{"id":63347,"date":"2021-09-27T00:02:00","date_gmt":"2021-09-26T22:02:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.presos.org.es\/?p=63347"},"modified":"2021-09-24T07:17:03","modified_gmt":"2021-09-24T05:17:03","slug":"recordando-el-27-de-septiembre-de-1975-articulo-de-eva-forest-contra-las-trampas-de-la-memoria-y-articulos-de-alfonso-sastre-la-nocion-de-entorno-y-la-abolicion-de-la-amistad-y","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/2021\/09\/27\/recordando-el-27-de-septiembre-de-1975-articulo-de-eva-forest-contra-las-trampas-de-la-memoria-y-articulos-de-alfonso-sastre-la-nocion-de-entorno-y-la-abolicion-de-la-amistad-y\/","title":{"rendered":"Recordando el 27 de septiembre de 1975. Art\u00edculo de Eva Forest &#8216;Contra las trampas de la memoria&#8217;. Y art\u00edculos de Alfonso Sastre &#8216;La noci\u00f3n de \u00abentorno\u00bb y la abolici\u00f3n de la amistad&#8217;, y &#8216;Ni humanismo ni terror&#8217;."},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/pegatina-27s-1024x1008.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-63348\" width=\"400\" height=\"504\"\/><figcaption>Pegatina del FRAP homenaje a 5 fusilados.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(16.834px, 1.052rem + ((1vw - 3.2px) * 1.007), 26px);\"><strong>Recuperando materiales hist\u00f3ricos:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(16.293px, 1.018rem + ((1vw - 3.2px) * 0.957), 25px);\"><strong>Recordando el 27 de septiembre de 1975<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(14.642px, 0.915rem + ((1vw - 3.2px) * 0.809), 22px);\"><strong>-Contra las trampas de la memoria<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Eva Forest<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Recomponer la realidad partiendo del recuerdo que se tiene de ella es bastante empobrecedor, sobre todo si se trata de momentos tan candentes como lo fueron los de septiembre de 1975 vividos desde la c\u00e1rcel. En circunstancias as\u00ed la memoria suele seleccionar los datos que m\u00e1s le convienen, destacando unos y relegando otros, como una defensa para hacer m\u00e1s llevadera la situaci\u00f3n de peligro. Esta \u201cacomodaci\u00f3n protectora\u201d de la realidad que, inconscientemente, la recorta y la adapta en las grandes cat\u00e1strofes, es precisamente la historia que se fija y m\u00e1s se retiene; la que uno se repite a s\u00ed mismo y transmite como verdadera a los dem\u00e1s. No es que uno mienta al hacerlo; es que uno se enga\u00f1a para sobrevivir a la hecatombe. Se fabrica as\u00ed, a partir de la fuente misma, un relato chato y lineal, un tanto esquem\u00e1tico, que a veces termina repiti\u00e9ndose como una estereotipia. La puesta en pie de esa complej\u00edsima realidad que se revela en determinados momentos y su recuperaci\u00f3n pienso que s\u00f3lo puede hacerse por la comunicaci\u00f3n sensible, a trav\u00e9s de la expresi\u00f3n art\u00edstica, por ejemplo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Esto, que es v\u00e1lido para la vida en general \u2013ah\u00ed est\u00e1 el \u201cGernika\u201d de Picasso diciendo mucho m\u00e1s sobre aquel bombardeo que un mont\u00f3n de an\u00e1lisis juntos-, lo es a\u00fan m\u00e1s para la vida concreta de la c\u00e1rcel, porque en ella los momentos extraordinarios, las rupturas de la cotidianidad y las situaciones l\u00edmites son un acontecer constante. Quienes han padecido encierro conocen la intensidad que cobra el m\u00ednimo percance all\u00ed dentro. Y quienes estaban presos en septiembre de 1975 saben que se vivieron d\u00edas de gran tensi\u00f3n, una tensi\u00f3n contenida y mordiente, muy distinta de la que sent\u00edan los que se bat\u00edan fuera.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Suced\u00edan tantas cosas a la vez en aquel reducido y agobiante espacio que no daba tiempo a retenerlas. Las noticias pasaban como flashes, a velocidades vertiginosas, sin dar tiempo a reflexionar, y se iban depositando en alg\u00fan remoto desv\u00e1n de la memoria, donde las siento que yacen enquistadas, con toda su carga emotiva, en un aparente olvido. Como si se tratara de una pel\u00edcula virgen, impresionaron el \u00e1nimo de tal forma que dejaron en \u00e9l huellas imborrables que alg\u00fan d\u00eda tendr\u00e9 que hacer visibles. Recordando ahora aquello he pensado mucho en los ni\u00f1os de Iraq. \u00bfQu\u00e9 horrores les acompa\u00f1ar\u00e1n para siempre en el futuro actuando desde el aparente olvido?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Recuperar algunos de esos momentos al cabo de los a\u00f1os era, en cierto modo, el objetivo de esta cr\u00f3nica. Pero me ha dado miedo seguir el hilo de mi diario de entonces. \u201cAlg\u00fan d\u00eda \u2013escrib\u00ed en \u00e9l- reconstruir\u00e9 estos instantes hist\u00f3ricos e infernales&#8230;\u201d. Ese d\u00eda no es todav\u00eda hoy. El retorno a esta zona infernal queda aplazado una vez m\u00e1s.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>He optado por el paso previo de ir a la Hemeroteca y a trav\u00e9s de la Prensa de aquellas semanas conseguir una cierta ordenaci\u00f3n cronol\u00f3gica que me saque de la confusi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Tengo abierto el gran tomo que recoge la Prensa del mes de septiembre en el d\u00eda 27. \u201cEl n\u00famero de ejecuciones fue el m\u00ednimo imprescindible para la necesaria lecci\u00f3n de ejemplaridad&#8230;\u201d. Qu\u00e9 extra\u00f1eza y qu\u00e9 emoci\u00f3n sentarme ahora aqu\u00ed, a los a\u00f1os del asesinato, en ese pupitre viejo y tocar las amarillentas hojas del \u201cABC\u201d, el mismo peri\u00f3dico que nos daban en Yeser\u00edas y al que no tuve acceso entonces debido a la incomunicaci\u00f3n. Est\u00e1bamos en huelga de hambre para protestar contra esas penas de muerte que ahora acaban de ser ejecutadas&#8230; \u201c\u2026 fue el m\u00ednimo imprescindible para la necesaria lecci\u00f3n de ejemplaridad&#8230;\u201d. Tengo delante las cinco fotos de los j\u00f3venes. Son casi las mismas que a lo largo de estos a\u00f1os han presidido los homenajes&#8230; Hemos recordado tantas veces esta fecha del 27 de septiembre, hemos repetido de tan distintas formas c\u00f3mo ocurrieron los hechos, c\u00f3mo se consum\u00f3 el crimen aquella madrugada, c\u00f3mo reaccion\u00f3 el pueblo y el sentido que tuvieron aquellas muertes conmemoradas en cada aniversario y convertidas ya hoy, en Euskalherria, en el Gudari Eguna, que cuando hace poco me compromet\u00ed a escribir algo sobre la forma en que vivimos aquellos tr\u00e1gicos acontecimientos en la c\u00e1rcel de Yeser\u00edas, no pod\u00eda imaginar que las cosas se me iban a complicar tanto.<br>Aquel amanecer est\u00e1bamos a la espera. Seguramente estuve escribiendo durante gran parte de la noche, porque el diario ocupa varias p\u00e1ginas, pero s\u00f3lo recuerdo eso: la larga espera, la atenci\u00f3n puesta al m\u00ednimo ruido que indicara el regreso de la compa\u00f1era de S\u00e1nchez Bravo que hab\u00edan llevado a Carabanchel para que se despidiera de su marido. Pese a la hora, segu\u00edamos confiando en ese indulto que en las novelas llega milagrosamente en el \u00faltimo minuto a salvar la vida del que va a morir&#8230; Por fin o\u00edmos llegar a Silvia, pero no entr\u00f3 en el departamento. Hasta m\u00e1s tarde no la pudimos ver. Cuando nos abrazamos estaba desencajada: hab\u00eda estado con los tres hasta casi el final. Se la ve\u00eda muy sola, bastante alejada de la organizaci\u00f3n. Fue cuando me devolvi\u00f3 el anillo.<br>El anillo se lo hab\u00eda dado yo la noche anterior cuando se confirm\u00f3 la sentencia y ella consigui\u00f3, tras complicad\u00edsimos tr\u00e1mites burocr\u00e1ticos, que la llevaran junto a su marido, en capilla se dice. A Silvia la hab\u00eda conocido hac\u00eda s\u00f3lo tres d\u00edas, cuando el 24, fiesta de la Merced, nos levantaron el castigo. Pero todo esto est\u00e1 confuso, envuelto en una especie de nebulosa y es precisamente lo que quiero que la Prensa de entonces me ayude a situar. Las de la huelga de hambre \u00e9ramos s\u00f3lo ocho. Sab\u00edamos que hab\u00eda muchos ingresos porque percib\u00edamos lejano el traj\u00edn. Las pocas noticias concretas llegaban por los abogados: una funcionaria nos acompa\u00f1aba al locutorio; para llegar a \u00e9l ten\u00edamos que pasar por el patio y hab\u00eda cantidad de compa\u00f1eras nuevas bajo el deslumbrante sol&#8230; Las noticias se refer\u00edan todas a los juicios, a las penas de muerte. Desde fines de agosto estos juicios constituyen como una pesadilla; todo son conjeturas y zozobras. Al regreso nos arrodillamos detr\u00e1s de la puerta met\u00e1lica, peg\u00e1bamos la boca junto a la rendija del suelo y transmit\u00edamos los mensajes. Impresionaba saber que en el pabell\u00f3n de ingresos dos mujeres incomunicadas esperaban la muerte. Mi abogado Ventura era tambi\u00e9n el abogado de una de ellas, Concha Trist\u00e1n, y por \u00e9l segu\u00edamos las aberraciones jur\u00eddicas y el grotesco teatro que estaban montando. La clave de aquello est\u00e1 ah\u00ed, en esta frase del 27, \u201c&#8230;el m\u00ednimo imprescindible para la necesaria lecci\u00f3n de ejemplaridad&#8230;\u201d<br>El 19 fue el Consejo de Guerra de Txiki. Otaegi hac\u00eda ya d\u00edas que estaba condenado. El s\u00e1bado 20 vino mi abogado y sin mediar palabra me ense\u00f1\u00f3 por entre los cristales del locutorio el \u201cABC\u201d abierto por la misma p\u00e1gina que estoy viendo ahora. Fue as\u00ed como me enter\u00e9 de aquella masiva ca\u00edda de militantes de ETA y de la muerte de Montxo y de Campillo. Me pareci\u00f3 que era el fin del mundo. \u201cLos matar\u00e1n\u201d, pens\u00e9, \u201ca los que quedan con vida los matar\u00e1n\u201d&#8230; y no hay manera de reconstruir las horas siguientes. El 22 nos enteramos de que Txiki hab\u00eda sido condenado a muerte. El tiempo corre, acelerado, contra reloj. Al hojear ahora estos peri\u00f3dicos por primera vez, me doy cuenta de que me faltan datos del exterior&#8230; No sab\u00eda, por ejemplo, que el Festival de Cine de Donostia se estuviera celebrando \u2013lo mismo que hoy- sobre el tel\u00f3n de estos asesinatos. Ese mismo d\u00eda el Caudillo, como si nada, recib\u00eda a los ni\u00f1os de la Operaci\u00f3n Plus Ultra. \u00bfQu\u00e9 har\u00e1n esos ni\u00f1os, ya hombres? \u00bfQu\u00e9 pensar\u00e1n de aquello? \u00bfMilitar\u00e1n en alguna parte? Tambi\u00e9n en la Universidad Aut\u00f3noma, el d\u00eda anterior \u2013ese d\u00eda en que un m\u00ednimo de reflejo humano ha lanzado a tanta gente a la calle a reclamar que no se lleve a cabo el asesinato que se anuncia; ese mismo d\u00eda, Severo Ochoa, todo un premio Nobel, acepta el homenaje que le rinden, presidido por los Pr\u00edncipes. Todo un modelo de intelectual que nada tiene que envidiar a los de esta nueva etapa \u201cdemocr\u00e1tica\u201d&#8230;<br>\u00bfPor qu\u00e9 cre\u00eda yo, hasta que he recogido los datos de aquella semana, que el c\u00famulo de cat\u00e1strofes que estaban ocurriendo se hab\u00edan producido a lo largo de varios meses? \u00bfC\u00f3mo es posible haber vivido durante tantos a\u00f1os en esta<\/strong> <strong>desorientaci\u00f3n? Podr\u00eda silenciar este fallo, pero es importante hablar de estas cosas de las que se habla poco. Confesar que no es f\u00e1cil la recuperaci\u00f3n de aquel tiempo robado. Que lo infernal de la c\u00e1rcel radica precisamente en esas aparentes minucias que no se ven, en esa tensi\u00f3n, por ejemplo, en ese permanente equilibrio que hay que mantener al borde del abismo para caminar por \u00e9l y no sucumbir al v\u00e9rtigo del vac\u00edo: en los tit\u00e1nicos esfuerzos para conservar la integridad y, sobre todo, la descomunal energ\u00eda que exige esta resistencia. Los que han estado all\u00ed, los que viven hoy en las c\u00e1rceles de exterminio, saben de qu\u00e9 hablo: esa sensaci\u00f3n de consumirse, de quemar m\u00e1s vida de la necesaria para seguir viviendo con dignidad&#8230;<br>Cuando el 24 nos levantaron el castigo y salimos de aquella penumbra celular, hab\u00eda un sol que deslumbraba en aquel extra\u00f1o patio rectangular lleno de caras desconocidas. He le\u00eddo hace unos momentos que hubo una gran redada en Valencia. Coincide: Ser\u00edamos casi sesenta. Han tenido que habilitar camas en otra galer\u00eda. Hay una agitaci\u00f3n inhabitual: carreras, gritos, abrazos, exclamaciones de alegr\u00eda, de rabia, de dolor. Las sensibilidades est\u00e1n a flor de piel. La mayor\u00eda de las compa\u00f1eras han sufrido horribles torturas, no ha dado tiempo a encajar el golpe, est\u00e1n traumatizadas, colgadas, en carne viva a\u00fan. No paran de llegar abogados; circulan alarmantes noticias que se desmienten al rato y se reafirman despu\u00e9s. Se habla de once penas de muerte; de que \u00e9sa es s\u00f3lo la primera tanda de juicios; que le seguir\u00e1n otras, se auguran m\u00e1s penas de muerte para el grupo de vascos que acaban de detener\u2026 Hay una treintena de personas sobre las que puede caer esa pena capital, entre ellas estamos dos del sumario de Carrero Blanco&#8230;<br>A partir de ese contacto con las otras todo se acelera, ca\u00f3tico. Son horas apretadas, densas, presididas por el exceso: la emoci\u00f3n nos desborda y un sentimiento crispante de impotencia que se estrella contra los muros, que s\u00f3lo me parece soportable en la medida en que, m\u00e1s all\u00e1 de ellos, hay otros hombres que prolongan la rabia y la c\u00f3lera que sentimos en este encierro y la concretan en acciones de protesta. \u201cSaber que no estamos solos, que somos parte de ese pueblo que combate en las calles; eso me salva de consumirme en esa ratonera que nos inmoviliza impotentes&#8230;\u201d, escrib\u00ed entonces en una carta.<br>S\u00e9 que es un momento crucial, hist\u00f3rico. Estamos viviendo la agon\u00eda de un sistema, las \u00faltimas sacudidas espasm\u00f3dicas. Ser\u00e1n m\u00e1s duros que nunca pero por poco tiempo. Eso lo veo muy claro y me angustia: es un problema de meses y eso hace m\u00e1s terribles las sentencias que se anuncian para pasado ma\u00f1ana. Es tr\u00e1gico y desesperante morir justo ahora cuando todo se acaba&#8230; Era cuesti\u00f3n de parar el tiempo. Esa obsesi\u00f3n me persigue esa ma\u00f1ana radiante de sol, en ese patio angosto, superpoblado de mujeres que vamos y venimos a la espera de los acontecimientos. Fue en medio de este desorden cuando conoc\u00ed a Silvia. Alguien me indic\u00f3 que su compa\u00f1ero era uno de los condenados y la busqu\u00e9. Estaba sola. Ten\u00eda necesidad de hablar y lo hicimos durante mucho tiempo. Dej\u00e9 que contara su vida, la de su compa\u00f1ero, la forma en que se hab\u00edan conocido los dos, en un metro&#8230; Ten\u00edan a\u00fan que confirmar la sentencia pero como cab\u00eda esperar lo peor la anim\u00e9 para que preparara la solicitud de visita.<br>Yo ten\u00eda un jersey rojo: siento en la nariz el pelillo \u00e1spero que desprende; es una lana mala, la que me han tra\u00eddo dada la urgencia de mi petici\u00f3n. Lo he empezado hace unos d\u00edas, cuando vi la foto de los detenidos de ETA y me imagin\u00e9 que los mataban. Empec\u00e9 como una obsesi\u00f3n ese jersey. Tengo el proyecto de hacer varios, de enviarlos enseguida a Carabanchel, como una peque\u00f1a muestra de solidaridad. Es un gesto absurdo, lo s\u00e9. Despliego en \u00e9l una actividad febril que me estimula: en lo que muevo a toda velocidad las agujas, camino y hablo&#8230; Son cosas que ocurren y que uno observa, tiempo despu\u00e9s, con gran respeto.<br>\u201cEs necesario que saquemos de este dolor una lecci\u00f3n, pero no un trauma&#8230;\u201d, leo en alguna parte de ese peri\u00f3dico de hace tant\u00edsimos a\u00f1os&#8230; Cu\u00e1nta ret\u00f3rica, cu\u00e1nta palabrer\u00eda hueca&#8230; Pese a los datos que estoy recogiendo no consigo darle continuidad al relato. Hay lagunas inmensas, vac\u00edos&#8230; En conjunto, el eco que me llega es horrible, espantoso&#8230; De este conjunto amalgamado de emociones, hay algunos momentos que se perfilan y cobran fuerza, como escenas que se iluminaran de pronto.<br>De pronto, en esa especie de pecera acristalada donde nos api\u00f1amos para o\u00edr la TV, se hace un gran silencio. De los once condenados, la pena de muerte queda ratificada para cinco. Se oye un gemido y se desencadenan escenas de todo tipo. Huyo angustiada. Salgo al patio sin que nadie se d\u00e9 cuenta. Es una noche templada. El patio es como un t\u00fanel largo y angosto, horadado por un potente foco que lo perfora a lo largo. Parece una v\u00eda muerta por la que estuviera entrando un extra\u00f1o tren que se me viniera encima. No me importar\u00eda que me atropellara, no har\u00eda nada por apartarme. Tampoco me importar\u00eda que disparase su arma sobre m\u00ed el guardia civil que est\u00e1 detr\u00e1s del faro. No es que quiera morir, lo hago como un desaf\u00edo: no podr\u00e1n. Camino hacia \u00e9l sin pesta\u00f1ear. Es un reto absurdo. El haz blanco est\u00e1 poblado de min\u00fasculas part\u00edculas que brillan; me proyectan sombras. Soy como el personaje de un c\u00f3mic. Camino hasta el final, hasta tocar el muro, debajo de la garita oigo los clics del arma, la respiraci\u00f3n del centinela. En una soledad c\u00f3smica voy de extremo a extremo de este angosto t\u00fanel: de espaldas al faro, de cara al faro: arriba y abajo, deprisa, apretando los dientes, los pu\u00f1os: no me ver\u00e1n llorar, creo que esbozo una sonrisa\u2026 son instantes que nunca se cuentan. Y as\u00ed hasta que toca el timbre para encerrarnos. Antes hablo a\u00fan con Silvia. Se va ya a Carabanchel. Nos abrazamos. Busco palabras que no me vienen; s\u00f3lo encuentro un anillo de aluminio fabricado con los restos de un avi\u00f3n americano que me regalaron los vietnamitas. Hace m\u00e1s de un a\u00f1o, cuando me lo quitaron entre carcajadas en la DGS, su sola huella blanca en el dedo tostado por el sol me dio fuerzas para resistir. Es una peque\u00f1a joya. Se lo doy. Le dar\u00e1 fuerza: es la solidaridad que circula. Ese mismo deseo de solidaridad hace que S\u00e1nchez Bravo me lo devuelva horas despu\u00e9s de llevarlo puesto. Cuando lo recojo, conserva a\u00fan el calor de alguien que va ha morir, que estar\u00e1 muriendo en aquellos momentos, ocho pasadas de la ma\u00f1ana, el \u00faltimo calor de un hombre que so\u00f1aba con cambiar el orden del mundo. Me lo he puesto y me quema. Paseamos otra vez por el patio, ya de d\u00eda. Silvia llora y se sincera. Puede que d\u00edas despu\u00e9s se arrepienta de transmitir las \u00faltimas y perturbadoras palabras de su compa\u00f1ero. Me espanta la situaci\u00f3n del hombre que va a morir con esa lucidez. Guardar\u00e9 celosamente el secreto. Cuando me quedo sola lloro con una desolaci\u00f3n infinita.<br>Hay otro momento que me hiere tan hondo que s\u00e9 que no podr\u00e9 superar nunca. Ha venido el abogado a dar noticia de c\u00f3mo se ha producido la muerte de los cinco. Es muy doloroso, pero lo que ha pasado con Otaegi me paraliza. Cuando le han comunicado la sentencia la ha o\u00eddo con calma y ha expresado el deseo de ver a su madre y de que vaya su abogado, que es el \u00fanico que tiene derecho a quedarse con \u00e9l hasta la ejecuci\u00f3n. A medianoche, despu\u00e9s de un accidentado viaje, llega la madre acompa\u00f1ada de un pariente y un amigo que ha conducido el coche. Tienen una corta entrevista durante el cual Angel tranquiliza a su amatxo y le dice que acepta morir, que hay otros muchos que lo han hecho antes que \u00e9l, que no debe apenarse\u2026 Cuando se despiden, Angel pregunta por su abogado. Le dicen que no ha podido venir, que tiene lumbago&#8230; Me est\u00e1 contando esto el abogado y ya no le escucho. Me falta el aire, el locutorio me da vueltas. Siento una n\u00e1usea, un vac\u00edo muy doloroso y en medio de \u00e9l el grito atronador \u201cD\u00f3nde est\u00e1 el abogado?\u201d Imagino la escena \u2013pasar\u00e1n los a\u00f1os y la seguir\u00e9 viendo igual-. Dicen que era tranquilo. Lo veo con aquella calma, alentando a las mujeres, comunic\u00e1ndose malamente en una lengua extranjera porque le han prohibido utilizar el Euskera, malamente y s\u00f3lo veinte minutos. Se despiden ya. \u201c\u00bfY el abogado?\u201d Comprende que estar\u00e1 solo, acompa\u00f1ado por extra\u00f1os, infinitamente solo estas \u00faltimas horas, \u00e9l, que ten\u00eda el amor de todo su pueblo&#8230; La pregunta me quema como si me la hubieran marcado a fuego. Lloro con desconsuelo. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 ese cabr\u00f3n de abogado?. Le maldigo, escupo sobre su nombre. No hay perd\u00f3n para \u00e9l.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-normal-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Siguiendo por ah\u00ed, al calor de la emoci\u00f3n, ser\u00eda f\u00e1cil tirar del hilo y abrir otros puntos de luz para entrar en aquella compleja realidad. Pero s\u00e9 tambi\u00e9n que esos puntos que iluminan ocultan las sombras del alrededor en las que puede que se agazape lo m\u00e1s importante de estos d\u00edas. Vivir en colectivo una situaci\u00f3n l\u00edmite de estas magnitudes produce traumas de los que uno nunca se recupera. la c\u00e1rcel no es una broma. \u00bfD\u00f3nde situar, por ejemplo, esta fiesta de disfraces que ante el pasmo general se organiza en el departamento del FRAP la misma noche de los fusilamientos? \u00bfEsta dantesca fiesta \u201cpara mantener la moral\u201d cuyos gritos Mari Luz y yo o\u00edmos espantadas en un rinc\u00f3n de la cama? Alguna vez tendr\u00e9 el valor de emprender el gran viaje \u2013imprescindible para la cura- y entonces ser\u00e1 el momento de hurgar en ese diario que ahora no me atrevo a leer.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.33), 17px);\"><strong>Eva Forest<br>Septiembre de 1985-2005<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-purple-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.44), 18px);\"><strong>Descarga:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;<a href=\"https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/1PX9yAcgo-Lz4xwQ5SOA9zlY4KeVIHdCj\/view?usp=sharing\">https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/1PX9yAcgo-Lz4xwQ5SOA9zlY4KeVIHdCj\/view?usp=sharing<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/entorno.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-63351\" width=\"380\" height=\"277\"\/><figcaption>Pantallazo art\u00edculo A. Sastre.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(15.747px, 0.984rem + ((1vw - 3.2px) * 0.907), 24px);\">&#8211;<strong>Homenaje a Alfonso Sastre:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-purple-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.44), 18px);\"><strong>Descarga:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(14.082px, 0.88rem + ((1vw - 3.2px) * 0.76), 21px);\"><strong>-La noci\u00f3n de \u00abentorno\u00bb y la abolici\u00f3n de la amistad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;<a href=\"https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/1uI7eY8R4dedBeCFkp8WtcMVdc9_M8Yrk\/view?usp=sharing\">https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/1uI7eY8R4dedBeCFkp8WtcMVdc9_M8Yrk\/view?usp=sharing<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/huMANISMO.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-63349\" width=\"380\" height=\"332\"\/><figcaption>Pantallazo otro art\u00edculo de Alfonso Sastre.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-purple-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.44), 18px);\"><strong>Descarga:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>-NI HUMANISMO NI TERROR<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Reflexiones contra la violencia*<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;<a href=\"https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/1yPfIeqzyjOHnQw_UctVodvt_NC3Oyjel\/view?usp=sharing\">https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/1yPfIeqzyjOHnQw_UctVodvt_NC3Oyjel\/view?usp=sharing<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recuperando materiales hist\u00f3ricos: Recordando el 27 de septiembre de 1975 -Contra las trampas de la memoria Eva Forest Recomponer la realidad partiendo del recuerdo que se tiene de ella es &#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":63350,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[94],"tags":[130,131,124,294],"class_list":["post-63347","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biblioteca-popular","tag-antifascismo","tag-difusion","tag-muro-solidaridad-y-denuncia","tag-recuperando-materiales"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63347","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=63347"}],"version-history":[{"count":9,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63347\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":63360,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63347\/revisions\/63360"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/63350"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=63347"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=63347"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=63347"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}