{"id":56502,"date":"2021-04-10T00:00:47","date_gmt":"2021-04-09T22:00:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.presos.org.es\/?p=56502"},"modified":"2021-04-03T20:15:23","modified_gmt":"2021-04-03T18:15:23","slug":"en-el-parapeto-frente-al-fascismo-de-pablo-de-la-torriente-brau-editado-en-el-ayuda-no-43-1937","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/2021\/04\/10\/en-el-parapeto-frente-al-fascismo-de-pablo-de-la-torriente-brau-editado-en-el-ayuda-no-43-1937\/","title":{"rendered":"\u00abEn el parapeto\u00bb, frente al fascismo. De Pablo de la Torriente Brau. Editado en el \u00abAyuda\u00bb n\u00ba 43, 1937."},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/parapeto-antifa.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-56503\" width=\"400\" height=\"269\" srcset=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/parapeto-antifa.jpeg 800w, http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/parapeto-antifa-300x202.jpeg 300w, http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/parapeto-antifa-768x516.jpeg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><figcaption>Foto. Parapeto en la guerra contra el fascismo.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\" class=\"has-text-color has-vivid-red-color wp-block-paragraph\">\n<strong>Recuperando\nmateriales:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:24px\"><strong>AYUDA,\nN\u00ba 43 (febrero 1937)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:22px\"><strong>PABLO\nDE LA TORRIENTE-BRAU (de\nun escrito de 1936)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p style=\"color:#2b1b92;font-size:21px\" class=\"has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>EN\nEL PARAPETO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cuando\nsali\u00f3 la luna vino la tranquilidad. Ya no era posible ninguna\nsorpresa nocturna. El teniente Ruiz quit\u00f3 las guardias dobles y\ndistribuy\u00f3 los turnos para toda la noche, de dos en dos horas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\tLos\ndisparos de los morteros contra alg\u00fan otro parapeto cesaron. Pero\nlos \u201cpacos\u201d \u2013tiradores furtivos- disparaban incansablemente.\nAlguna vez, los fusiles-ametralladoras descargaban sus peines. De\ncuando en cuando, una bala explosiva estallaba su bofetada insultante\ncontra nuestro parapeto.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\tY\nle dije al teniente:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\t\u02d7\nYo creo que esa gente nos quiere tener toda la noche despiertos,\nporque a lo mejor pensar\u00e1n atacar ma\u00f1ana y preferir\u00e1n tenernos sin\ndescanso.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\t\u02d7\nTal vez\u02d7 respondi\u00f3, y se fue, atento a todo, a recorrer la l\u00ednea.\nYo fui con \u00e9l. A unos les daba instrucciones sobre el peligro de los\nf\u00f3sforos y los cigarros; a otros les indicaba la necesidad de montar\nla guardia con todo el correaje puesto: a otros les ordenaba cubrir\ncon sacos los techos de las \u201cchabolas\u201d (casetas de madera) para\nno denunciarlas a los aviones; a las guardias les indicaba que no\nolvidaran las granadas de mano. Era su primer noche de oficial y\npon\u00eda un escr\u00fapulo especial en todo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\tMe\nacost\u00e9 a cielo abierto, porque no hab\u00eda m\u00e1s espacio en las pocas\nchabolas que se hab\u00edan hecho. Hab\u00eda una clara luna remota, de\nmenguante, y las estrellas, mis viejas amigas del cielo del presidio.\n\u00a1Tanto tiempo sin verlas! De pronto me entr\u00f3 una duda. \u00bfEra\nCasiopea la constelaci\u00f3n que brillaba sobre mi cabeza? El cuerpo me\ntemblaba por el fr\u00edo. Como si fuer aun flan. \u00bfTendr\u00e9 yo miedo?,\npens\u00e9, que no me acuerdo bien de lo que s\u00e9. Me acord\u00e9 de Cuba, de\nTet\u00e9 Casuso, de mis perros y de mis \u00e1rboles, en Punta Brava. Yo me\ndije: \u201ca lo mejor, en la guerra, cuando uno tiene un recuerdo es\nporque se tiene miedo\u201d. Pero no estaba convencido. El relevo de las\ndoce, un gallego de imponente vozarr\u00f3n me dijo:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\t\u02d7\nCamarada, tienes fr\u00edo. Toma esta manta y ya luego nos arreglaremos.\nPero no sabes dormir en la tierra. Echa p\u2019ac\u00e1, hombre.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\tY\nme hizo una especie de almohadilla con paja y piedras que qued\u00f3 muy\nbien.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\t\u02d7\nSiguen tirando esa gente\u02d7 le dije<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u02d7\nS\u00ed, pero no hagas caso. Es que tienen miedo. De noche le tiran hasta\na su sombre. Y me fui durmiendo sin sentirlo, como en la cama de un\npr\u00edncipe, recordando el cuento de la cantimplora herida, de un\nsoldado biso\u00f1o que al entrar en fuego sinti\u00f3 un balazo y se sinti\u00f3\nh\u00famedo y se vio correr la sangre. La sangre que solo era el vino de\nla cantimplora pasada por una bala\u2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La\nguardia de las dos me despert\u00f3. Lloviznaba y todos tuvimos que\nrecogernos en una chabola. All\u00ed, unos sobre otros, dormimos. El agua\ngoteaba, pero no era lo mismo que a la intemperie.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\tEl\namanecer. Un hombre se levantaba y a todos los movilizaba. Pisaba a\nunos, tropezaba con otros, algunos lo insultaban, so\u00f1olientos a\u00fan.\nEl agua de las goteras corr\u00eda por las mantas. Hac\u00eda m\u00e1s fr\u00edo a\u00fan\n que por la noche. Lloviznaba sin cesar, pero era una lluvia fina,\nimpalpable casi. Fuera de la chabola, en un rinc\u00f3n del parapeto,\nunos milicianos con cara de sue\u00f1o, se calentaban las manos en una\npeque\u00f1a hoguera y preparaban un poco de chocolate. Una serie de\nbalas explosivas estallaron contra el parapeto.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u02d7\nYa empiezan esos cabrones \u02d7 dijo uno\u02d7\t. Y, en efecto, comenz\u00f3 la\nfunci\u00f3n. Los francotiradores, los \u201cpacos\u201d, no descansaron.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>A\nnuestra izquierda, a unos veinticinco metros, quedaba un parapeto\naislado. Cinco hombres lo cubr\u00edan. El espacio entre nosotros quedaba\nbajo el fuego directo de una ametralladora enemiga. Un hombre se\nlevant\u00f3 all\u00e1 y ense\u00f1\u00f3 un pedazo de jam\u00f3n:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u02d7\nEl que tenga cojones que venga por \u00e9l \u02d7grit\u00f3\u02d7. Y en seguida uno\nde los que estaban haciendo el chocolate dijo: \u201cEso me completa el\ndesayuno\u201d, u lo fue a buscar. A la vuelta, la ametralladora lo\npersigui\u00f3 pero todas las balas picaron atr\u00e1s, contra las rocas.\nDespu\u00e9s ofrecieron vino, y tambi\u00e9n lo fueron a buscar bajo las\nbalas. Y si no se levante el teniente hubieran continuado aquellas\nimprudencias temerarias de que ya me hab\u00eda hablado. El \u00faltimo\nhombre que cruz\u00f3 tuvo que quedarse all\u00e1.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La\nChata, una hermosa muchacha, de negro pelo estatuario, vino a nuestra\nchabola a tomar el desayuno.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u02d7\nOye, esta barraca es solo para hombres \u02d7le dijo uno en broma.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u02d7\nBueno, pero es que yo tambi\u00e9n soy un hombre ahora \u02d7respondi\u00f3\u02d7. Y\nuno le dijo:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u02d7\nNo seas embustero. Mira que no estoy de buen humor \u02d7le contest\u00f3\u02d7.\nHe tenido ahora una discusi\u00f3n con Lolita, en el parapeto de al lado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u02d7\n\u00a1Una camilla\u2026 Un hombre herido! \u02d7se asom\u00f3 uno, urgiendo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/para.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-56504\" width=\"300\" height=\"179\"\/><figcaption>Foto. Parapeto. Momentos de calma.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Todos\nsalimos r\u00e1pidamente. Disparaba el enemigo a descargas cerradas\nin\u00fatiles. Pero del suelo recog\u00edan su cuerpo inerte. Era Lolita\nM\u00e1iquez. Solo ten\u00eda diecisiete a\u00f1os. Me hab\u00eda le\u00eddo la carta\n\u00faltima de su mam\u00e1, contenta de saber que muy pronto tendr\u00eda\npermiso para volver a Madrid. En la carta le dec\u00eda: \u201cDime si es\ncierto cuando vienes para ir a la cola a buscar carne.\u201d La madre es\nvendedora de peri\u00f3dicos y ella era aprendiza de modista. Se hab\u00eda\nportado como un h\u00e9roe en el combate del d\u00eda 22 de septiembre. Era\npeque\u00f1a, una seria muchacha simp\u00e1tica. De su parapeto hab\u00eda\ncruzado al vecino para buscar unos gemelos y explorar al enemigo. En\nel punto m\u00e1s alto del cruce, si no se arrastra uno, se pasa a la\ndescubierta. Fue imprudente y cay\u00f3, sin una palabra, sin sangre.\nPero llevaba ya ese l\u00edvido color de la muerte, que se parece al de\nun canario enfermo. Mas es rid\u00edculo comparar con nada a una muchacha\nmuerta en la guerra. Llevaba la cabeza abatida. Los compa\u00f1eros la\nevacuaron bajo el fuego. Dos veces cayeron y pensamos por un segundo\nque tendr\u00edamos que ir a recogerlos tambi\u00e9n, pero solo era el apuro\nque ten\u00edan por llegar al puesto de emergencia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u02d7\n\u00a1Pobre Lolita! \u02d7dijo \u201cla Chata\u201d, su compa\u00f1era de parapeto,\nmientras se peinaba su tumultuosa cabellera negra. Y la tristeza hizo\nel silencio mientras el enemigo disparaba, respondi\u00e9ndole nuestras\nguardias.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u02d7\nY que no hay esperanzas; porque herido que no habla, ese est\u00e1 mal\n\u02d7dijo otro.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En\nefecto; cuando regresaron los hombres se supo. Hab\u00eda muerto en el\nacto. El teniente Ruiz tom\u00f3 mi pluma y escribi\u00f3 el parte de guerra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Luego\nsali\u00f3 a recorrer los parapetos, y fui con \u00e9l. En cada uno rega\u00f1\u00f3\nen\u00e9rgicamente a los hombres.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u02d7\nT\u00fa, \u00bfqu\u00e9 haces sin el correaje? Aqu\u00ed va a haber que dar las\n\u00f3rdenes a tiros. Estas muertes me indignan. Aqu\u00ed no venimos a\nmorir, sino a matar. Solo venimos a morir cuando vamos al ataque,\ncuando vamos a cambiar la vida por un objetivo. La vida que traemos\nal parapeto no es nuestra. Ya lo ha dicho el partido Comunista. Es de\nla revoluci\u00f3n. Y un muerto no es solo un compa\u00f1ero que cae. Es un\nrifle menos para matar fascistas. Ustedes tienen miedo. Tienen miedo\na que los dem\u00e1s se crean que tienen miedo. Y hay que acabar con\nesto. Y no hay que ser m\u00e1s valientes porque haya mujeres. Aqu\u00ed las\nmujeres son hombres. Porque aqu\u00ed solo hay rifles de la revoluci\u00f3n.\nAqu\u00ed no hay sexos. Y del parapeto no se sale sino cuando es\nimprescindible. Y si sale hay que salir as\u00ed. Y, arrastr\u00e1ndose, el\nteniente Ruiz pasaba de posici\u00f3n a posici\u00f3n, recriminando a los\nhombres su imprudencia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Pero\nestaba col\u00e9rico. La muerte de Lolita M\u00e1iquez lo hab\u00eda puesto\nviolento.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u02d7\n\u00a1Cabrones! \u02d7dec\u00eda\u02d7. Tenemos que vengar la muerte de Lolita. Como\nvenga hoy un parlamentario a dejar prensa, nos lo cargamos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u02d7\n\u00bfQu\u00e9? \u00bfLo vamos a dejar llegar?  \u00bfAcaso ellos han respetado nunca\nlos parlamentos? \u00bfAcaso en Madrid, y en Barcelona, y en Oviedo, y en\ntodas partes, no han utilizado los parlamentarios para ametrallarnos\ncuando nos acerc\u00e1bamos?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u02d7\nPues por eso mismo, teniente, porque nosotros no podemos ser como\nellos \u02d7replic\u00f3 el miliciano.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Mas\nel teniente Ruiz estaba empe\u00f1ado en vengar la muerte de Lolita, y al\ncabo dio con la f\u00f3rmula. Dijo:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u02d7\nAhora, de once a once y media ellos traen la comida a su parapeto. A\nesa hora, a una se\u00f1al, todos disparamos sobre el objetivo. Alguno\ncaer\u00e1. Y escogi\u00f3 los tiradores. All\u00ed hab\u00eda varios que hab\u00edan\npeleado en \u00c1frica. Un filipino, estupendo tirador; dos carabineros;\n\u00e9l mismo. Yo tom\u00e9 el rifle que hab\u00eda dejado Lolita M\u00e1iquez.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>A\nlos cuatrocientos metros un hombre no es f\u00e1cil blanco. El filipino,\n\u00c1ngel Ruiz Melendreras, sin embargo, hab\u00eda estado siete a\u00f1os en\nMarruecos. Le vi meter dos peines consecutivos por una tronera\nfascista. Juli\u00e1n Romero, cabo de carabineros, que ten\u00eda miles de\nhistorias que contar, peque\u00f1o, barbudo, trigue\u00f1o, tiraba tambi\u00e9n\nestupendamente. Y otro carabinero de gafas, joven, tenaz. Ellos me\nfueron corriendo la punter\u00eda hasta que coloqu\u00e9 mis balas en los\nsacos terreros de los fascistas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Se\nles vio venir, aproximarse al parapeto, y a una se\u00f1al hicimos fuego.\nEl peine entero y en seguido otro m\u00e1s. Cayeron. No sabemos si\nmuertos o heridos, porque al suelo se tumba uno cuando silban las\nbalas pr\u00f3ximas. Pero ellos contestaron furiosamente. Y tirando con\ntal precisi\u00f3n que la tronera de observaci\u00f3n desde donde disparaba\nel teniente fue acribillada. Una bala, pas\u00e1ndole bajo el brazo en\nque se apoyaba sobre el saco, raj\u00f3 a \u00e9ste. Inmediatamente otra\nlevant\u00f3 un poco de tierra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/pablo-3.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-56506\" width=\"200\" height=\"318\"\/><figcaption>Foto. Pablo de la Torriente Brau.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u02d7\nMe cazan \u02d7dijo Ruiz ech\u00e1ndose a un lado\u02d7. Han localizado con los\ngemelos esta tronera. Y apenas lo dijo, una r\u00e1faga entera de\nametralladora silb\u00f3 por ella. Decir que pasan como un mosquito de\nacero es parecido, pero no es exacto. Su silbido semeja al de un hilo\nde alambre vertiginosamente enrollado desde el infinito. Un miliciano\nse agach\u00f3 y tapone\u00f3 la aspillera con una piedra. Dos balas\nexplosivas se rompieron contra ella. <\/strong>\n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u02d7\nMe figuro que les hemos hecho alguna baja\u02d7 le dije al teniente.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Este,\nsatisfecho, me contest\u00f3:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u02d7\nLo creo, porque han reaccionado como nosotros cuando nos mataron a\nLolita.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Despu\u00e9s,\nunos se aburrieron y se echaron a dormir y otros continuaron el\ntiroteo. Yo, con los gemelos, iba comprobando el efecto de los\ndisparos que hac\u00eda. Me gustaba aquello. Pero mis maestros, el\nfilipino Ruiz Melendreras y el cabo Juli\u00e1n Romero, se pusieron a\nhacer relatos de la guerra de Marruecos y me puse a escucharlos.\nAunque el d\u00eda continuaba triste, gris, frio y lluvioso, hab\u00edamos\nsacudido un poco la pena a tiros, y ten\u00edamos la esperanza de haber\nhecho bajas. A\u00fan, un compa\u00f1ero desde el parapeto pr\u00f3ximo, no\ndejaba dormir a los otros con el estampido constante de su mosquet\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El\nfilipino recordaba a los \u201cHijos de la noche\u201d y a los \u201cCaballeros\nde la luna\u201d, grupos de hombres arriesgados, audaces, que en \u00c1frica\nsal\u00edan por la noche en busca de los tiradores furtivos que tanto\nda\u00f1o le hac\u00edan a las columnas, y recordaban al famoso \u201cpaco\u201d de\nXauen, que estuvo dos mese, desde lo alto de una monta\u00f1a\ninaccesible, matando soldados.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El\ncabo Romero recordaba sus aventuras. Cuando yendo en un tanque cay\u00f3\nen un barranco y estuvo sitiado dos d\u00edas por los moros, comiendo la\ncarne cruda de una oveja que lograron meter dentro. Y cuando estuvo\nprisionero siete mese, en un morabito, al cuidado de un sant\u00f3n, en\nReana, por zoco El Arba de Beniharan, hasta que un cabo de la Legi\u00f3n\nExtranjera mat\u00f3 de un palo una noche al sant\u00f3n, y pudieron escapar,\nlos \u00fanicos supervivientes que quedaban, vestidos de moros, hasta la\nfrontera francesa, y all\u00ed los recibieron a tiros, y se salvaron\ngracias al hallazgo de una letrina, en donde se refugiaron hasta la\nllegada del d\u00eda, en que a gritos aclararon que eran espa\u00f1oles\nfugados de una prisi\u00f3n de los moros.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Y\ndespu\u00e9s cont\u00f3 la danza de las gum\u00edas, para hacer santones, que\npresenci\u00f3 ene l campamento de Terejira, en Larache, donde todos\nestaban vestidos con chilabas y jaiques de gran lujo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Y\nla fiesta del cordero, que hacen un d\u00eda al a\u00f1o, y para la que\nescogen al m\u00e1s \u00e1gil y potente corredor, y a la puerta de un\nmorabito deg\u00fcellan un cordero joven, y al corredor, a la\ndesesperada, cruza el pueblo y lo lleva hasta la puerta del morabito\nopuesto, y si llega con vida, palpitante a\u00fan, ser\u00e1 que habr\u00e1 buen\na\u00f1o, si no, el a\u00f1o ser\u00e1 malo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Y\nel filipino cont\u00f3 la vida de los legionarios; c\u00f3mo se gastaban\ntodos los \u201ccuartos\u201d, \u201cporque un d\u00eda u otro ten\u00edan que morir\u201d;\nlos brutales castigos que inventaba Franco para mantener la\ndisciplina; la pena de un mes, dando pico y pala, sin armas, en la\nprimero l\u00ednea\u2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>As\u00ed,\nbajo la llovizna, los disparos y los recuerdos se fue pasando el d\u00eda.\nA cada rato, el joven carabinero de espejuelos, que se hab\u00eda\npropuesto hacer bajas en el enemigo, llamaba la atenci\u00f3n de algo y\ndispar\u00e1bamos. Uno recogi\u00f3 en nuestro parapeto m\u00e1s de trescientos\ncasquillos para utilizarlos de nuevo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Al\natardecer son\u00f3 el tel\u00e9fono. Hab\u00eda sido instalado aquella noche y\nesta llamada era la inauguraci\u00f3n de la l\u00ednea hasta el parapeto. Ya,\ndentro de la chabola, estaba oscuro.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u02d7\nLlama al teniente, t\u00fa, que suena el tel\u00e9fono.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u02d7\n\u00a1C\u00f3mo! \u02d7dijo Ru\u00edz, y todos nos quedamos callados\u02d7. \u00bfPero est\u00e1\nconfirmado? \u00a1Muchachos! Los mineros est\u00e1n combatiendo ya en Oviedo\u2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Se\nolvid\u00f3 la muerte de Lolita M\u00e1iquez. Uno dijo:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u02d7\u00a1Ya\nest\u00e1 vengada! Y desde los parapetos comenzaron las voces a llamar a\nlos fascistas para darles la noticia. A\u00fan era temprano y no pod\u00eda\nsacarse la cabeza sobre el muro, pero oyeron muy bien y contestaron\nque era mentira.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La\ntarde, ya alegre, se llen\u00f3 de esp\u00edritu. \u201cLa Chata\u201d cogi\u00f3 una\ntabla y le puso la guerrera de un soldado y un casco y lo asom\u00f3\nsobre el parapeto. Inmediatamente comenz\u00f3 el fuego fascista. Detr\u00e1s\ndel parapeto, los milicianos se divert\u00edan mientras las balas daban\nen el mu\u00f1eco.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Y,\nen nuestra chabola, los milicianos, recordando las vacilaciones de la\nrevoluci\u00f3n de octubre de 1934, comentaban:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u02d7\nY ahora hay que destruir lo que sea si los fascistas se refugian en\nello.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u02d7\nY se destruye la catedral si hace falta. A hacer pu\u00f1etas con el arte\ng\u00f3tico y con el arte antiguo. \u00bfO es que acaso el arte moderno no es\ntambi\u00e9n arte y tan respetable como el antiguo? \u00a1Se hace otra\ncatedral si hace falta, cojones!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Y\ncada vez que sonaba el tel\u00e9fono se hacia el silencio y brillaban m\u00e1s\nlos cigarros anhelantes.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recuperando materiales: AYUDA, N\u00ba 43 (febrero 1937) PABLO DE LA TORRIENTE-BRAU (de un escrito de 1936) EN EL PARAPETO Cuando sali\u00f3 la luna vino la tranquilidad. Ya no era posible &#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":56503,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[293],"tags":[130,131,294],"class_list":["post-56502","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-repaso-a-la-historia","tag-antifascismo","tag-difusion","tag-recuperando-materiales"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56502","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=56502"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56502\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":56507,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56502\/revisions\/56507"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/56503"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=56502"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=56502"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=56502"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}