{"id":47189,"date":"2020-07-11T00:01:10","date_gmt":"2020-07-10T22:01:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.presos.org.es\/?p=47189"},"modified":"2020-07-08T08:52:08","modified_gmt":"2020-07-08T06:52:08","slug":"descarga-del-libro-la-voz-dormida-de-dulce-chacon-presas-revolucionarias-enarbolan-la-bandera-de-la-dignidad-y-el-coraje-como-unica-arma-posible-para-enfrentarse-a-la-humillacion-la-tortura-y-la","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/2020\/07\/11\/descarga-del-libro-la-voz-dormida-de-dulce-chacon-presas-revolucionarias-enarbolan-la-bandera-de-la-dignidad-y-el-coraje-como-unica-arma-posible-para-enfrentarse-a-la-humillacion-la-tortura-y-la\/","title":{"rendered":"Descarga del libro &#8216;La voz dormida&#8217; de Dulce Chac\u00f3n: Presas revolucionarias enarbolan la bandera de la dignidad y el coraje como \u00fanica arma posible para enfrentarse a la humillaci\u00f3n, la tortura y la muerte."},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/la-voz-dormida.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-47190\" width=\"400\" height=\"680\"\/><figcaption>Portada &#8216;La voz dormida&#8217;.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p style=\"font-size:27px\" class=\"has-text-color has-vivid-red-color wp-block-paragraph\"><strong>Recomendando\nlecturas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:31px\" class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>La\nvoz dormida<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-medium-font-size has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Dulce\nChac\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong><em>A\nlos que se vieron obligados a guardar silencio<\/em>,\nas\u00ed reza la primera frase de <em>La\nvoz dormida<\/em>,\nla exquisita novela de Dulce Chac\u00f3n sobre los que vivieron la\nrepresi\u00f3n del fascismo en sus carnes propias por luchar contra \u00e9l.\nY extensible es esa primera frase tambi\u00e9n para los que lucharon por\nsus ideales de justicia y libertad, en primera, segunda o tercera\npersona. Para las madres, padres, compa\u00f1eras, compa\u00f1eros, hermanas,\nhermanos, hijos o hijas que han tenido que tragar litros de bilis y\nrabia ante tan poderosos enemigo \u2013que no invencible- como es el\nfascismo. El argumento de la novela es la Guerra Revolucionaria\nEspa\u00f1ola, un tema que no todos los habitantes de esta nuestra dolida\nEspa\u00f1a conocen. Desde el punto de vista de los vencedores es f\u00e1cil\ny asequible: <em>llegamos\ny vencimos<\/em>:\nLibros, pel\u00edculas, la <em>educaci\u00f3n<\/em>,\nla tr\u00e1gala, la picana&#8230; pero \u00bfy desde el de los vencidos?. Por eso\neste libro nos aporta cosas novedosas, que no nuevas en absoluto: la\nGuerra Civil contada desde las vivencias de un grupo de mujeres\nencarceladas en el abarrotado penal de Ventas, en Madrid, que con\ncapacidad para 450 presas, alberg\u00f3 a m\u00e1s de 4.000.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Este\nlibro, adem\u00e1s de contarnos hechos ocurridos en la contienda, con\nexcelentes recreaciones, nos cuenta de primera mano las experiencias\nvividas por nuestras protagonistas, enlazadas de forma magistral por\nla autora y sin que pierda ninguna un \u00e1pice de su independencia.\nAdem\u00e1s de todo esto, es capaz de conmovernos a cada palabra que\nleemos, por la manera en que la escritora nos describe cada detalle.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Una\nnovela basada en historias reales, crueles, de mujeres reales que\nsufrieron dicha crueldad, que sufrieron las barbaridades del fascismo\npor el hecho de pertenecer al campo republicano. En ella se mezclan\nlas historias de Hortensia, Elvira, Reme, Tomasa, Manolita&#8230; o las\n<\/strong><em><strong>Trece\nrosas<\/strong><\/em><strong>,\ntrece apenas ni\u00f1as asesinadas por el simple hecho de pertenecer al\nPCE y a las Juventudes Socialistas Unificadas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Ya\ndesde el comienzo, se nos muestra \u2013camuflado, eso s\u00ed, en un velo\nde misterio novelesco- el dram\u00e1tico final de la obra; pero, no por\nello, deja de sorprendernos en cada p\u00e1gina que leemos, seduci\u00e9ndonos\nal final de cada cap\u00edtulo para comenzar a leer el siguiente. En el\nfinal de cada parte, el lenguaje po\u00e9tico predomina sobre el\nnarrativo. Este recurso apela m\u00e1s a la emoci\u00f3n que a la reflexi\u00f3n.\nY por eso transmite tanto y tan profundamente.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Estas\npresas revolucionarias enarbolan la bandera de la dignidad y el\ncoraje como \u00fanica arma posible para enfrentarse a la humillaci\u00f3n,\nla tortura y la muerte. Por esto esta novela puede ser calificada\ncomo imprescindible: es una de las voces de los que jam\u00e1s pudieron\nescribir la historia, porque sus manos fueron cortadas y su lengua\narrancada para que no pudieran coger ni la pluma ni esgrimir la voz.\nLa obra bucea en el papel que las mujeres jugaron durante unos a\u00f1os\ndecisivos para la historia de Espa\u00f1a. Relegadas al \u00e1mbito\ndom\u00e9stico, decidieron asumir el protagonismo que la tradici\u00f3n les\nnegaba para luchar por un mundo m\u00e1s justo y libre. Unas en la\nretaguardia, y las m\u00e1s osadas en la vanguardia armada de la\nguerrilla, donde dejaron la evidencia de su valent\u00eda y sacrificio.\nFueron asesinadas, torturadas, violadas y ninguneadas por ello, pero\nah\u00ed estuvieron, en la primera l\u00ednea. La novela, que le vali\u00f3 a la\nescritora Dulce Chac\u00f3n el Premio Libro del A\u00f1o 2002 otorgado por el\nGremio de Libreros, est\u00e1 dedicada las mujeres que <\/strong><em><strong>me\nhan contado la historia de las voces tan calladas tanto tiempo. Yo\nles he dado voz y un cauce para que pudieran hablar. Algunas era la\nprimera vez que lo hac\u00edan y todav\u00eda sent\u00edan miedo y quer\u00edan que\ncerrase las ventanas y hablara bajito para que no nos oyera nadie<\/strong><\/em><strong>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>La\nobra es m\u00e1s preciosa a\u00fan si se tiene en cuenta que traslada\ndocumentos originales sobre las represaliadas y recoge canciones\npopulares e hist\u00f3ricas que han tratado de ser silenciadas y\nolvidadas por los <\/strong><em><strong>dem\u00f3cratas<\/strong><\/em><strong>\nde nuevo y viejo cu\u00f1o.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/dulcechacon.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-47192\" width=\"200\" height=\"203\"\/><figcaption>Foto. Dulce Chac\u00f3n.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-medium-font-size has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Dulce\nChac\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Nacida\nen Zafra (Badajoz) el 3 de marzo 1954 y fallecida en Madrid el 3 de\ndiciembre de 2003), Dulce Chac\u00f3n era hija del tambi\u00e9n poeta y\nalcalde de Zafra Antonio Chac\u00f3n; contaba s\u00f3lo con 12 a\u00f1os de edad\ncuando su padre muri\u00f3.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>De\nfamilia conservadora pero culta, la madre se llev\u00f3 a la familia\ndesde Extremadura a Madrid y Dulce, junto a su hermana gemela, acab\u00f3\nen un colegio internado. As\u00ed fue como Chac\u00f3n comenz\u00f3 a escribir\npoes\u00eda, para huir de los traum\u00e1ticos y brutales cambios que estaba\nviviendo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Durante\nla adolescencia ley\u00f3 abundant\u00edsima poes\u00eda social, a C\u00e9sar\nVallejo, Cernuda, Jos\u00e9 \u00c1ngel Valente, Hern\u00e1ndez, Paul Celan&#8230;\nautores que tendr\u00e1n un fuerte peso en su estilo personal de\nescritura y narraci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>En\nuna entrevista en el a\u00f1o de su muerte, contest\u00f3 con total aplomo a\nla pregunta: <\/strong><em><strong>\u00bfC\u00f3mo\nuna mujer con ra\u00edces y educaci\u00f3n de derechas se le ocurre escribir\nuna novela sobre la represi\u00f3n franquista y la guerrilla?: Siempre me\ncontaron los sufrimientos de los ganadores de la Guerra civil, pero\nme di cuenta que s\u00f3lo era el punto de vista de los vencedores. En mi\njuventud comienzo a saber que existe otro lado de la historia al\ntiempo que surge en m\u00ed la inquietud pol\u00edtica de izquierda,\nantifascista. En \u2018La voz dormida\u2019 lo que realizo es un homenaje a\nlos republicanos que perdieron la guerra, es decir, a las gentes que\nno tuvieron la oportunidad de contar su historia, la que a m\u00ed no me\nhab\u00edan contado. He estudiado documentaci\u00f3n catorce a\u00f1os y medio,\nde ah\u00ed sale esta voz de los sin voz<\/strong><\/em><strong>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>En\noctubre de 2003 le fue diagnosticado un c\u00e1ncer terminal. Dulce\nChac\u00f3n mor\u00eda en diciembre de ese mismo a\u00f1o. Dejaba a su marido,\nMiguel \u00c1ngel, y dos hijos. Demasiado joven \u201349 a\u00f1os- para\nalcanzar su total madurez como escritora consagrada. Demasiado\ntrabajadora \u201312 obras- para no ser reconocida como una de las\ngrandes escritoras de izquierdas en la Espa\u00f1a del siglo XX y XXI.\nMujer antifascista, antimperialista, sensible y excelente escritora.\nNo nos pudo dejar mejor legado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/cielosdebarro.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-47193\" width=\"200\" height=\"255\"\/><figcaption>Libro de Dulce \u00abCielos de barro\u00bb.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-medium-font-size has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Obras:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Premio\nde Poes\u00eda Ciudad de Ir\u00fan, por <\/strong><em><strong>Contra\nel desprestigio de la altura<\/strong><\/em><strong>,\n1995. <br>\nXXIV Premio Azor\u00edn, por <\/strong><em><strong>Cielos\nde barro<\/strong><\/em><strong>,\n2000. <br>\nPremio Libro del A\u00f1o 2002, por <\/strong><em><strong>La\nvoz Dormida<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Poes\u00eda:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Querr\u00e1n\nponerle nombre (1992) <br>\nLas palabras de la piedra (1993) <br>\nContra\nel desprestigio de la altura (1995) <br>\nMatar al \u00e1ngel (1999)\n<br>\nCuatro gotas (2003)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Novelas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Alg\u00fan amor que no mate (1996) <br>Blanca vuela ma\u00f1ana (1997) <br>H\u00e1blame, musa, de aquel var\u00f3n (1998) <br>Cielos de barro (2000) <br>La voz dormida (2002)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Teatro:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Alg\u00fan amor que no mate, 1998,1999,2000 <br>Segunda mano, 1998<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Otros:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Te\nquerr\u00e9 hasta la muerte, 2003, pp. 61-64. Cuentos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/web.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-47191\" width=\"200\" height=\"183\"\/><figcaption>La voz dormida.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-medium-font-size has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Fragmento\nde \u2018La voz dormida\u2019<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>1. La mujer que iba a morir se llamaba Hortensia. Ten\u00eda los ojos oscuros y no hablaba nunca en voz alta. S\u00f3lo cuando la risa le llenaba la boca, se le escapaba un Ay madre m\u00eda de mi vida que a\u00fan no hab\u00eda aprendido a controlar, y lo repet\u00eda casi a gritos sujet\u00e1ndose el vientre. Se pasaba gran parte del d\u00eda escribiendo en un cuaderno azul. Llevaba el cabello largo, anudado en una trenza que le recorr\u00eda la espalda, y estaba embarazada de ocho meses.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Ya\nse hab\u00eda acostumbrado a hablar en voz baja, con esfuerzo, pero se\nhab\u00eda acostumbrado. Y hab\u00eda aprendido a no hacerse preguntas, a\naceptar que la derrota se cuela en lo hondo, en lo m\u00e1s hondo, sin\npedir permiso y sin dar explicaciones. Y ten\u00eda hambre, y fr\u00edo, y le\ndol\u00edan las rodillas, pero no pod\u00eda parar de re\u00edr.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Re\u00eda.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Re\u00eda\nporque Elvira, la m\u00e1s peque\u00f1a de sus compa\u00f1eras, hab\u00eda rellenado\nun guante con garbanzos para hacer la cabeza de un t\u00edtere, y el peso\nle imped\u00eda manipularlo. Pero no se rend\u00eda. Sus dedos diminutos\nluchaban con el guante de lana, y su voz, aflautada para la ocasi\u00f3n,\nacompa\u00f1aba la pantomima para ahuyentar el miedo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>El\nmiedo de Elvira. El miedo de Hortensia. El miedo de las mujeres que\ncompart\u00edan la costumbre de hablar en voz baja. El miedo en sus\nvoces. Y el miedo en sus ojos huidizos, para no ver la sangre. Para\nno ver el miedo, huidizo tambi\u00e9n, en los ojos de sus familiares.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Era\nd\u00eda de visita.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>La\nmujer que iba a morir no sab\u00eda que iba a morir.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>2. El mu\u00f1eco de Elvira vuelve a ser guante en su mano derecha. Hortensia lo contempla, sin dejar de acariciarse el vientre y procurando que Elvira no advierta su mirada. Un guante. Un solo guante, un guante diminuto tejido por las manos amorosas de una madre puede convertirse en desconsuelo si no se anda con precauci\u00f3n, si la cautela deja de ser compa\u00f1era de viaje por un descuido, por un instante, el tiempo suficiente para que un rostro se vuelva, para que unos ojos vean lo que hubiera sido mejor que no vieran.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Hortensia\nse encontraba junto a Elvira en el locutorio, una habitaci\u00f3n con un\npasillo central flanqueado por vallas tupidas y met\u00e1licas. Por el\ninterior del pasillo caminaba una funcionaria vigilando a las\ninternas y a sus familiares. A Elvira la visitaba su abuelo y a\nHortensia su hermana, Pepa. Ninguno de los cuatro acertaba a o\u00edr\nnada. Hortensia gesticulaba para que su hermana entendiera que su\nembarazo no le causaba molestias. Articulaba las palabras precisas,\nuna a una, las justas, despacio, para que Pepa llevara a su marido\nmuchos besos de su parte. Y se abrazaba a s\u00ed misma para enviarle un\nabrazo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>La\nalgarab\u00eda de los visitantes no permit\u00eda que Hortensia escuchara lo\nque su hermana se afanaba en decirle. A gritos, Pepa intentaba\nponerla al corriente de que a\u00fan no hab\u00edan fijado la fecha de su\njuicio.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>Que\ntodav\u00eda no se sabe cu\u00e1ndo saldr\u00e1 tu juicio.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>\u00bfQu\u00e9?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>El\njuicio, que no se sabe nada.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Hortensia\nse agarr\u00f3 a la alambrada que cercaba el pasillo que la separaba de\nPepa. Pepa se agarr\u00f3 a la alambrada de enfrente para acercarse m\u00e1s\na ella; fue entonces cuando ambas vieron a la guardiana que recorr\u00eda\nel pasillo girar la cabeza, y detener su mirada en el guante de\nElvira.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>3. Los garbanzos de la cabeza del t\u00edtere a\u00fan estaban manchados de sangre. Elvira deshizo el mu\u00f1eco ante los ojos sorprendidos de su abuelo, que observaba desde el otro lado del pasillo. Alz\u00f3 el guante. La guardiana pas\u00f3 de largo, suponiendo que la joven divert\u00eda a su abuelo con un juego, y continu\u00f3 recorriendo el pasillo con paso firme y las manos enlazadas en la espalda. Cuando la funcionaria estuvo suficientemente alejada de ella, Elvira sac\u00f3 los garbanzos manchados de sangre y se se\u00f1al\u00f3 las rodillas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>La\ndistancia y la penumbra impidieron que el anciano viera las heridas\nde su nieta, a\u00fan abiertas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>La\nguardiana se detiene en seco. Gira la cabeza. Endurece el gesto.\nGrita: \u00a1Elvira, atr\u00e1s! Reanuda la marcha lentamente y se dirige\nhacia Elvira apretando los labios en un moh\u00edn disfrazado de sonrisa.\nRetuerce los dedos sin retirar las manos de la espalda y vuelve a\ngritar:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>\u00a1Elvira,\natr\u00e1s!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Elvira\nda un paso hacia atr\u00e1s, justo cuando la guardiana golpea la\nalambrada con su palma izquierda, a la altura del rostro de Elvira.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>La\nvisita ha terminado para usted. Ret\u00edrese a su galer\u00eda y esp\u00e9reme\nall\u00ed.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Y\na\u00f1ade, sin gritar, dirigi\u00e9ndose al abuelo de Elvira:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>M\u00e1rchese.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>El\nanciano mira a la mujer que tiene al lado, a la hermana de la que va\na morir, a Pepa. La interroga con los ojos, pero no pregunta qu\u00e9 ha\npasado, porque es mejor no hacer preguntas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>V\u00e1yase,\nabuelo, la visita ha terminado para su nieta y para usted.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Elvira\nguarda los garbanzos en el bolsillo, se enfunda el guante en su\ndiminuta mano y la esconde tambi\u00e9n en el bolsillo, reprimiendo el\ndeseo de agitarla para despedir a su abuelo. Tampoco el anciano se\natreve a despedirse de ella. La mira. Y se da la vuelta. Se abre paso\nentre los familiares, que contin\u00faan gritando mientras se empujan\nunos a otros para ocupar el espacio que ha dejado libre junto a la\nvalla met\u00e1lica. Y se marcha sin haber comprendido nada.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Nada.\nEn absoluto.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>4.\nNo hab\u00eda nevado. Las mujeres formaban corros en el patio para sumar\nsus tibiezas, para reunir entre ellas un poco de calor. Poco.\nAtisbaban el cielo, con el deseo de que la nieve cayera. Si nieva,\ntempla, insist\u00eda Reme, la mayor del grupo, mientras Tomasa, una\nextreme\u00f1a de piel cetrina y ojos rasgados, la miraba incr\u00e9dula.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>Que\ntempla, te lo digo yo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>Qu\u00e9\nsabr\u00e1s.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>Lo\ns\u00e9, porque mi hijo vive en Le\u00f3n, y me lo cuenta. Adem\u00e1s, el a\u00f1o\npasado cuando nev\u00f3, templ\u00f3.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>Ya\nse ver\u00e1.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Tres\nd\u00edas llevaban mirando al cielo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>\u00bfY\nqu\u00e9 hace tu hijo en Le\u00f3n?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>Est\u00e1\na la mina.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>\u00bfY\nha visto el mar?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>Si\nen Le\u00f3n no hay mar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>Ah.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>Pero\nun d\u00eda vio a la Pasionaria.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>\u00a1Anda\nya!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Reme\nentreten\u00eda sus dedos peinando a Hortensia, haciendo y deshaciendo su\ntrenza una y otra vez.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>Yo\nten\u00eda as\u00edn de largo el pelo. Y as\u00edn de negro.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>\u00bfDe\nverdad que tu hijo vio a la Pasionaria?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>De\nlejos, pero la vio.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Tres\nd\u00edas estuvieron mirando al cielo. Y tres d\u00edas estuvo Elvira sin\npoder verlo. Los tres d\u00edas que permaneci\u00f3 recluida en la celda de\ncastigo por haber intentado explicarle a su abuelo que soport\u00f3 el\ndolor en los interrogatorios, hincada de rodillas sobre los\ngarbanzos, sin despegar los labios, sin contestar una sola pregunta,\nsin desvelar la identidad de su hermano Paulino.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Y\nahora, arrellanada en un rinc\u00f3n del patio, despu\u00e9s de haberse\nnegado a compartir el corro donde Tomasa, Reme y Hortensia intentan\nmitigar el fr\u00edo, Elvira se acaricia las mejillas con los guantes que\nle hab\u00eda tejido su madre.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Y\ncomenz\u00f3 a toser.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>Elvirita\nse ha puesto mala.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>Tiene\ncalentura desde que sali\u00f3 del \u00abcubo\u00bb.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>Habr\u00e1\nque avisar a la guardia civila.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>Para\nel caso que te va a hacer.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Reme\ndej\u00f3 de anudar la trenza de Hortensia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>Yo\nvoy a ir.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>Pues\nve, ya volver\u00e1s.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>Cuidado\nque eres refunfu\u00f1ona, Tomasa. \u00danicamente sabes refunfu\u00f1ar que\nrefunfu\u00f1ar. Refunfu\u00f1ar \u00fanicamente, carajo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Tomasa\npuso en jarras los brazos bajo su toca de lana y se le encar\u00f3:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>\u00bfY\nqu\u00e9 otro carajo se puede hacer aqu\u00ed?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Las\ndiscusiones de Tomasa y Reme nunca duraban mucho. Antes de que ambas\nse acaloraran, mediaba Hortensia entre ellas y las calmaba sin mucha\ndificultad. Pero en esta ocasi\u00f3n, Hortensia no las escucha siquiera.\nPorque toda su atenci\u00f3n se concentra en Elvira. La contempla,\nprocurando que Elvira no advierta su mirada.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Hortensia\nha dejado de acariciarse el vientre. Se sujeta los ri\u00f1ones mientras\ncamina hacia el rinc\u00f3n donde Elvira desliza por sus mejillas los\nguantes que le hizo su madre poco antes de morir.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Y\nElvira tirita.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-medium-font-size has-vivid-red-color wp-block-paragraph\"><strong>Descarga\n\u201cLa voz dormida\u201d:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;<a href=\"https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/19PV5mgIOoIwiCr5jyOcfj31QTd8st93V\/view?usp=sharing\">https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/19PV5mgIOoIwiCr5jyOcfj31QTd8st93V\/view?usp=sharing<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recomendando lecturas: La voz dormida Dulce Chac\u00f3n A los que se vieron obligados a guardar silencio, as\u00ed reza la primera frase de La voz dormida, la exquisita novela de Dulce &#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":47191,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[94],"tags":[130,150],"class_list":["post-47189","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biblioteca-popular","tag-antifascismo","tag-libros"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47189","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=47189"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47189\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":47196,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47189\/revisions\/47196"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/47191"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=47189"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=47189"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=47189"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}