{"id":51281,"date":"2020-11-28T00:00:41","date_gmt":"2020-11-27T23:00:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.presos.org.es\/?p=51281"},"modified":"2020-11-23T12:41:23","modified_gmt":"2020-11-23T11:41:23","slug":"tumbando-la-prehistoria-oficial-en-economia-comunal-las-mujeres-cazaban-grandes-animales-tras-la-gens-tribal-llego-la-propiedad-privada-la-herencia-y-la-explotacion-de-genero","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/2020\/11\/28\/tumbando-la-prehistoria-oficial-en-economia-comunal-las-mujeres-cazaban-grandes-animales-tras-la-gens-tribal-llego-la-propiedad-privada-la-herencia-y-la-explotacion-de-genero\/","title":{"rendered":"Tumbando la prehistoria oficial: En econom\u00eda comunal, las mujeres cazaban grandes animales. Tras la gens tribal, lleg\u00f3 la propiedad privada, la herencia y la explotaci\u00f3n de g\u00e9nero."},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/univer-california-1024x764.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-51282\" width=\"480\" height=\"382\"\/><figcaption>Cuadro Universidad California. Cazadora prehist\u00f3rica.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p style=\"font-size:30px\" class=\"has-text-color has-vivid-red-color wp-block-paragraph\">\n<strong>Revisando\nla historia:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\"><strong>-Las mujeres prehist\u00f3ricas cazaban grandes animales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>El\nhallazgo de una joven con sus armas en los Andes cuestiona\nla teor\u00eda del hombre cazador. An\u00e1lisis\nposteriores, la tumban.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Una\nchica de entre 17 y 19 a\u00f1os enterrada hace unos 8.000 a\u00f1os junto a\nsus armas muestra que la caza de grandes animales no era solo cosa de\nlos hombres prehist\u00f3ricos. Tras su hallazgo, sus autores han\nrevisado otro centenar de enterramientos encontrando que un tercio de\nlos cazadores eran en realidad cazadoras. Estos resultados cuestionan\ny\ntumban la\nidea dominante impuesta\nen\nla antropolog\u00eda burguesa de\nque en las primeras comunidades humanas ya hab\u00eda una divisi\u00f3n del\ntrabajo por g\u00e9nero.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En\n2018, arque\u00f3logos estadounidenses y peruanos excavaron una serie de\nenterramientos a 3.925 metros de altura, en el distrito de Puno, en\nlos Andes peruanos. En una de las tumbas, junto a un cuerpo mal\nconservado hab\u00eda una veintena de piedras labradas. Cuatro de los\nartefactos eran puntas afiladas, probablemente usadas en venablos,\nunas peque\u00f1as lanzas impulsadas por una especie de tubo. Tambi\u00e9n\nhab\u00eda cuchillos de pedernal y otros objetos cortantes. Encontraron\nadem\u00e1s ocre que, aparte de usarlo como pigmento, serv\u00eda para curar\nlas pieles. Estaban tan juntas que los cient\u00edficos creen que iban\ndentro de un morral. A poca distancia hab\u00eda restos de tarucas (un\nvenado andino) y vicu\u00f1as. Lo m\u00e1s llamativo vino despu\u00e9s del\nan\u00e1lisis de los huesos, pues\nse trataba de una mujer, de una cazadora.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Del\ncol\u00e1geno extra\u00eddo de estos huesos pudieron determinar la fecha de\nla muerte: hace 8.008 a\u00f1os, 16 a\u00f1os arriba o abajo. Confirmaron que\nera una mujer usando una sofisticada t\u00e9cnica biomolecular\ndesarrollada el a\u00f1o pasado llamada an\u00e1lisis de la amelogenina, una\nprote\u00edna presente en el esmalte dental.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Saber\nsi era un cazador o una cazadora tiene una\nenorme\nimportancia. La teor\u00eda dominante entre los antrop\u00f3logos y\netn\u00f3grafos de\nla escuela burguesa (y\nque ha pasado a la historia \u2018cient\u00edfica\u2019) es\nque en las antiguas comunidades que depend\u00edan de la caza y la\nrecolecci\u00f3n exist\u00eda una marcada divisi\u00f3n del trabajo por g\u00e9nero:\nlos hombres cazaban y las mujeres recolectaban. Pero apenas hay\npistas de este reparto de tareas en los yacimientos arqueol\u00f3gicos.\nLa principal prueba es circunstancial: En los pocos\ngrupos\nhumanos actuales que a\u00fan son cazadores y recolectores, el var\u00f3n es\nel cazador en exclusiva.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Partiendo\nde esta \u00fanica cazadora, Haas y sus colegas revisaron los estudios de\notros 107 enterramientos americanos con restos de 429 individuos\ndatados entre hace 12.700 a\u00f1os y 7.800 a\u00f1os. 27 de los enterrados\nreposaban junto a sus armas de caza. Y 11 de ellos eran mujeres. <\/strong>\n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Kathleen Sterling, arque\u00f3loga de la Universidad Binghamton: \u201cLa teor\u00eda del hombre, el cazador, no se ve confirmada por los datos arqueol\u00f3gicos, solo por los etnogr\u00e1ficos\u201d. \u201cTradicionalmente, la caza ha sido considerada como m\u00e1s prestigiosa, exigente y peligrosa que la recolecci\u00f3n y estos son rasgos que hemos asociado de forma estereot\u00edpica como actividades de los hombres\u201d, \u201cLa caza mayor, como renos o bisontes, no depend\u00eda ni de la fuerza ni de la habilidad, sino del n\u00famero: las formas usadas en el pleistoceno consist\u00edan en empujar a los reba\u00f1os hacia acantilados, saltos o trampas, o arrojar lanzas a las manadas que no matar\u00edan directamente a los animales, pero los dejar\u00edan heridos, siendo pisoteados o incapaces de seguir el ritmo de la manada. En aquel tiempo, los humanos viv\u00edan en peque\u00f1os grupos, por lo que la mayor\u00eda de los j\u00f3venes y adultos ser\u00edan necesarios en la caza de una forma u otra\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Steven L. Kuhn, antrop\u00f3logo de la Universidad de Arizona: \u201cEn general, como la divisi\u00f3n del trabajo por g\u00e9nero ha sido comprobada entre las sociedades tradicionales actuales, los arque\u00f3logos han supuesto que tambi\u00e9n era algo generalizado en el pasado\u201d. \u201cPor otro lado, mucho de lo que sabemos sobre esta divisi\u00f3n del trabajo est\u00e1 basado en la ideolog\u00eda, en lo que la gente cree que es el ideal\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/ciencia\/2020-11-04\/las-mujeres-prehistoricas-tambien-cazaban-grandes-animales.html\">https:\/\/elpais.com\/ciencia\/2020-11-04\/las-mujeres-prehistoricas-tambien-cazaban-grandes-animales.html<\/a>\n<\/strong>\n<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/cazad.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-51283\" width=\"300\" height=\"166\"\/><figcaption>Dibujo. Grupo de cazadores y recolectores.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\"><strong>*Otras fuentes y la importancia de la gens y la tribu<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Federico Engels, en su libro de 1884 <em><strong>El origen de la familia, la propiedad privada y el <\/strong><\/em><\/strong><strong><em><strong>E<\/strong><\/em><\/strong><strong><em><strong>stado, <\/strong><\/em><\/strong><strong>analiza esa \u00e9poca (ante la que ahora la antropolog\u00eda burguesa tiembla con los descubrimientos), en el desarrollo completo de la constituci\u00f3n gentilicia en las grandes sociedades conocidas entonces y los \u00faltimos estertores en otras muchas totalmente desconocidas. La constituci\u00f3n comunitaria m\u00ednima desarrollada a partir del comunismo primitivo y la gens, y el paso a la tribu comunal, en el que vivimos como humanos durante muchas decenas de miles de a\u00f1os. Y la transici\u00f3n entre todas antes de la irrupci\u00f3n en la civilizaci\u00f3n y la propiedad privada a trav\u00e9s del ganado domesticado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Engels analiz\u00f3 y se extendi\u00f3 en el estudio de las sociedades comunales denominadas de \u201ccazadores y recolectores\u201d, surgidas desde la disoluci\u00f3n de las gens hist\u00f3ricas. Los hallazgos de valoraci\u00f3n encontrados en aquellos tiempos (siglo XIX), aquellos primeros indicios de antropolog\u00eda, apuntaban al hombre en la categor\u00eda \u00fanica de cazador en la sociedad de los &#8216;pieles rojas&#8217;.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Comprobado ahora que en otras tribus (andinas por ejemplo) hab\u00eda cazadoras mujeres, es el detalle menos importante de su texto visto a 136 a\u00f1os vista, pues lo importante en \u00e9l es la explicaci\u00f3n de las condiciones econ\u00f3micas, estas s\u00ed generalizables (que hoy por hoy van corroborando los descubrimientos hist\u00f3ricos) en que tuvieron que vivir aquellos nuestros antepasados. Y m\u00e1s teniendo en cuenta sus estudios sobre el tema (del g\u00e9nero), ya que este revolucionario reconoci\u00f3 la existencia y comportamiento sexual m\u00e1s variado y numeroso que los dos reconocidos en aquellos tiempos por la burgues\u00eda, ya que se daban en el siglo XIX entre la propia sociedad tribal india en Am\u00e9rica del norte que estudi\u00f3.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Para entender el contexto, adem\u00e1s es necesario conocer dat\u00edstica actual, del proceso de domesticaci\u00f3n animal, que rompe el estereotipo de saltos hist\u00f3ricos imposibles, pero que la burgues\u00eda ha estado dando por buenos como su forma ideol\u00f3gica de imponer su visi\u00f3n de la historia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Vivimos infinitos m\u00e1s cientos de siglos en comunismo primitivo, en sociedad comunal, en \u2018trueque\u2019, en igualdad de g\u00e9neros, que los que llevamos desde la imposici\u00f3n de la propiedad privada y por lo tanto, la dominaci\u00f3n de g\u00e9nero como imposici\u00f3n necesaria de la transmisi\u00f3n de la herencia econ\u00f3mica. As\u00ed que a repensar cada aportaci\u00f3n de la antropolog\u00eda burguesa, que s\u00f3lo ha sido un manto etnogr\u00e1fico de asentamiento de la ideolog\u00eda y de la opresi\u00f3n de clase.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>-Federico\nEngels<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>El\norigen de la familia, la propiedad privada y el estado (cap\u00edtulo 9)\nBarbarie y civilizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u201c\u2026 investiguemos las condiciones econ\u00f3micas generales que en el estadio superior de la barbarie minaban ya la organizaci\u00f3n gentil de la sociedad y la hicieron desaparecer con la entrada en escena de la civilizaci\u00f3n. \u00abEl Capital\u00bb de Marx nos ser\u00e1 tan necesario aqu\u00ed como el libro de Morgan.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Nacida\nla gens en el estadio medio y desarrollada en el estadio superior del\nsalvajismo, seg\u00fan nos lo permiten juzgar los documentos de que\ndisponemos, alcanz\u00f3 su \u00e9poca m\u00e1s floreciente en el estadio\ninferior de la barbarie. Por tanto, este grado de evoluci\u00f3n es el\nque tomaremos como punto de partida.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Aqu\u00ed,\ndonde los pieles rojas de Am\u00e9rica deben servirnos de ejemplo\nencontramos completamente desarrollada la constituci\u00f3n gentilicia.\nUna tribu se divide en varias gens; por lo com\u00fan en dos; al aumentar\nla poblaci\u00f3n, cada una de estas gens primitivas se segmenta en\nvarias gens hijas, para las cuales la gens madre aparece como\nfratria; la tribu misma se subdivide en varias tribus, donde\nencontramos, en la mayor\u00eda de los casos, las antiguas gens; una\nconfederaci\u00f3n, por lo menos en ciertas ocasiones, enlaza a las\ntribus emparentadas. Esta sencilla organizaci\u00f3n responde por\ncompleto a las condiciones sociales que la han engendrado. No es m\u00e1s\nque un agrupamiento espont\u00e1neo; es apta para allanar todos los\nconflictos que pueden nacer en el seno de una sociedad as\u00ed\norganizada. Los conflictos exteriores los resuelve la guerra, que\npuede aniquilar a la tribu, pero no avasallarla. La grandeza del\nr\u00e9gimen de la gens, pero tambi\u00e9n su limitaci\u00f3n, es que en ella no\ntienen cabida la dominaci\u00f3n ni la servidumbre. En el interior, no\nexiste a\u00fan diferencia entre derechos y deberes; para el indio no\nexiste el problema de saber si es un derecho o un deber tomar parte\nen los negocios sociales, sumarse a una venganza de sangre o aceptar\nuna compensaci\u00f3n; el plante\u00e1rselo le parecer\u00eda tan absurdo como\npreguntarse si comer, dormir o cazar es un deber o un derecho.\nTampoco puede haber all\u00ed divisi\u00f3n de la tribu o de la gens en\nclases distintas. Y esto nos conduce al examen de la base econ\u00f3mica\nde este orden de cosas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La\npoblaci\u00f3n est\u00e1 en extremo espaciada, y s\u00f3lo es densa en el lugar\nde residencia de la tribu, alrededor del cual se extiende en vasto\nc\u00edrculo el territorio para la caza; luego viene la zona neutral del\nbosque protector que la separa de otras tribus. La divisi\u00f3n del\ntrabajo es en absoluto espont\u00e1nea: El hombre va a la guerra, se\ndedica a la caza y a la pesca, procura las materias primas para el\nalimento y produce los objetos necesarios para dicho prop\u00f3sito. La\nmujer cuida de la casa y la crianza, prepara la comida y hace los\nvestidos; guisa, hila y cose. Cada uno es el amo en su dominio: el\nhombre en la selva, la mujer en la casa. Cada uno es el propietario\nde los instrumentos que elabora y usa: el hombre de sus armas, de sus\npertrechos de caza y pesca; la mujer, de sus trebejos caseros. La\neconom\u00eda dom\u00e9stica es comunista, com\u00fan para varias y a menudo para\nmuchas familias. Lo que se hace y se utiliza en com\u00fan es de\npropiedad com\u00fan: la casa, los huertos, las canoas. Aqu\u00ed, y s\u00f3lo\naqu\u00ed, es donde existe realmente \u00abla propiedad fruto del trabajo\npersonal\u00bb, que los jurisconsultos y los economistas atribuyen a\nla sociedad civilizada y que es el \u00faltimo subterfugio jur\u00eddico en\nel cual se apoya hoy la propiedad capitalista.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Pero\nno en todas partes se detuvieron los hombres en esta etapa. En Asia\nencontraron animales que se dejaron primero domesticar y despu\u00e9s\ncriar. Antes hab\u00eda que ir de caza para apoderarse de la hembra del\nb\u00fafalo salvaje; ahora, domesticada, esta hembra suministraba cada\na\u00f1o una cr\u00eda y, por a\u00f1adidura, leche. Ciertas tribus de las m\u00e1s\nadelantadas -los arios, los semitas y quiz\u00e1s los turanios-, hicieron\nde la domesticaci\u00f3n y despu\u00e9s de la cr\u00eda y cuidado del ganado su\nprincipal ocupaci\u00f3n. Las tribus de pastores se destacaron del resto\nde la masa de los b\u00e1rbaros. Esta fue la primera gran divisi\u00f3n\nsocial del trabajo. Las tribus pastoriles, no s\u00f3lo produjeron muchos\nm\u00e1s, sino tambi\u00e9n otros v\u00edveres que el resto de los b\u00e1rbaros.\nTen\u00edan sobre ellos la ventaja de poseer m\u00e1s leche, productos\nl\u00e1cteos y carne; adem\u00e1s, dispon\u00edan de pieles, lanas, pelo de\ncabra, as\u00ed como de hilos y tejidos, cuya cantidad aumentaba con la\nmasa de las materias primas. As\u00ed fue posible, por primera vez,\nestablecer un intercambio regular de productos. En los estadios\nanteriores no puede haber sino cambios accidentales. Verdad es que\nuna particular habilidad en la fabricaci\u00f3n de las armas y de los\ninstrumentos puede producir una divisi\u00f3n transitoria del trabajo.\nAs\u00ed, se han encontrado en muchos sitios restos de talleres, para\nfabricar instrumentos de s\u00edlice, procedentes de los \u00faltimos tiempos\nde la Edad de Piedra. Los art\u00edfices que ejercitaban en ellos su\nhabilidad debieron de trabajar por cuenta de la colectividad, como\ntodav\u00eda lo hacen los artesanos en las comunidades gentilicias de la\nIndia. En todo caso, en esta fase del desarrollo s\u00f3lo pod\u00eda haber\ncambio en el seno mismo de la tribu, y aun eso con car\u00e1cter\nexcepcional. Pero en cuanto las tribus pastoriles se separaron del\nresto de los salvajes, encontramos enteramente formadas las\ncondiciones necesarias para el cambio entre los miembros de tribus\ndiferentes y para el desarrollo y consolidaci\u00f3n del cambio como una\ninstituci\u00f3n regular. Al principio, el cambio se hizo de tribu a\ntribu, por mediaci\u00f3n de los jefes de las gens; pero cuando los\nreba\u00f1os empezaron poco a poco a ser propiedad privada, el cambio\nentre individuos fue predominando m\u00e1s y m\u00e1s y acab\u00f3 por ser la\nforma \u00fanica. El principal art\u00edculo que las tribus de pastores\nofrec\u00edan en cambio a sus vecinos era el ganado; \u00e9ste lleg\u00f3 a ser\nla mercanc\u00eda que valoraba a todas las dem\u00e1s y se aceptaba con mucho\ngusto en todas partes a cambio de ellas; en una palabra, el ganado\ndesempe\u00f1\u00f3 las funciones de dinero y sirvi\u00f3 como tal ya en aquella\n\u00e9poca. Con esa rapidez y precisi\u00f3n se desarroll\u00f3 desde el comienzo\nmismo del cambio de mercanc\u00edas la necesidad de una mercanc\u00eda que\nsirviese de dinero.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\"><strong>&#8211;<\/strong><strong>Domesticaci\u00f3n\nde animales:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>*Perro,\nhace m\u00e1s de 11.000 a\u00f1os *Cabra, hace 9.000 a\u00f1os *Oveja, cerdo,\nvaca, hace 8.500-8.000 a\u00f1os *Gato, hace 7.000 a\u00f1os *Cobaya, hace\n6.600 a\u00f1os *Llama, hace 5.500 a\u00f1os *Patos, gansos, hace 4.600 a\u00f1os.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Revisando la historia: -Las mujeres prehist\u00f3ricas cazaban grandes animales El hallazgo de una joven con sus armas en los Andes cuestiona la teor\u00eda del hombre cazador. 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