{"id":57332,"date":"2021-04-13T00:00:25","date_gmt":"2021-04-12T22:00:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.presos.org.es\/?p=57332"},"modified":"2021-04-03T20:14:52","modified_gmt":"2021-04-03T18:14:52","slug":"periodico-ayuda-1937-los-semblantes-de-la-espana-republicana-7-corresponsalias-de-guerra-por-ilya-ehrenburg","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/2021\/04\/13\/periodico-ayuda-1937-los-semblantes-de-la-espana-republicana-7-corresponsalias-de-guerra-por-ilya-ehrenburg\/","title":{"rendered":"Peri\u00f3dico \u00abAyuda\u00bb, 1937. Los semblantes de la Espa\u00f1a republicana. 7 corresponsal\u00edas de guerra, por Ilya Ehrenburg."},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/ilya.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-57334\" width=\"350\" height=\"465\"\/><figcaption>Libro Ilya Ehrenburg \u00abCorresponsal en la guerra civil espa\u00f1ola\u00bb.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\" class=\"has-text-color has-vivid-red-color wp-block-paragraph\">\n<strong>Recuperando\nmateriales hist\u00f3ricos:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:24px\"><strong>AYUDA\nn.\u00ba 47. 20 Marzo 1937<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p style=\"color:#290e82;font-size:22px\" class=\"has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>SEMBLANTES\nDE ESPA\u00d1A<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\"><strong>M\u00c1S\nALL\u00c1 DE LA GUERRA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Llevamos\nlargo tiempo rodando sobre el desierto p\u00e9treo de Arag\u00f3n.\nPregunt\u00e1bamos: \u201cY m\u00e1s all\u00e1, \u00bfson ellos o los nuestros?\u201d Las\nrespuestas de los campesinos eran pat\u00e9ticas y confusas. Maldec\u00edan\nde los fascistas y nos ofrec\u00edan botas de vino. Los chicos gritaban,\npu\u00f1o en alto: \u201c\u00a1No pasar\u00e1n!\u201d A cada cruce de carretera\npregunt\u00e1bamos: \u201c\u00bfQui\u00e9n est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1?\u201d Un campesino, con el\npecho al descubierto, sobre el que blanqueaba un pelo chamuscado,\nlevant\u00f3 su horquilla y respondi\u00f3: \u201cM\u00e1s all\u00e1 es la guerra.\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Los\npueblos iban desapareciendo. Las piedras amontonadas parec\u00edan ruinas\nde arquitectura prehist\u00f3rica. La noche se espesaba r\u00e1pidamente.\nResplandores de fuego cruzaban la oscuridad. A lo lejos tronaban los\nca\u00f1ones. Los faros se ahogaban en columnas de polvo. De pronto, el\ncoche se detiene. En vano buscamos con la vista un ser humano. Al fin\npercibimos una choza entre las rocas. Alguien grit\u00f3 con voz temerosa\ny malhumorada: \u201c\u00a1La consigna!\u201d Nosotros respondimos:\n\u201c\u00a1Vigilancia en todas partes!\u201d No conoc\u00edamos la consigna de\neste sector, y repetimos sin certeza, pero con insistencia, una vieja\nconsigna. En torno hab\u00eda montones de piedras. Yo pregunt\u00e9 a mi\ncompa\u00f1ero, Jaime Miravillas: \u201c\u00bfQui\u00e9n son \u00e9stos?\u201d El sac\u00f3 el\nrev\u00f3lver de la funda. Agazapados en las rocas, unos hombres nos\napuntaban con sus fusiles. El miliciano que iba sentado junto al\nch\u00f3fer comenz\u00f3 a renegar. Dej\u00f3 su fusil y se dirigi\u00f3 solo hacia\nlas piedras. Nosotros o\u00edmos su voz: \u201c\u00a1Vaya, si son de los\nnuestros\u00a1\u201d Los campesinos estallaron en una risa gozosa. Uno dijo:\n\u201cEs la sexta noche que llevamos aqu\u00ed\u201d. Nosotros preguntamos:\n\u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 ahora el frente?\u201d Ellos no supieron contestar.\nPara ellos, el frente estaba en todas partes.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\"><strong>\u00a1ESTO\nHAY QUE DEFENDERLO!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Un\nviento fr\u00edo ahuyent\u00f3 el tufo. Los campesinos se envolvieron en sus\nmantas ajedrezadas. \u201cId a acostaros\u201d, dijo Jaime Miravillas. Pero\nellos contestaron: \u201cNo, tenemos que montar la guardia\u201d. Nos\ndijeron que el propietario era un marqu\u00e9s y que su administrador\nabusaba de las chicas del pueblo. Nos dijeron que el cura, al\nescapar, hab\u00eda perdido, cerca del molino, una cruz y un broche de\nmujer. Nos dijeron tambi\u00e9n que los campesinos ten\u00edan ahora una\nbuena trilladora. Habi\u00e9ndose apoderado de la tierra del amo,\norganizaron un kolj\u00f3s. El viejo dijo: \u201c\u00bfSabes t\u00fa lo que nos\npagaba el administrador? Cincuenta c\u00e9ntimos por d\u00eda. La carne no la\nprob\u00e1bamos sino cuando hab\u00eda una boda. Y ahora\u2026\u201d Luego dijo:\n\u201cHan venido el domingo. Un tipo vestido de paisano grit\u00f3:\n\u201c\u00a1Santiago!\u201d Era su consigna. Han matado a Ram\u00f3n. Han matado\ndos mulas. Pero nosotros tiramos desde all\u00ed, \u00bfves?, y echaron a\ncorrer. \u00a1No, esto hay que defenderlo!\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El\nanciano me dio un golpe suave en el hombro y dijo: \u201cDe aqu\u00ed a\nBadajoz, 12 kil\u00f3metros. La consigna es: \u201c!Todos los fusiles, al\nfrente!\u201d En el momento que part\u00edamos, un chico apareci\u00f3 en la\noscuridad. Grit\u00f3: \u201c\u00a1No pasar\u00e1n!\u201d Acaso fuese el hijo de Ram\u00f3n.\nRodamos de nuevo sobre el desierto p\u00e9treo. Detr\u00e1s y delante se\nagitaban las sombras. Ellas guardaban la vida.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\"><strong>REFUGIADOS\nDE EXTREMADURA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Yo\nhab\u00eda visitado Malpica en la primavera de 1936. Los campesinos\nmiraban con ojos furiosos al castillo del duque de Ari\u00f3n. Este\ncastillo se elevaba sobre el pueblo como una fortaleza. Los\ncampesinos me hablaron de sus esperanzas. Hab\u00edan recibido la tierra\na pagar a plazos. La laboraban en com\u00fan y llamaban a su propiedad\ncon un nombre incomprensible, pero que les era muy querido: \u201ckolj\u00f3s\u201d.\nEl Gobierno hab\u00eda exigido ciento diez mil pesetas. Los campesinos\nmor\u00edan de hambre, pero se negaban a someterse. Echaban pestes contra\nel duque de Ari\u00f3n y hablaban de mi pa\u00eds con cari\u00f1o.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Vuelvo\na Malpica una c\u00e1lida tarde de septiembre. Sobre los arriares\nbrillaba el oro de melones enormes. Los milicianos, mineros de Ciudad\nReal, pescaban con la dinamita. De vez en cuando pasaban sobre el\npueblo aviones enemigos. El frente estaba muy cerca y nadie sab\u00eda\ncu\u00e1l ser\u00eda al d\u00eda siguiente la suerte de Malpica. En una pradera\nhumeaban los fuegos encendidos por los refugiados de Extremadura. No\nhab\u00edan podido salvar de los facciosos sino sus vidas y sus rencores.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Me encuentro con viejos amigos. Se hallaban ahora a la entrada del pueblo, armados de fusiles. Al verme levantaron los pu\u00f1os, y el alcalde, viejo campesino afeitado, con profundas arrugas en torno a la boca, me dijo: \u201c\u00a1Salud, Ehrenburg! Ahora te vamos a llevar al castillo.\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/ayuda.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-57335\" width=\"250\" height=\"320\"\/><figcaption>Peri\u00f3dico &#8216;Ayuda&#8217;. 1937.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">\n<strong>EL\nCASTILLO DEL DUQUE DE ARI\u00d3N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Entraron\npor la vieja puerta como vencedores. El alcalde llevaba un candelero\nde cobre con un trozo de vela. Yo he visto c\u00f3mo hab\u00eda vivido el\nduque de Ari\u00f3n. Solamente en Malpica hab\u00eda pose\u00eddo veinte mil\nhect\u00e1reas, pero carec\u00eda de imaginaci\u00f3n. Hab\u00eda decorado su\ncastillo con estatuillas vulgares. En las cacerolas y orinales\nestaban grabadas sus armas. Ten\u00eda en el castillo 180 cacerolas de\ntodas las especies, pero no ten\u00eda un solo libro. El duque de Ari\u00f3n\nven\u00eda a Malpica en oto\u00f1o; organizaba grandes cacer\u00edas y llevaba\nlas estad\u00edsticas de las liebres que mataban. Rezaba ante una virgen\nde yeso con enaguas de terciopelo. La sala m\u00e1s suntuosa del castillo\nera la sala de ba\u00f1o, amueblada, no se sabe por qu\u00e9, con tres\nbutacas. En un cuadro dorado se guarda la memoria de la cacer\u00eda real\ndel 8 de agosto de 1913; este d\u00eda hab\u00eda cazado liebres su majestad\nel rey de Espa\u00f1a, su alteza el pr\u00edncipe Jenaro y el se\u00f1or del\ncastillo, duque de Ari\u00f3n. Fue el m\u00e1s grande acontecimiento en la\nvida del hombre que gobern\u00f3 Malpica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En\ndiciembre parti\u00f3 el duque; pas\u00f3 el invierno en Par\u00eds o en\nBiarritz. Los campesinos no iban a ninguna parte. Com\u00edan garbanzos y\nmaldec\u00edan su suerte. El duque de Ari\u00f3n pagaba a los campesinos que\nlaboraban sus campos una peseta diaria. El sostener un perro le\ncostaba al duque dos pesetas diarias. \u201cY el duque, \u00bfc\u00f3mo viv\u00eda?\u201d,\npregunt\u00e9 yo al alcalde, al tiempo que acercaba el candelero a los\norinales. El alcalde respondi\u00f3: \u201cMal. Hasta los perros se burlaban\nde \u00e9l.\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cuando\nsalimos del castillo, el alcalde moja con saliva una hoja de papel,\nla pega a la puerta y firma: la propiedad del pueblo quedaba sellada.\nMiramos al Tajo, que amarilleaba bajo la colina. Los mirtos del\njard\u00edn embalsamaban el aire. Una paz inmensa se apoderaba de los\nhombres.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Ahora\nviviremos de otro modo. \u00bfNo has le\u00eddo que el nuevo ministro de\nAgricultura es un comunista? Es uno de los nuestros; \u00e9l no nos va a\nexigir diez mil pesetas. Este a\u00f1o pagaremos jornales de seis pesetas\ndiarias. Si\u2026\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El\nalcalde no termin\u00f3 la frase. En la oscuridad brillaban los fusiles\nde los campesinos. \u201cCatorce de nuestros hombres est\u00e1n en el\nfrente. Partir\u00edan todos, pero un camarada que vino de Madrid nos\ndijo que hici\u00e9ramos la recogida.\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Nos\ndetuvimos ante el jard\u00edn. El olor espeso del Sur daba v\u00e9rtigos. El\nalcalde dijo luego: \u201cEste castillo no nos sirve de nada.\nEscribiremos al Gobierno que lo d\u00e9 a los escritores. Aqu\u00ed podr\u00e1n\ntrabajar, y en este pueblo todo el mundo quiere leer libros.\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Estrech\u00e9\nsu mano grande y nudosa. Detr\u00e1s de los fusiles y de los mirtos, el\ncielo era de un anaranjado denso; los arrabales de Talavera,\nincendiados por las bombas, ard\u00edan\u2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\"><strong>\u00a1QU\u00c9\nHOMBRES!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por\nla ma\u00f1ana, temprano, los milicianos instalaron al servidor de\nametralladoras, Williams, cerca de la ventana. All\u00ed permaneci\u00f3\nhasta la tarde. Su pierna rota descansaba sobre una silla. Miraba a\nlos chicos, que debajo de la ventana se lanzaban al asalto de un\nalc\u00e1zar imaginario. Williams esperaba el regreso de los aviadores.\nOprimido de emoci\u00f3n, pregunto: \u201c\u00bfQui\u00e9n ha trabajado hoy?\u201d\nDec\u00eda: \u201cDebieron descender a cuatrocientos metros\u2026\u201d Sus ojos\neran de un azul p\u00e1lido; no se ven ojos as\u00ed en Madrid. Era ingl\u00e9s y\ncomunista. Me dijo: \u201cEs idiota; \u00bfpor qu\u00e9 he de permanecer aqu\u00ed?\nLa pierna no tiene importancia. Solo necesito mis ojos y mis manos.\nHoy dir\u00e9 al m\u00e9dico que tengo que volver al trabajo.\u201d Dos\nespa\u00f1oles se acercaron a nosotros. Nos contaron c\u00f3mo veinte\ncampesinos, armados de mosquetes, hab\u00edan atacado a un tanque enemigo\ncerca de Escalona. Williams relampague\u00f3 y dijo en vos baja: \u201c\u00a1Qu\u00e9\npa\u00eds! \u00a1Qu\u00e9 hombres!\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\"><strong>\u00a1HAN\nMATADO A PEDRO!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Me\ndirijo al centro de la Brigada Motorizada, que se hallaba en el\npalacio del duque de Medinaceli. En las vastas caballerizas hab\u00eda\ncalesas con viejas armas, entre las ametralladoras. Me fijo en una\ncampesina con un zagalillo,. Iba tocada de un pa\u00f1uelo negro. Su\nrostro, arrugado y seco, ten\u00eda una expresi\u00f3n de serenidad. Tard\u00f3\nun instante en darme cuenta de que le ca\u00edan las l\u00e1grimas. Dijo con\ndulzura: \u201cHan matado a Pedro. Yo me llevo al chico\u2026\u201d El peque\u00f1o\nmiraba con entusiasmo a las ametralladoras. Luego, la mujer se sent\u00f3\nen un banco de m\u00e1rmol, y despu\u00e9s de mojar el hilo con saliva se\npuso a coser la camisa de su hijo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\"><strong>EL\nMILICIANO CIEGO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En\nuna sala inmensa, entre los maniqu\u00edes de caballeros, cuyas corazas\ndaban resplandor, le\u00edan los milicianos \u201cMundo Obrero\u201d. Estaban\nvestidos de blusa azul. En el despacho del duque se hab\u00eda instalado\nla Redacci\u00f3n del \u201cBolet\u00edn de los Milicianos\u201d. Un hombre de voz\nronca, todav\u00eda cubierto del polvo de Talavera, dictaba: \u201cEs\nindispensable la m\u00e1s estricta disciplina\u2026\u201d En un div\u00e1n dorm\u00eda\nun oficial. Hac\u00eda apenas una hora que hab\u00eda vuelto del frente. En\nsu sue\u00f1o, mov\u00eda los labios como un ni\u00f1o.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Voy\nm\u00e1s all\u00e1. En otro tiempo, se recib\u00ed aqu\u00ed a los invitados. Delante\nde un piano de cola estaba sentado un miliciano de gafas negras. Su\npecho estaba condecorado por dos estrellas. Tocaba sucesivamente \u201cLa\nInternacional\u201d, obras de Grieg y piezas de flamenco. Luego se\nlevanta y se dirige hacia m\u00ed. Dijo sonriendo: \u201cCon un ojo, puedo\ndistinguir todav\u00eda el d\u00eda de la noche. Ha sido en Somosierra\u2026\u201d\nYo ignoraba qu\u00e9 deb\u00eda decirle a un hombre que acababa de perder la\nvista de los dos ojos. Me puse a hablarle de m\u00fasica. El recurso era\nconvencional y est\u00fapido. El no respondi\u00f3. Despu\u00e9s de un momento de\nsilencio, dijo: \u201cEn Rusia hab\u00e9is inventado muchas cosas nuevas. T\u00fa\nsabr\u00e1s, tal vez, lo que puede hacer un hombre sin ojos. Si no se\npuede ir al frente, entonces, aqu\u00ed\u2026 Mis dedos se han hecho mucho\nm\u00e1s \u00e1giles. Puedo montar un motor. O hacer obuses\u2026\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Otros\nmilicianos se acercan a nosotros. Hablaron de la potencia de la\naviaci\u00f3n enemiga, de los combates cerca de C\u00f3rdoba, de la muerte\nheroica de un peque\u00f1o Pepe que hizo saltar un hangar. Uno de los\nmilicianos dijo: \u201cHay que aprender a morir.\u201d Entonces, el ciego\nmont\u00f3 en c\u00f3lera. Dio un pu\u00f1etazo en la mesa, donde un chinito de\nporcelana comenz\u00f3 a temblar. \u201cEs absurdo. \u00bfPor qu\u00e9 hablas t\u00fa de\nmuerte? En Espa\u00f1a todo el mundo sabe morir. Ahora, lo que hace falta\nes otra cosa: aprender a vivir, \u00bfcomprendes? Aprender a vencer\u201d.\nSe enjuag\u00f3 la frente con la manga y a\u00f1adi\u00f3 dulcemente: \u201cAcaso yo\npueda regresar al frente\u2026 Puedo cavar trincheras. Hacerlas saltar a\nla dinamita\u2026\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p style=\"color:#94154e;font-size:17px\" class=\"has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Ilya EHRENBURG.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recuperando materiales hist\u00f3ricos: AYUDA n.\u00ba 47. 20 Marzo 1937 SEMBLANTES DE ESPA\u00d1A M\u00c1S ALL\u00c1 DE LA GUERRA Llevamos largo tiempo rodando sobre el desierto p\u00e9treo de Arag\u00f3n. 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