{"id":36849,"date":"2019-06-19T00:02:01","date_gmt":"2019-06-18T22:02:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.presos.org.es\/?p=36849"},"modified":"2019-06-16T10:18:59","modified_gmt":"2019-06-16T08:18:59","slug":"viva-la-revolucion-camaradas-vuestra-lucha-que-sigue-siendo-nuestra-lucha-continua-capitulo-14-y-ultimo-del-relato-de-paco-cela-seoane-aun-me-sigue-enamorando-aquel-invencible-grit","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/2019\/06\/19\/viva-la-revolucion-camaradas-vuestra-lucha-que-sigue-siendo-nuestra-lucha-continua-capitulo-14-y-ultimo-del-relato-de-paco-cela-seoane-aun-me-sigue-enamorando-aquel-invencible-grit\/","title":{"rendered":"\u00a1Viva la revoluci\u00f3n! Camaradas, Vuestra Lucha que sigue siendo Nuestra Lucha&#8230; \u00a1Contin\u00faa! Cap\u00edtulo 14 y \u00faltimo del relato de Paco Cela Seoane \u00abA\u00fan me sigue enamorando aquel invencible grito\u00bb."},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/portada-2-595x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-36772\" width=\"500\" height=\"1024\"\/><figcaption>Portada relatos de Paco Cela.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-large-font-size has-vivid-red-color wp-block-paragraph\"><strong>\u201cA\u00fan\nme sigue enamorando aquel invencible grito\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-large-font-size has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Francisco\nCela Seoane<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-medium-font-size has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Cap\u00edtulo\nXIV y \u00faltimo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Deambulando\npor la ciudad. Caminaba la noche como quien penetra en un inh\u00f3spito\nlugar. Todo el firmamento anegado de oscuridad. Todo silencio, todo\nquietud y un dolor sin t\u00e9rmino. Abrazado a la soledad y ajeno al ir\ny venir de la gente, al ruido de los coches, a las voces, a las\nluces. No me alcanzaba el pecho, ni los ojos, ni las manos, ni la\nboca para contener un desgarro tan intenso. Necesitaba llorar, romper\na llorar y estaba seco.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>No\ndejaban de martillearme las sienes aquellos versos de los <em>Heraldos\nNegros<\/em>,\nde C\u00e9sar Vallejo:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong><em>Hay\ngolpes en la vida, tan fuertes&#8230; \u00a1Yo no s\u00e9\u00a1<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong><em>Golpes\ncomo el odio de dios; como si ante ellos,<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong><em>la\nresaca de todo lo vivido y sufrido<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong><em>se\nempozara en el alma&#8230; \u00a1Yo no s\u00e9\u00a1<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Aquella\ntarde, en el barrio, estando en el bar que sol\u00edamos parar, asom\u00f3\npor la puerta un amigo y desde all\u00ed mismo, con la voz cargada de\nangustia y urgencia, nos pregunt\u00f3: \u00bfC\u00f3mo se apellidan Albino y\nRoberto?. Nos cogi\u00f3 tan de sorpresa que nos quedamos mudos. Y nos\nvolvi\u00f3 a apremiar: \u00a1Venga joder, \u00bfc\u00f3mo v\u00edrgenes se apellidan? \u00a1Y\ncuando yo le dije: \u201cRoberto se apellida Li\u00f1eira y Albino,\nGabriel\u201d, nunca olvidar\u00e9 aquel: \u00a1Hoooostiiiiaaaa, la virgen puta!\n\u00a1Son ellos! \u00a1Que los han matado! \u00a1La guardia civil! \u00a1En Gerona! A\nellos dos y a otro compa\u00f1ero y a otra compa\u00f1era!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Sent\u00ed\ntal y como si Vallejo hubiese escrito aquellos versos para un momento\nas\u00ed:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong><em>Ser\u00e1n\ntal vez los potros de b\u00e1rbaros atilas;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong><em>o\nlos heraldos negros que nos manda la muerte<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong><em>(&#8230;)\nY el hombre&#8230; Pobre&#8230; \u00a1Pobre!<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong><em>vuelve\nlos ojos, como<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong><em>cuando\npor sobre el hombro nos llama una palmada;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong><em>vuelve\nlos ojos locos, y todo lo vivido<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong><em>se\nempoza, como charco de culpa, en la mirada.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong><em>Hay\ngolpes en la vida, tan fuertes&#8230; \u00a1Yo no s\u00e9!<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Por\nhigiene mental, en aquel bar no hab\u00eda televisi\u00f3n. As\u00ed que, no\nsiendo Luis, el due\u00f1o del bar, y yo, todos salieron en estampida\nhacia otro bar para ver en la tele las noticias. Luis y yo, cada uno\nen un lado de la barra, nos miramos en silencio. Y en silencio, Luis\nme puso delante cuatro chupitos de vodka y se sirvi\u00f3 otros cuatro\npara \u00e9l. Levantamos el primero: \u00a1Por Albino! Levantamos el segundo:\n\u00a1Por Roberto! Levantamos el tercero: \u00a1Por Dolores! Levantamos el\ncuarto: \u00a1Por Cabezas! \u00a1Salud y Revoluci\u00f3n!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Sal\u00ed\ndel bar. A la calle. Ya era de noche. Me puse a deambular sin rumbo\nfijo, dejando que los pies eligiesen por d\u00f3nde ir. Se me agolpaban\nlos recuerdos. Roberto y Albino eran como el yin y el yan. Roberto,\nextrovertido, explosivamente alegre, contagiaba sus irrefrenables\nganas de beberse la vida a tragos largos. Y era la personificaci\u00f3n\nde la audacia. A veces, en los tiempos de la ODEA, cuando propon\u00eda\nuna acci\u00f3n, lo mirabas y le dec\u00edas \u00a1venga ya, colgao, t\u00fa lo\nflipas! Pero a medida que te iba explicando c\u00f3mo hacerlo, te ibas\ndiciendo: \u00a1Pero qu\u00e9 hijo de puta, a que hasta va tener raz\u00f3n! Y\ns\u00ed, la ten\u00eda, la acci\u00f3n sal\u00eda pero que tal y como \u00e9l la hab\u00eda\nplanificado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Albino, por el contrario, era reservado, callado, jam\u00e1s levantaba la voz, \u00a1pero tremendo poder de persuasi\u00f3n! Ten\u00eda aut\u00e9ntica madera de l\u00edder y dirigente. Era una de esas personas que pasan por la vida Ardiendo y que si te acercas a ellos, \u00a1es imposible que no salgas envuelto en esas mismas llamas!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/paco.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-36850\" width=\"299\" height=\"141\"\/><figcaption>Foto. Paco Cela.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Activos\npol\u00edticamente desde el Instituto, desde los 16 a\u00f1os, entregados en\ncuerpo y alma a la causa del socialismo, fundaron, en A Coru\u00f1a, la\nODEA. Y cuando los vientos de la represi\u00f3n se volvieron huracanados,\nse vieron forzados a pasar a la clandestinidad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Roberto,\nprimero y, despu\u00e9s, Albino fueron detenidos en Madrid y los dos\nsufrieron brutales torturas. Los dos aguantaron a pie firme los diez\nd\u00edas que pasaron en la Direcci\u00f3n General de Seguridad de la Puerta\ndel Sol de Madrid. A Albino le carbonizaron las plantas de los pies\ncon un soplete a consecuencia de lo cual por un a\u00f1o tuvo que usar\nmuletas para poder caminar. Y aun as\u00ed, se neg\u00f3 incluso a decirles\nsu nombre.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Tras\nun breve paso por la c\u00e1rcel de Carabanchel, Roberto, con su\ncompa\u00f1era Dolores, que morir\u00eda con \u00e9l en Gerona, pasaron por A\nCoru\u00f1a de forma fulgurante. Estuvieron tan solo unos d\u00edas y,\npr\u00e1cticamente, no vieron a nadie.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Albino\npas\u00f3 por la c\u00e1rcel de Zamora, donde los compa\u00f1eros me contar\u00edan\ndespu\u00e9s que era un aut\u00e9ntico espect\u00e1culo verlo jugar al f\u00fatbol\ncon las muletas. Y c\u00f3mo hab\u00eda desertado del Ej\u00e9rcito, parte de la\ncondena la cumpli\u00f3 en una prisi\u00f3n militar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Cuando\nrecobr\u00f3 la libertad, volvi\u00f3 al barrio, nuestro barrio del Agra. Me\nlo encontr\u00e9 de frente una ma\u00f1ana, de sopet\u00f3n. Estaba cambiado.\nDud\u00e9: \u00bfes \u00e9l o no es? Pero \u00e9l vino hacia m\u00ed con los brazos\nabiertos y nos fundimos en un abrazo. \u00a1Ah, en el latido de un abrazo\nas\u00ed caben todas las estrellas del universo!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>No\nse pudo quedar mucho tiempo. Poco m\u00e1s de seis o siete meses. El\nMovimiento de Resistencia libraba una batalla pol\u00edtica decisiva\ncontra el Estado, de la que depend\u00eda su Ser o no Ser, y necesitaba\ncon brutal e inaplazable urgencia de todas las manos disponibles.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Roberto,\ndesde la clandestinidad, se hab\u00eda puesto en contacto con \u00e9l por\namigos comunes de la Universidad de Santiago de Compostela. Le\nacompa\u00f1\u00e9, junto a su compa\u00f1era sentimental en aquel momento, a las\ncitas. La primera, fall\u00f3. La segunda tambi\u00e9n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>La\ntercera, en un bar de copas que ten\u00eda salida a dos calles, se fij\u00f3\npara la una de la madrugada. Llegamos pasada la una menos cuarto.\nS\u00e1bado noche, ciudad de estudiantes universitarios, normal que el\nbar estuviese pero que de en bote en bote. Y por las calles\nadyacentes pasaban constantemente riadas de gente. La cita era muy\narriesgada, pero el sitio elegido era perfecto.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Tuvimos\nsuerte. Encontramos una mesa libre. Nos sentamos. Su moza pidi\u00f3 un\ngin tocnic, yo un cubata de ron y Albino un t\u00e9 con leche.\nExactamente a la una vimos entrar a Roberto. Nos encontr\u00f3 con la\nmirada. Nos reconoci\u00f3 y disimul\u00f3 como un actor consumado. Ya me\nhubiese gustado, ya, darle un Abrazo de Oso Cavernario, pero no pod\u00eda\nser.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Roberto\nse acerc\u00f3 a la barra. Pidi\u00f3 algo. Albino nos mir\u00f3 y nos dijo: ha\nllegado la hora. Venga, no es un adi\u00f3s, tan solo un&#8230; \u00a1Hasta\nSiempre! Esper\u00f3 a que Roberto enfilase hacia la calle. Sin decirnos\nnada, se levant\u00f3 y se fue tras la estela de Roberto. De pronto, gir\u00f3\nla cabeza, nos busc\u00f3 con la mirada, y simplemente nos sonri\u00f3. Los\ndos se perdieron en el bullicio de la calle.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Tras\naquella noche deambulando por la ciudad, volv\u00ed al barrio sobre las\ndiez de la ma\u00f1ana. Entr\u00e9 en un bar en el que tambi\u00e9n sol\u00edamos\nparar a desayunar. Ya estaba all\u00ed un buen grupo de amigos. Me\nexplicaron que hab\u00edan hecho una colecta, que varios grupos hab\u00edan\ncubierto Coru\u00f1a de pintadas y colocado pancartas en los puentes. Que\nse hab\u00edan encargado coronas de flores y que se hab\u00edan confeccionado\nbanderas de Galicia y Republicanas con la estrella de cinco puntas y\nbanderas rojas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>El entierro de Roberto ser\u00eda al d\u00eda siguiente a las cinco de la tarde en el cementerio de San Amaro de Coru\u00f1a. El de Albino a las 12 de la ma\u00f1ana, en su aldea, por la zona de los Saltos del R\u00edo Sil, cerca de Monforte de Lemos. Vimos los coches disponibles y sobre unos cincuenta nos desplazamos para darle el \u00faltimo adi\u00f3s a Albino.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignleft is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/aunmesigue-1024x779-1024x779.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-36847\" width=\"300\" height=\"195\"\/><figcaption>T\u00edtulo del relato.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Tal\ny c\u00f3mo estaban de duras las cosas, con la represi\u00f3n mordiendo a\ndeg\u00fcello, pens\u00e9 que, en el mejor de los casos, asistir\u00edan al\nentierro de Roberto sobre cien personas, la mayor\u00eda, j\u00f3venes del\nbarrio. Por eso, me emocion\u00f3 profundamente encontrarme entre\u2026\n\u00a1cuatrocientas o quinientas personas! Por una vez, la verg\u00fcenza le\npod\u00eda al miedo. Todos los militantes antifranquistas, al completo,\nestaban all\u00ed: los de la LCR, del MC, del PT, de la ORT, de la CNT,\nde la ODEA (los que se hab\u00edan ido a casa en espera de tiempos\nmejores), incluso del PCE y CCOO. Fue un emocionante y emocionado\nadi\u00f3s a un revolucionario que lo entreg\u00f3 todo por su clase.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Por\nla ma\u00f1ana hab\u00edamos estado en el sepelio de Albino. De los cincuenta\nque hab\u00edamos salido de Coru\u00f1a, llegamos unos treinta. El resto no\nconsigui\u00f3 acertar con el sitio. La aldea de Albino est\u00e1 escondida\nen una peque\u00f1a monta\u00f1a a la que se llega por un camino de tierra.\nCuando llegamos nos encontramos con el cortejo f\u00fanebre, camino del\ncementerio. Lo acompa\u00f1aba, pr\u00e1cticamente, todo el pueblo. El padre\nde Albino, en solo dos d\u00edas&#8230; \u00a1hab\u00eda envejecido treinta a\u00f1os! \u00a1Y\nel abrazo de su madre, dios, su abrazo! Y el susurrarnos en medio de\nsu llanto: \u00a1Fillos, fillos, tende coidadi\u00f1o, moito coidadi\u00f1o!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Pacita,\nla hermana de Albino, me agarr\u00f3 la mano y me llev\u00f3 a un lado. Nos\nfundimos en un abrazo como si no hubiese ma\u00f1ana. Y abrazados me\nsusurr\u00f3 al o\u00eddo: \u00abPaco, conseguimos que nos abriesen el f\u00e9retro y\nvi a mi hermano y \u00bfsabes? \u00a1Ten\u00eda el pu\u00f1o cerrado\u00a1 Estoy segura\nque a Dolores y a \u00e9l los fusilaron en el cuartel. Y mira, mira, s\u00e9\nque mi hermano muri\u00f3 alzando el pu\u00f1o al aire y dando vivas a su\nclase obrera y a la Revoluci\u00f3n. Y s\u00e9, Paco, que quer\u00eda que yo lo\nviese con el pu\u00f1o cerrado y que te lo contase para que t\u00fa se lo\ncuentes a los camaradas\u00bb. Hab\u00eda en su voz, s\u00ed, un dolor inmenso,\npero m\u00e1s inmenso a\u00fan era el Orgullo por su hermano.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>En\nel cementerio esperando a que finalizara la ceremonia, cuando la\ngente del pueblo se fue, entramos nosotros. Sobre la tumba\ndepositamos la bandera roja, la de Galicia y la Republicana con las\nestrellas de cinco puntas. Colocamos la corona de flores con una\ncinta que dec\u00eda: \u201cTu sangre derramada ser\u00e1 semilla de Libertad\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Cantamos\nlas canciones revolucionarias y finalizamos con la Internacional. Una\ncompa\u00f1era se adelant\u00f3 y a la altura de la l\u00e1pida se gir\u00f3 hacia\nnosotros. Tomando aire, respirando hondo, simplemente dijo: \u201cAlbino,\ncompita del Alma, compita, \u00a1Un revolucionario ha ca\u00eddo!\u201d Y en ese\ninstante, como impulsados por un resorte, alzamos los pu\u00f1os al cielo\ny, con el alma y las entra\u00f1as, gritamos: \u00a1VIVA LA REVOLUCI\u00d3N!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-very-dark-gray-color wp-block-paragraph\"><strong>Estoy\nseguro que aquel grito se expandi\u00f3 por aquellos valles y monta\u00f1as,\nque recorri\u00f3 los mismos caminos y las mismas sendas por las que\ntransitaron los maquis y que, con la voz del viento, les supo\ntransmitir: camaradas, Vuestra Lucha que sigue siendo Nuestra\nLucha&#8230; \u00a1CONTIN\u00daA!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p style=\"color:#0a6187\" class=\"has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>*Nota:\nHabr\u00e1 un \u201cA\u00fan me sigue enamorando aquel invencible grito\u201d\nsegunda parte. <\/strong>\n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cA\u00fan me sigue enamorando aquel invencible grito\u201d Francisco Cela Seoane Cap\u00edtulo XIV y \u00faltimo Deambulando por la ciudad. 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