{"id":27535,"date":"2018-04-22T00:01:37","date_gmt":"2018-04-21T22:01:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.presos.org.es\/?p=27535"},"modified":"2018-04-20T12:52:20","modified_gmt":"2018-04-20T10:52:20","slug":"represion-vietnamitas-en-altsasu-tenemos-derecho-a-escribir-nuestra-propia-historia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/2018\/04\/22\/represion-vietnamitas-en-altsasu-tenemos-derecho-a-escribir-nuestra-propia-historia\/","title":{"rendered":"Represi\u00f3n: Vietnamitas en Altsasu, tenemos derecho a escribir nuestra propia historia&#8230;"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_27536\" aria-describedby=\"caption-attachment-27536\" style=\"width: 550px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-27536\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/altsasukoak-2.jpg\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"312\" srcset=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/altsasukoak-2.jpg 565w, http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/altsasukoak-2-300x170.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-27536\" class=\"wp-caption-text\">Foto. 50.000 personas en Iru\u00f1a en solidaridad con los j\u00f3venes de Altsasu.<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"color: #dc2300;\"><span style=\"font-family: DejaVu Sans,sans-serif;\"><span style=\"font-size: x-large;\"><b>Represi\u00f3n. Opini\u00f3n:<\/b><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: DejaVu Sans,sans-serif;\"><span style=\"font-size: x-large;\"><b>Vietnamitas en Altsasu <\/b><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: DejaVu Sans,sans-serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><b>Cuenta la novelista nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie que a los siete a\u00f1os, alentada por algunas lecturas precoces de autores extranjeros, comenz\u00f3 a escribir relatos sobre hombres blancos de ojos azules que jugaban en la nieve y com\u00edan manzanas. La literatura le parec\u00eda un privilegio reservado a las culturas imperiales y tal vez dedujo que alguien como ella, de piel oscura y pelo retorcido, no ten\u00eda derecho a existir en el territorio exclusivo de la letra impresa. Todo cambi\u00f3 cuando la ni\u00f1a Chimamanda, no sin dificultades, descubri\u00f3 los libros africanos y all\u00ed los personajes eran negros y no conoc\u00edan la nieve y com\u00edan mango. Se ha impuesto una \u00fanica historia sobre \u00c1frica y no la han narrado los escritores africanos sino aquellos que acompa\u00f1aron el expolio colonial y ve\u00edan a los nativos como bestias salvajes a las que era necesario domesticar.<\/b><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: DejaVu Sans,sans-serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><b>El novelista ingl\u00e9s de origen polaco Joseph Conrad, que hace m\u00e1s de cien a\u00f1os se enrol\u00f3 en un vapor mercantil y remont\u00f3 el r\u00edo Congo, tuvo ocasi\u00f3n de conocer el saqueo esclavista del marfil y el caucho en los dominios de Leopoldo II de B\u00e9lgica. Su novela <\/b><\/span><\/span><\/span><em><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: DejaVu Sans,sans-serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><b>El coraz\u00f3n de las tinieblas<\/b><\/span><\/span><\/span><\/em><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: DejaVu Sans,sans-serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><b> proyecta una mirada aterrorizada sobre aquellos d\u00edas innobles en el Estado Libre del Congo y esboza una t\u00edmida aproximaci\u00f3n a uno de los genocidios m\u00e1s olvidados de la historia. Con el tiempo, la cr\u00edtica poscolonial ha terminado poniendo en cuesti\u00f3n el relato de Conrad. Dice el escritor nigeriano Chinua Achebe que la \u00c1frica de <\/b><\/span><\/span><\/span><em><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: DejaVu Sans,sans-serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><b>El coraz\u00f3n de las tinieblas<\/b><\/span><\/span><\/span><\/em><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: DejaVu Sans,sans-serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><b> aparece como un contrapunto incivilizado de la Europa conquistadora, y que en esa actitud condescendiente emerge un inevitable racismo. Y es que por mucho que Conrad demostrara cierta disposici\u00f3n para la empat\u00eda, la voz ind\u00edgena permanece silenciada y expuesta a la caricatura simplificadora del visitante extranjero. <\/b><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: DejaVu Sans,sans-serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><b>En 1979, Francis Ford Coppola transport\u00f3 la novela de Conrad a la guerra de Vietnam en su pel\u00edcula <\/b><\/span><\/span><\/span><em><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: DejaVu Sans,sans-serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><b>Apocalypse Now<\/b><\/span><\/span><\/span><\/em><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: DejaVu Sans,sans-serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><b>. Entre descargas de napalm, incursiones del Vietcong y rock &amp; roll en el r\u00edo N\u00f9ng, los militares estadounidenses perfeccionan el despliegue del colonialismo decimon\u00f3nico y dejan al desnudo la brutalidad de la santa cruzada americana contra el comunismo. Los estudios de Hollywood han facturado otras pel\u00edculas que dibujan con acidez el escenario carnicero de la derrota de Vietnam, como <\/b><\/span><\/span><\/span><em><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: DejaVu Sans,sans-serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><b>La chaqueta met\u00e1lica<\/b><\/span><\/span><\/span><\/em><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: DejaVu Sans,sans-serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><b> de Stanley Kubrick, e incluso algunas que enarbolan una cr\u00edtica expl\u00edcita contra la intervenci\u00f3n militar, como <\/b><\/span><\/span><\/span><em><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: DejaVu Sans,sans-serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><b>Nacido el 4 de julio<\/b><\/span><\/span><\/span><\/em><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: DejaVu Sans,sans-serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><b> de Oliver Stone. En todas ellas, sin embargo, los protagonistas son soldados occidentales que parlotean entre barras y estrellas mientras que los vietnamitas forman parte muda del escenario, son convidados de piedra sin voz ni voto cuyo \u00fanico derecho es provocar l\u00e1stima.<\/b><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: DejaVu Sans,sans-serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><b>En la madrugada del 15 de octubre de 2016, el bar Koxka de Altsasu registr\u00f3 un altercado sobre el que existen testimonios contradictorios y que ha terminado con una acusaci\u00f3n de un delito de terrorismo contra ocho j\u00f3venes. Les reclaman un total de 375 a\u00f1os de c\u00e1rcel. Desde aquella misma madrugada, las grandes corporaciones de la informaci\u00f3n han armado un relato de los hechos basado en el testimonio parcial de dos guardias civiles y sus parejas. Todas las dem\u00e1s personas que presenciaron la refriega han sido descartadas como testigos. Los testimonios de los j\u00f3venes acusados han sido extirpados de los titulares de prensa. Pero no solo los grandes medios han acallado cualquier discrepancia sobre el relato \u00fanico, sino que la propia Audiencia Nacional, por si fuera poco, termin\u00f3 emitiendo un auto en el que ordenaba identificar a quienes se atrevieron a \u00abdesmentir colectivamente la versi\u00f3n oficial de las agresiones\u00bb.<\/b><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: DejaVu Sans,sans-serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><b>Han transcurrido casi dos a\u00f1os, m\u00e1s de quinientos d\u00edas de prisi\u00f3n y r\u00e9gimen incomunicado para tres de los ocho j\u00f3venes acusados. Hasta ahora, ni siquiera hemos tenido la oportunidad de escuchar sus voces, de contrastar sus narrativas. En ese relato inapelable que ha construido el poder, la Guardia Civil representa el papel de una fuerza civilizadora, encargada de instaurar el orden y la democracia en un territorio hostil, embrutecido por la violencia y habitado por ind\u00edgenas propensos al crimen. Los vietnamitas de Altsasu se expresan en un idioma b\u00e1rbaro, lucen peinados extravagantes y ropa de monta\u00f1a. Los vietnamitas de Altsasu son prisioneros de guerra y es preciso exponer sus caras en las portadas de los peri\u00f3dicos igual que se exhibe en la pared de un sal\u00f3n se\u00f1orial la cabeza disecada de un rinoceronte despu\u00e9s de un safari. <\/b><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: DejaVu Sans,sans-serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><b>Pero un d\u00eda, de pronto, descubrimos que los vietnamitas tambi\u00e9n hablan y r\u00eden y lloran y se emocionan y hacen planes de vida o tal vez los aplazan o los cancelan porque se enfrentan a la injusticia de una condena. Este fin de semana hemos escuchado una entrevista a las madres de Altsasu en TV3 y no solo sus argumentos nos resultan contundentes y sus palabras conmovedoras, sino que sobre todo, nos obligan a preguntarnos por qu\u00e9 sus voces han sido sepultadas y desterradas de los grandes medios espa\u00f1oles durante casi dos a\u00f1os. Ser\u00e1 que las peque\u00f1as historias de los vietnamitas ponen en peligro la fe en los mitos del poder. Ser\u00e1 que la humildad de la gente sencilla contrasta con la arrogancia colonial de los reporteros del odio, aquellos que han retratado Altsasu como una jungla inh\u00f3spita tomada por el Vietcong.<\/b><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: DejaVu Sans,sans-serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><b>Ha terminado la primera sesi\u00f3n del juicio contra los j\u00f3venes de Altsasu y por primera vez hemos podido escuchar la voz de los vietnamitas. Ahora conocemos las incongruencias del informe policial. Sabemos que el tribunal ha denegado pruebas determinantes a la defensa. Sabemos que se celebraron ruedas de reconocimiento ama\u00f1adas. Sabemos que han existido errores de traducci\u00f3n. Los ocho j\u00f3venes han negado haber participado en ninguna agresi\u00f3n. Se resquebraja el relato \u00fanico y obligatorio y resuena todav\u00eda el eco de la manifestaci\u00f3n del s\u00e1bado en Iru\u00f1ea, cincuenta mil vietnamitas contra la apisonadora policial, jur\u00eddica y medi\u00e1tica del viejo r\u00e9gimen. Nos importa bien poco que hayan esculpido en m\u00e1rmol sus mentiras. Somos vietnamitas y tenemos derecho a escribir nuestra propia historia.<\/b><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: DejaVu Sans,sans-serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><b>Jonathan Mart\u00ednez en:<\/b><\/span><\/span><\/span><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: DejaVu Sans,sans-serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><b> <a href=\"https:\/\/www.naiz.eus\/eu\/blogs\/especialnorte\/posts\/vietnamitas-altsasu#.WtYtCz-tye4.email\">https:\/\/www.naiz.eus\/eu\/blogs\/especialnorte\/posts\/vietnamitas-altsasu#.WtYtCz-tye4.email<\/a><\/b><\/span><\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Represi\u00f3n. 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