordo retumbar de la m\u00fasica y el ruido de los pasos sobre el suelo apisonado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>De la garganta se le escap\u00f3 un sollozo, y con todo se ech\u00f3 a correr para alcanzarlos. Los hubiera alcanzado, pero justo en el camino frente a la casa del curtidor estaba echado el perro canela, mostrando los dientes. Mientras \u00e9l corr\u00eda, del otro lado de la calle hab\u00edan silenciado los pasos y la m\u00fasica.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1as literarias, cultura proletaria: Plumas imprescindibles: Mijail Sholojov Este genial escritor sovi\u00e9tico naci\u00f3 a orillas del r\u00edo Don en 1893, en Kurshlino, en el seno de una familia de cosacos. &#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":64081,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[95],"tags":[130,131,150,181],"class_list":["post-64080","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-resenas-literarias","tag-antifascismo","tag-difusion","tag-libros","tag-urss"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64080","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64080"}],"version-history":[{"count":4,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64080\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":64553,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64080\/revisions\/64553"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/64081"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64080"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64080"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64080"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}