{"id":48196,"date":"2020-08-15T00:00:40","date_gmt":"2020-08-14T22:00:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.presos.org.es\/?p=48196"},"modified":"2020-08-06T10:09:14","modified_gmt":"2020-08-06T08:09:14","slug":"descarga-del-libro-campos-roturados-de-mijail-sholojov-la-experiencia-de-la-colectivizacion-de-la-tierra-frente-a-los-poderosos-patrones","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/2020\/08\/15\/descarga-del-libro-campos-roturados-de-mijail-sholojov-la-experiencia-de-la-colectivizacion-de-la-tierra-frente-a-los-poderosos-patrones\/","title":{"rendered":"Descarga del libro \u00abCampos roturados\u00bb, de Mijail Sholojov. La experiencia de la colectivizaci\u00f3n de la tierra, frente a los poderosos patrones."},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/camposroturados.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-48197\" width=\"400\" height=\"609\"\/><figcaption>Portada de \u00abCampos roturados, de M. Sholojov.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p style=\"font-size:26px\" class=\"has-text-color has-vivid-red-color wp-block-paragraph\"><strong>Recomendando\nlecturas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:30px\" class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>\u2018Campos roturados\u2019<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-medium-font-size has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>de\nMijail Sholojov<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Los\ncereales despiden una suave fragancia al recibir los primeros soplos\ndel deshielo. A mediod\u00eda, si hace sol, llega a los rincones\nabrigados del viento el perfume triste de la corteza de los \u00e1rboles,\nmezclado a la dulce humedad de la nieve derretida y al intenso olor\nque sube de la tierra traspasando su manto de muertas hojas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Un\naroma delicado y m\u00faltiple persiste sobre los huertos hasta la\npenumbra del anochecer, hasta que la luna verdosa desliza su cuarto\ncreciente entre las ramas desnudas, hasta que las liebres empiezan a\nsembrar sus brincos de terciopelo sobre la nieve&#8230;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Luego\nel viento trae a los jardines, desde las crestas de la estepa, el\namargo soplo del ajenjo agostado por la helada. Los perfumes y los\nruidos del d\u00eda se desvanecen. Como una loba gris, llega por el\noriente la noche, y pasa sobre las avenas locas, sobre los matorrales\nrojizos, sobre los surcos abiertos en oto\u00f1o, dejando tras s\u00ed por la\nestepa, sombras de crep\u00fasculo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Una\nnoche de enero, el a\u00f1o 1930, por el camino de la estepa, lleg\u00f3 un\njinete a las afueras del caser\u00edo Gremiachi-Log. Detuvo cerca del r\u00edo\nsu cansada montura, que tra\u00eda los flancos llenos de rizada escarcha,\ny ech\u00f3 pie a tierra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Sobre\nla negrura de los huertos que se extend\u00edan a ambos lados del\nestrecho callej\u00f3n y sobre los islotes de los tilos, se ve\u00eda la luna\nalta, en cuarto menguante. El camino era todo oscuridad y silencio.\nAll\u00e1 lejos, al otro lado del r\u00edo, aullaba sonoramente un perro. Una\nlucecita amarilla parpadeaba. El jinete aspir\u00f3 a pleno pulm\u00f3n el\naire helado. Se quit\u00f3 sin prisa uno de los guantes y encendi\u00f3 un\ncigarrillo. Luego ajust\u00f3 la cincha, tent\u00f3 por debajo de la manta la\npiel sudorosa y caliente del caballo, y de un salto qued\u00f3 otra vez\nmontado sobre la silla. Vade\u00f3 el peque\u00f1o riachuelo, que ni a\u00fan en\ninvierno se helaba. El caballo, cuyas herraduras resonaban sordamente\nen las lajas del fondo, quiso beber, pero su due\u00f1o le oblig\u00f3 a\napretar el paso, y el animal sacudido por el hipo, comenz\u00f3 a subir\nla pendiente de la ribera.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Al o\u00edr voces y el crujido de un trineo sobre la nieve, el jinete detuvo nuevamente su caballo. Este, atento, irgui\u00f3 las orejas y volvi\u00f3 la cabeza. El pretal, el arz\u00f3n y la alta silla cosaca, con sus plateadas incrustaciones, brillaron de pronto en la sombra, iluminados por un rayo de luna. El jinete solt\u00f3 las riendas, se tap\u00f3 la cara r\u00e1pidamente con un baehlyk (capuch\u00f3n) de pelo de camello que llevaba echado hacia atr\u00e1s, y tom\u00f3 un trote largo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Cuando adelant\u00f3 al trineo se puso otra vez al paso, pero sin quitarse el capuch\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Al\nentrar en la aldea, pregunt\u00f3 a una mujer que pasaba:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>\u2014Eh, comadre, \u00bfpuedes decirme donde vive aqu\u00ed Iakov Ostrovnov?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>\u2014\u00bfIakov\nLukich?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>\u2014El\nmismo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>\u2014\u00bfVe\nusted esa casa con tejado de tejas, detr\u00e1s del tilo? Pues ah\u00ed vive.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>\u2014Ah,\nya. Gracias.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>El\njinete se ape\u00f3 ante la casa indicada. Hizo pasar a su caballo por el\nportillo de la valla, y acerc\u00e1ndose a una ventana golpe\u00f3 suavemente\nlos cristales con el mango de su fusta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>\u2014\u00a1Patr\u00f3n!\n\u00a1Iakov Lukich! Sal un momento.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Sin nada en la cabeza, y con la chaqueta echada sobre los hombros, el patr\u00f3n baj\u00f3 las escaleras de la puerta mirando de hito en hito al desconocido.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>\u2014\u00bfA qui\u00e9n me trae el diablo por aqu\u00ed? -pregunt\u00f3 con una sonrisa medio tapada por sus bigotes grises.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>\u2014\u00bfNo\nlo adivinas, Lukich? Tienes que albergarnos esta noche a m\u00ed y a mi\ncaballo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>\u2014Pues\nno, querido camarada, no caigo en la cuenta. \u00bfNo ser\u00e1s del\nejecutivo del radio, por casualidad? \u00bfO quiz\u00e1s de la secci\u00f3n\nagraria? Espera&#8230; La voz parece que la conozco.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>El\ndesconocido, arrugando en una sonrisa sus labios afeitados alz\u00f3 el\ncapuch\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>\u2014\u00bfTe\nacuerdas de Polovtsev?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Iakov\nLukich mir\u00f3 espantado a su alrededor y, l\u00edvido, balbuce\u00f3:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>\u2014\u00a1Su Excelencia!&#8230; \u00bfPero de d\u00f3nde viene?&#8230; \u00a1Mi capit\u00e1n! El caballo, s\u00ed, vamos a instalarlo en seguida&#8230; en la cuadra&#8230; y tantos a\u00f1os como han pasado&#8230;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>\u2014\u00a1Vamos,\nno hables tan fuerte!&#8230; S\u00ed, ya hace tiempo que no nos hemos\nvisto&#8230; \u00bfTienes una gualdrapa? \u00bfNo hay gente extra\u00f1a en tu casa?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>El\nreci\u00e9n llegado entreg\u00f3 las bridas al patr\u00f3n. El caballo, poco\nobediente a la mano que no conoc\u00eda, estir\u00f3 el cuello, levant\u00f3 la\ncabeza, y arrastrando de mala gana las patas traseras se dej\u00f3\nconducir a la cuadra. Pero all\u00ed, al sentir el olor familiar de otro\nanimal, dio un fuerte resoplido, y sus cascos resonaron claramente\ncontra el suelo. La mano extra\u00f1a se pos\u00f3 sobre el testuz, unos\ndedos h\u00e1biles le quitaron el bocado, cuyo metal ins\u00edpido le hab\u00eda\nmartirizado las enc\u00edas, y el caballo, agradecido, hundi\u00f3 la cabeza\nen el heno.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>\u2014Le\nhe aflojado la cincha, por ahora puede quedarse as\u00ed. Ya le quitar\u00e9\nla silla y todo cuando se enfr\u00ede un poco \u2014dec\u00eda el amo de la\ncasa, lleno de solicitud, mientras le echaba una manta al caballo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Le hab\u00eda bastado una mirada a la silla, a la cincha y a los estribos, para comprender que el hu\u00e9sped ven\u00eda de lejos y que aquel d\u00eda hab\u00eda hecho una larga jornada.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>\u2014\u00bfTienes\ngrano, Iakov Lukich?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>\u2014S\u00ed,\nun poco. Cuando haya bebido, le dar\u00e9. Vamos adentro. No s\u00e9 ya c\u00f3mo\nllamarle&#8230; \u00bfIgual que hace a\u00f1os ? He perdido la costumbre, y\nadem\u00e1s es inc\u00f3modo&#8230;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>El\npatr\u00f3n sonre\u00eda en la sombra con gran turbaci\u00f3n, a\u00fan sabiendo que\nel otro no pod\u00eda ver su sonrisa.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>\u2014Ll\u00e1mame\npor mi nombre y el patron\u00edmico, seg\u00fan costumbre.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfNo lo has olvidado? \u2014pregunt\u00f3 el hu\u00e9sped saliendo de la cuadra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>\u2014\u00bfC\u00f3mo hab\u00eda de olvidarlo? Hemos hecho juntos la guerra contra los alemanes, y la otra tambi\u00e9n&#8230; Muchas veces he pensado en usted, Alejandro Anis\u00edmovich. Desde que nos perdimos de vista en Novorossiisk, no volv\u00ed a tener noticias. Yo cre\u00eda que se hab\u00eda ido usted a Turqu\u00eda, con los cosacos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Entraron\nen la cocina, donde hac\u00eda demasiado calor. El hu\u00e9sped se quit\u00f3 el\ncapuch\u00f3n y el gorro de piel blanca, dejando al descubierto un cr\u00e1neo\nrecio y anguloso, sembrado de escasos cabellos rubios. Ech\u00f3 un\nvistazo a la habitaci\u00f3n, y entornando sus ojillos azules,\nprofundamente hundidos bajo su frente abrupta y pelada \u2014una frente\nde lobo\u2014 salud\u00f3 amablemente a las campesinas sentadas en el banco:\nel ama de casa y su nuera.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>\u2014\u00bfQu\u00e9\ntal viv\u00eds madrecitas?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>\u2014\u00a1Gracias\na Dios! \u2014respondi\u00f3 con tono de reserva la mujer del patr\u00f3n,\nlanzando a su marido una mirada interrogativa que quer\u00eda decir: \u00ab\u00bfA\nqui\u00e9n nos traes aqu\u00ed y c\u00f3mo hay que recibirle?\u00bb<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>\u2014Danos\nde cenar \u2014orden\u00f3 sin m\u00e1s ni m\u00e1s el amo, ofreciendo a su hu\u00e9sped\nun sitio en la mesa del comedor.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>El hu\u00e9sped comi\u00f3 sopa de coles y tocino y delante de las mujeres, habl\u00f3 del tiempo, de sus antiguos camaradas. Su recia mand\u00edbula inferior, que parec\u00eda tallada en piedra, se mov\u00eda pesadamente. Masticaba despacio, como un buey tumbado de fatiga. Despu\u00e9s de cenar se levant\u00f3; hizo una corta oraci\u00f3n ante los iconos adornados con polvorientas flores de papel y sacudi\u00e9ndose las migas de pan que hab\u00edan ca\u00eddo sobre su vieja blusa remendada, dijo:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>\u2014\u00a1Gracias\npor tu hospitalidad, Iakov Lukich! Y ahora hablemos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>La patrona y su nuera levantaron la mesa r\u00e1pidamente y obedeciendo a un gesto de cejas de Iakov Lukich, fueron a la cocina&#8230;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:18px\" class=\"has-text-color has-vivid-red-color wp-block-paragraph\"><strong>Descarga\ndel libro \u2018Campos roturados\u2019:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;<a href=\"https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/1DD4zzbz9KD03HfoLIOVVx9lRE0iVszCA\/view?usp=sharing\">https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/1DD4zzbz9KD03HfoLIOVVx9lRE0iVszCA\/view?usp=sharing<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recomendando lecturas: \u2018Campos roturados\u2019 de Mijail Sholojov Los cereales despiden una suave fragancia al recibir los primeros soplos del deshielo. 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