{"id":50823,"date":"2020-11-14T00:00:53","date_gmt":"2020-11-13T23:00:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.presos.org.es\/?p=50823"},"modified":"2020-11-11T06:51:20","modified_gmt":"2020-11-11T05:51:20","slug":"un-brigadista-internacional-a-recordar-para-siempre-john-cookson-caido-por-la-republica-de-inteligencia-superdotada-y-cuya-tumba-los-fascistas-nunca-encontraron","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/2020\/11\/14\/un-brigadista-internacional-a-recordar-para-siempre-john-cookson-caido-por-la-republica-de-inteligencia-superdotada-y-cuya-tumba-los-fascistas-nunca-encontraron\/","title":{"rendered":"Un brigadista internacional a recordar para siempre: John Cookson, ca\u00eddo por la Rep\u00fablica, de inteligencia superdotada, y cuya tumba los fascistas nunca encontraron."},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/tuma-en-mars\u00e1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-50824\" width=\"450\" height=\"329\" srcset=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/tuma-en-mars\u00e1.png 598w, http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/tuma-en-mars\u00e1-300x220.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><figcaption>Foto. Tumba en Mars\u00e1 de John Cookson.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p style=\"font-size:27px\" class=\"has-text-color has-vivid-red-color wp-block-paragraph\">\n<strong>Memoria\nhist\u00f3rica imprescindible<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:22px\"><strong>John Cookson, el brigadista de inteligencia superdotada ca\u00eddo en Espa\u00f1a<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>La\ntumba del brigadista que el franquismo jam\u00e1s pudo encontrar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>John\nCookson muri\u00f3 con 25 a\u00f1os lejos de su Wisconsin natal, cerca de la\ndesembocadura del r\u00edo Ebro. Fue en septiembre de 1938, tan solo diez\nd\u00edas antes de que Juan Negr\u00edn, el presidente de la Rep\u00fablica,\nanunciase en la sede de la Sociedad de Naciones que el gobierno\nespa\u00f1ol hab\u00eda decidido retirar del campo de batalla a las Brigadas\nInternacionales. De esta manera, John Cookson fue uno de los \u00faltimos\nbrigadistas que perdieron la vida en Espa\u00f1a, tambi\u00e9n uno de los\n\u00faltimos voluntarios norteamericanos ca\u00eddos en combate. Su figura ha\ntrascendido despu\u00e9s de tantos a\u00f1os no solo por el hecho tr\u00e1gico de\nsu muerte en los estertores de la guerra para los internacionales,\nsino por varios factores m\u00e1s: por su personalidad singular, por la\nconservaci\u00f3n de unas conmovedora correspondencia postal con su padre\nmientras estaba en el frente, por el relato de su amistad con\nClarence Kailin \u2014otro veterano de la guerra en Espa\u00f1a\u2014 legado\npor \u00e9ste, y por la fant\u00e1stica historia de su tumba convertida en\ns\u00edmbolo secreto durante el franquismo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cookson\nera un elemento singular, un buen chico de Wisconsin con una\ninteligencia superdotada. Cuenta Clarence Kailin que, cuando le\nconoci\u00f3, en el instituto, ya destacaba por su atropellada verborrea,\n\u201ccomo si sus pensamientos estuvieran discurriendo de un modo mucho\nm\u00e1s veloz que su habilidad para articularlos\u201d. Era un muchacho\nabsolutamente hiperactivo, capaz de dominar la t\u00e9cnica de un truco\nde cartas y de memorizar el Tomo I de El Capital en apenas unos d\u00edas.\nEn la universidad se especializ\u00f3 en f\u00edsica y matem\u00e1ticas, y\ndestac\u00f3 con la habitual naturalidad que ven\u00eda haci\u00e9ndolo\nanteriormente, en los estudios y en otras facetas de la vida. De\nentre los centenares de an\u00e9cdotas que John Cookson gener\u00f3 a lo\nlargo de su juventud, una de ellas muestra de manera muy gr\u00e1fica\nhasta qu\u00e9 punto se trataba de una mente privilegiada: a\u00fan\nestudiante, descubri\u00f3 un error en una de las ecuaciones de Albert\nEinstein, a quien escribi\u00f3 explic\u00e1ndole su hallazgo, y el propio\nEinstein contest\u00f3 a su carta reconociendo el fallo y agradeci\u00e9ndole\nla correcci\u00f3n. <\/strong>\n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Este\naplicado chico del medio oeste norteamericano no beb\u00eda ni dec\u00eda un\ntaco, le defin\u00eda un car\u00e1cter afable, en nada problem\u00e1tico. Sin\nembargo, hizo amigos de los llamados \u201cradicales\u201d \u2014como se\nconoce a los militantes de izquierdas en Estados Unidos\u2014 y un d\u00eda,\nadem\u00e1s, se encontr\u00f3 en la biblioteca con un libro sobre ciencia de\nun autor que no era un cient\u00edfico, y todas sus certezas y forma de\nentender el mundo se vieron profundamente trastocados, se trataba de\nMaterialismo y empiriocriticismo, de Lenin. Y John termin\u00f3 por\ningresar en el Partido Comunista. Su viaje como voluntario a Espa\u00f1a\nfue uno de tantos otros entre lo m\u00e1s consciente de la militancia\ncomunista de los Estados Unidos de los a\u00f1os 30.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En\nla Espa\u00f1a en guerra recal\u00f3 este hombre brillante y de particular\ncarisma. Poco sabr\u00edamos de \u00e9l, a pesar de su singularidad, si no\nfuera por un mundano y maravilloso hecho humano, el relato de su\nmejor amigo, Clarence Kailin, y la conservaci\u00f3n de un buen n\u00famero\nde las cartas que John escribi\u00f3 durante su estancia en el frente.\nEstas dos historias en una constituyen uno de los m\u00e1s hermosos\nrelatos de humanidad entre los muchos que se dieron entonces.\nClarence hab\u00eda conocido a John en el instituto, en 1930; siete a\u00f1os\ndespu\u00e9s, un fr\u00edo 20 de enero de 1937 los dos amigos dejaron su\ntierra natal con destino Nueva York, desde donde partir\u00edan juntos\nhacia Francia, para cruzar a pie los Pirineos y alcanzar Espa\u00f1a, el\nescenario donde ten\u00eda lugar la primera batalla mundial contra el\nfascismo. Llegaron a tierra espa\u00f1ola el 2 de febrero, Kailin fue\npronto enviado al frente del Jarama, y Cookson, por sus\nconocimientos, fue incorporado al Cuerpo de Transmisiones. Los amigos\nse separaron. Solo se ver\u00edan dos veces m\u00e1s a lo largo de la guerra;\nla primera vez a los cuatro meses de haber llegado, en el campamento\ngeneral de Albacete; la segunda, apenas de pasada, en el verano del\n38: a Clarence le hab\u00edan herido en el frente del Ebro, y desde el\ncami\u00f3n en que era trasladado junto a otros heridos, vio a su amigo\nJohn a lo lejos, marchando con otros hombres hacia el frente;\nClarence grit\u00f3 a John, que alcanz\u00f3 a verlo y le salud\u00f3 agitando el\nbrazo. Jam\u00e1s volver\u00edan a verse, pero eso no lo sab\u00eda Kailin\nentonces, casi no podr\u00eda haberlo concebido. Lo hizo unas semanas\ndespu\u00e9s, en un hospital de Barcelona, cuando otro compa\u00f1ero del\nbatall\u00f3n Abraham Lincoln le comunic\u00f3 la noticia de la muerte de\nJohn. \u201cPens\u00e9 que mi mundo hab\u00eda llegado a su final\u2026\u201d,\nescribi\u00f3 Clarence en 1992, recordando, m\u00e1s de medio siglo despu\u00e9s,\naquel momento.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La\namistad con John marc\u00f3 la vida de Clarence Kailin, que hizo del\nrecuerdo de su amigo una causa personal. Recopil\u00f3 toda la\ninformaci\u00f3n, testimonios, cartas, que quedaban sobre John, y edific\u00f3\nun libro en su memoria que narra la historia de un hombre que fue\nmucho m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9l. Las cartas personales de John Cookson, la\nmayor\u00eda dirigidas a su padre, forman el grueso fundamental del libro\nde Clarence Kailin. En tales escritos se refleja la capacidad\nintelectual y sobre todo la conciencia social desarrollada de un\nhombre extraordinario, un hombre que era a\u00fan un chico en muchos\naspectos, un joven que mantiene con su padre la relaci\u00f3n del\naprendiz, del lazarillo que requiere de su gu\u00eda, aunque sepa que es\n\u00e9l quien mejor conoce el dibujo del camino por recorrer, y quien\nest\u00e1 ense\u00f1ando mientras aprende. <\/strong>\n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Las\ncartas entre el padre y el hijo son conmovedoras. Lo son para el\nlector, y lo fueron para sus autores. A menudo, el tema de sus\nconversaciones versa sobre las dudas del padre acerca de la misi\u00f3n\nde su hijo, y los argumentos del hijo para hacer entender al padre el\nsentido de su proceder. El 20 de agosto de 1938, el se\u00f1or Cookson\npadre llev\u00f3 a la oficina postal de Green Bay, Wisconsin, una nueva\ncarta para su hijo en Espa\u00f1a. Fue la \u00faltima que ley\u00f3 John, apenas\nun d\u00eda o dos antes de su muerte; quienes fueron testigos del momento\nde su lectura, contaron que a John se le vio ostensiblemente\nemocionado y orgulloso de las palabras que le enviaba su padre:\n\u201cMantente haciendo tu buen trabajo. Podr\u00eda ser en vano, pero no\nhay vuelta de hoja, si yo tuviera tu edad, tambi\u00e9n estar\u00eda contigo.\n[\u2026] Tendr\u00eda m\u00e1s raz\u00f3n un hombre en morir joven habiendo muerto\npor una causa que en vivir una vida entera sin ninguna\u201d. <\/strong>\n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>John\nCookson morir\u00eda joven por una causa. Fue de los \u00faltimos brigadistas\nen caer en suelo espa\u00f1ol. Un pedazo de metralla despedido tras la\nexplosi\u00f3n de un ob\u00fas impact\u00f3 en su pecho y muri\u00f3 al instante. En\nel frente del Ebro. Su cuerpo fue trasladado al hospital de campa\u00f1a\nm\u00e1s cercano, en un pueblecito de Tarragona llamado Mars\u00e1 \u2014Mar\u00e7\u00e0,\nen catal\u00e1n\u2014, donde ha estado desde entonces, constituyendo un\ncap\u00edtulo p\u00f3stumo de su historia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Los\ncompa\u00f1eros de John enterraron su cuerpo a las afueras del pueblo de\nMars\u00e1 y se\u00f1alizaron su tumba con una sencilla l\u00e1pida de piedra\ndonde tallaron su nombre, la fecha y el lugar de su muerte \u2014Ebro\u2014,\ny el Cuerpo de Transmisores al que pertenec\u00eda, todo bajo la estrella\nde tres puntas de las Brigadas Internacionales. Lo sorprendente, con\nlos a\u00f1os, hasta la actualidad, es que la tumba de John sobrevivi\u00f3 a\nla dictadura. Todos los s\u00edmbolos de la resistencia republicana\nfueron destruidos, sin embargo, la humilde l\u00e1pida de John a las\nafueras de Mars\u00e1 fue protegida secretamente por los vecinos del\npueblo. Siempre se escuch\u00f3 hablar de ella, pero las autoridades\nfranquistas se toparon una vez y otra con la red protectora que teji\u00f3\nel pueblo de Mars\u00e1 para preservar la piedra conmemorativa. Se\nconvirti\u00f3 en un s\u00edmbolo, una leyenda y hasta en un secret\u00edsimo\nlugar de peregrinaci\u00f3n, sobre todo para las j\u00f3venes generaciones\nantifranquistas. Era una vez m\u00e1s el pueblo el que hab\u00eda vencido la\nbatalla al olvido como \u00faltima fase del terror triunfante. Resistir\nera vencer. La l\u00e1pida de John Cookson fue, posiblemente, la \u00fanica\nque aguant\u00f3 erigida durante todos los a\u00f1os de la dictadura, y se\nconvirti\u00f3, de esta manera, en s\u00edmbolo de todos los ca\u00eddos,\nespecialmente de los internacionales, que lucharon contra el fascismo\nen Espa\u00f1a.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;<a href=\"http:\/\/drugstoremag.es\/2015\/07\/la-tumba-del-brigadista-que-el-franquismo-no-pudo-encontrar\/\">http:\/\/drugstoremag.es\/2015\/07\/la-tumba-del-brigadista-que-el-franquismo-no-pudo-encontrar\/<\/a>\n<\/strong>\n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Memoria hist\u00f3rica imprescindible John Cookson, el brigadista de inteligencia superdotada ca\u00eddo en Espa\u00f1a La tumba del brigadista que el franquismo jam\u00e1s pudo encontrar John Cookson muri\u00f3 con 25 a\u00f1os lejos &#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":50824,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[108],"tags":[131,133],"class_list":["post-50823","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-memoria-historica","tag-difusion","tag-internacionalismo"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50823","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=50823"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50823\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":50825,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50823\/revisions\/50825"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/50824"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=50823"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=50823"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=50823"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}