{"id":124147,"date":"2026-05-09T00:00:00","date_gmt":"2026-05-08T22:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.presos.org.es\/?p=124147"},"modified":"2026-04-28T08:56:02","modified_gmt":"2026-04-28T06:56:02","slug":"cartas-de-condenados-a-muerte-por-franco-tres-que-lograron-saltar-la-censura-las-del-socialista-fusilado-juan-perez-zumaquero-a-su-hijo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/2026\/05\/09\/cartas-de-condenados-a-muerte-por-franco-tres-que-lograron-saltar-la-censura-las-del-socialista-fusilado-juan-perez-zumaquero-a-su-hijo\/","title":{"rendered":"Cartas de condenados a muerte por Franco. Tres que lograron saltar la censura. Las del socialista fusilado Juan P\u00e9rez Zumaquero, a su hijo."},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"405\" height=\"500\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/zumaquero-de-pie.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-124149\" style=\"width:400px\" srcset=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/zumaquero-de-pie.jpg 405w, http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/zumaquero-de-pie-243x300.jpg 243w\" sizes=\"auto, (max-width: 405px) 100vw, 405px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Teniente Zumaquero, de pie.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(16.834px, 1.052rem + ((1vw - 3.2px) * 1.007), 26px);\"><strong>Memoria hist\u00f3rica inolvidable:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2 wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(15.747px, 0.984rem + ((1vw - 3.2px) * 0.907), 24px);\"><strong>-Cartas de condenados a muerte por Franco<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3 wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.11), 15px);\"><strong>Las misivas, evidentemente, est\u00e1n escritas por los presos condenados por los tribunales militares facciosos, y los destinatarios suelen ser por regla general los familiares m\u00e1s cercanos a los represaliados. De estas cartas han logrado salvarse algunas, aunque no todas. De las remitidas por los familiares a los presos, son pocas las que han llegado, habiendo sido destruidas por los funcionarios de prisiones en el caso de los presos condenados a muerte.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4 wp-block-paragraph\"><strong>Las cartas, tanto las de salida, como las de entrada, ten\u00edan que pasar obligatoriamente por la censura de la prisi\u00f3n, aunque alguna, como las que hoy traemos aqu\u00ed, pudieron filtrarse y llegar a sus destinatarios a trav\u00e9s de los familiares o amigos que visitaban a los condenados.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph\"><strong>La mayor\u00eda, como decimos, pasaron por la censura de la prisi\u00f3n, y en consecuencia cualquier referencia o cr\u00edtica al nuevo r\u00e9gimen fue suprimida de las mismas. El prisionero aprendi\u00f3 pronto a sortear la censura y a los censores, bien a trav\u00e9s de un precario lenguaje encriptado, que ir\u00eda perfeccion\u00e1ndose con el paso de los a\u00f1os, bien mediante circunloquios o prosopopeyas; am\u00e9n del comienzo de las primeras organizaciones clandestinas dentro de los presidios.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6 wp-block-paragraph\"><strong>La misiva que hoy traemos la dirige Juan P\u00e9rez Zumaquero a su hijo, Juan P\u00e9rez Montilla, que naci\u00f3 estando su padre en la c\u00e1rcel de Ja\u00e9n y al que apenas pudo ver en contadas ocasiones. Juan P\u00e9rez Zumaquero fue un hombre de su tiempo, un luchador comprometido social y pol\u00edticamente con las capas m\u00e1s humildes de una sociedad a todas luces injusta. Vinculado sindicalmente a la UGT y pol\u00edticamente al PSOE, donde ocup\u00f3 varios cargos, durante la contienda se march\u00f3 voluntario a combatir por la Rep\u00fablica alcanzando el grado de teniente. Fue detenido en Valencia finalizada la contienda por un paisano suyo. Su idea originaria era pasar a Francia, pero el avanzado estado de gestaci\u00f3n de su esposa, Ana Mar\u00eda Montilla Casado, le hicieron desistir del intento volviendo sobre sus pasos. Trasladado a prisi\u00f3n provincial de Ja\u00e9n, ser\u00eda juzgado por un tribunal faccioso y condenado a la pena de muerte, siendo fusilado el 30.12.1940, en el cementerio de San Eufrasio. De \u00e9l, por suerte, y gracias al tes\u00f3n de su hijo, que ha movido cielo y tierra para reparar las injusticias cometidas, tenemos much\u00edsima documentaci\u00f3n. Al margen de sus publicaciones asiduas en el peri\u00f3dico<em> Democracia<\/em>, nos han llegados sus cartas, as\u00ed como un diario que escribi\u00f3 en las c\u00e1rceles por las que pas\u00f3.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7 wp-block-paragraph\"><strong>A Juan P\u00e9rez Zumaquero lo detuvieron en Valencia junto a su gran amigo, Rogelio G\u00f3mez D\u00edaz, \u00abC\u00f3mpeta\u00bb, un 9 de abril de 1939. Los dos hab\u00edan desistido ya de abandonar Espa\u00f1a por Francia, los dos sab\u00edan que su futuro era incierto. Los dos fueron detenidos por un agente afecto a la Comisar\u00eda del Cuarto Sector de la Columna de Orden y Polic\u00eda de Valencia. Los dos sab\u00edan qui\u00e9n los deten\u00eda, lo conoc\u00edan bien, demasiado bien. De hecho hab\u00eda sido compa\u00f1ero suyo en las juventudes socialistas, pero la guerra, salvar el cuello y hacer m\u00e9ritos en el nuevo r\u00e9gimen, impuls\u00f3 al agente, paisano suyo, de Porcuna, a detenerlos. \u00c9l sab\u00eda qui\u00e9nes eran, dos \u00abpiezas\u00bb demasiado golosas para dejarlas escapar en alg\u00fan barco o camino de Francia. Juan hab\u00eda sido secretario de la Agrupaci\u00f3n Socialista de Porcuna; presidente de las Juventudes Socialistas y articulista en el diario provincial socialista \u00abDemocracia\u00bb. Desde all\u00ed hostig\u00f3, con su pluma, el r\u00e9gimen caciquil, la subyugaci\u00f3n en la que viv\u00eda la clase obrare porcunense. Rogelio, comisario pol\u00edtico durante la contienda, hab\u00eda ostentado las responsabilidades m\u00e1s altas dentro de Izquierda Republicana, perteneciendo al Comit\u00e9 Local del Frente Popular, siendo el encargado directo del abastecimiento a la poblaci\u00f3n civil despu\u00e9s del golpe de estado. Los dos ser\u00edan trasladados a la prisi\u00f3n provincial de Ja\u00e9n, los dos ser\u00edan juzgados, aunque el destino fue distinto para cada uno. A ninguno de los dos se les aplic\u00f3 el \u00abhabeas corpus\u00bb. Juan P\u00e9rez fue juzgado el 17 de abril de 1940 en Ja\u00e9n, en un juicio a todas luces ilegal. Fue condenado a la \u00faltima pena por un delito de adhesi\u00f3n a la rebeli\u00f3n militar. \u00a1Qu\u00e9 hipocres\u00eda \u00bfno?!. Los verdugos se alzan en armas contra el gobierno leg\u00edtimo de la Rep\u00fablica, y los defensores de \u00e9sta son juzgados por rebeli\u00f3n militar. El 11 de octubre de 1940, \u00abel Jefe del Estado se da por enterado\u00bb (sic) de la pena impuesta dando su visto bueno, ratific\u00e1ndolo el Auditor de Guerra en C\u00f3rdoba. \u00a1La suerte estaba echada!, \u00a1el reloj comenz\u00f3 la cuenta atr\u00e1s!. \u00a1No habr\u00eda clemencia, ni Juan P\u00e9rez la solicit\u00f3!. Sab\u00eda perfectamente porqu\u00e9 mor\u00eda, conoc\u00eda a sus asesinos, aquellos a los que hab\u00eda combatido desde siempre, primero con la pluma y despu\u00e9s con la espada que ellos le arrojaron en las manos cuando se alzaron en armas. Morir\u00eda como un hombre libre, mirando fijamente a su pelot\u00f3n de fusileros. No se arrepent\u00eda de nada, salvo de dejar viuda y un hijo que hab\u00eda nacido pocos meses antes. Sab\u00eda que dejaba a su familia cuando m\u00e1s necesitaban de su ayuda, de sus brazos, de su m\u00edsero jornal, si es que consegu\u00eda alguno. \u00a1Hab\u00edan perdido la guerra!, todo volver\u00eda a ser como antes de la Rep\u00fablica fenecida; pero a \u00e9l adem\u00e1s le quitaban tambi\u00e9n la vida, lo alejaban de los suyos. \u00a1Lo sab\u00eda!.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8 wp-block-paragraph\"><strong>A Juan P\u00e9rez le comunicaron la sentencia de muerte ese mismo 11 de octubre de 1940. Pas\u00f3 al pabell\u00f3n de los condenados a la \u00faltima pena en la prisi\u00f3n provincial de Ja\u00e9n. Aislado del resto de los reclusos comenz\u00f3 a compartir los \u00faltimos d\u00edas de su vida con sus compa\u00f1eros de destino, aquellos que lo acompa\u00f1ar\u00edan hasta el cementerio de San Eufrasio. Encerrado entre cuatro paredes, Juan solo pensaba en su hijo, en su peque\u00f1o reto\u00f1o al que solo hab\u00eda abrazado una vez. Pensaba en su esposa, Ana, en sus pobres padres y en el resto de su familia, que tanto hab\u00edan hecho por aquella pareja que se cas\u00f3 en Torredonjimeno en el a\u00f1o 1937. A Juan le quedaban pocos d\u00edas, pocas horas de vida. Lo sab\u00eda, era consciente. Se preguntaba una y otra vez qu\u00e9 hab\u00eda hecho para estar en esa situaci\u00f3n. Lo sab\u00eda. Sab\u00eda que hab\u00edan perdido la guerra; que su crimen ser\u00eda pol\u00edtico, por ideas. Sab\u00eda por los cerrojos de las celdas que todas las madrugadas se llevaban un pu\u00f1ado de hombres al matadero. Era consciente de que iba a morir. \u00bfQu\u00e9 hacer para impedirlo?. \u00a1Nada!, no hab\u00eda vuelta atr\u00e1s. Si no eran las balas, ser\u00eda el hambre o las enfermedades del presidio. Sab\u00eda, que aunque le conmutasen la pena capital, no se librar\u00eda de la pena de inferior grado, los 30 a\u00f1os, cinco como m\u00ednimo de trabajos forzados en alguna mina del norte, o fortificando los alrededores de Gibraltar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"466\" height=\"640\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/encapilla.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-124148\" style=\"width:370px\" srcset=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/encapilla.png 466w, http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/encapilla-218x300.png 218w\" sizes=\"auto, (max-width: 466px) 100vw, 466px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Carta \u00abEn capilla\u00bb&#8230;<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9 wp-block-paragraph\"><strong>Pensativo, taciturno, solo le qued\u00f3 escribir en aquellas horrendas tarjetas postales patri\u00f3ticas. Quer\u00eda despedirse de todo el mundo, \u00a1quer\u00eda dejarle claro a su hijito que \u00e9l hab\u00eda sido un hombre bueno, que no creyese nada de lo que le dijesen!. \u00c9l hab\u00eda luchado toda la vida por un mundo m\u00e1s justo, nunca luch\u00f3 por \u00e9l, sino por todos por igual. \u00a1Papel, l\u00e1piz, tabaco!. Necesitaba los tres ingredientes para seguir escribiendo, para no escuchar los lamentos de sus compa\u00f1eros de celda. S\u00ed, quer\u00eda derribar los muros con su l\u00e1piz, \u00a1a\u00fan se sent\u00eda fuerte con su pluma!, aprovechaba todos lo rincones de la postal, incluso el sobre estaba garabateado en todas las direcciones posibles. Dibuj\u00f3 a su compa\u00f1era, a la madre de su hijito. \u00a1No!, no pod\u00eda olvidarla, quer\u00eda recordarla siempre, aunque estuviese entre cuatro muros. A veces se despertaba en la penumbra de la noche, se cre\u00eda libre, como si todo hubiese sido un mal sue\u00f1o. \u00a1No pod\u00eda ser verdad lo que estaba viviendo!. Aquello era inhumano, injusto, despreciable. No lo quer\u00eda comprender, no pod\u00eda racionalizar las matanzas que se llevaban de noche en las tapias del cementerio. No quer\u00eda creerlo, aquello deb\u00eda ser una horrenda pesadilla. Finalmente qued\u00f3 de nuevo dormido.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-10 wp-block-paragraph\"><strong>Su \u00faltima noche la pas\u00f3 en vela, hac\u00eda frio y estaba hambriento. Sac\u00f3 la punta de un l\u00e1piz, y un trozo de papel de estraza que guardaba como un tesoro en el bolsillo y medit\u00f3 sus \u00faltimas palabras. No quer\u00eda olvidarse de nadie. A sus 29 a\u00f1os, con una sobriedad pasmosa, delante de un jir\u00f3n de papel se puso a escribir.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-11 wp-block-paragraph\" style=\"color:#8c1010;font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.22), 16px);\"><strong>Sus tres cartas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-12 wp-block-paragraph\" style=\"font-size:11px\"><strong>&#8211;<a href=\"https:\/\/todoslosnombresdeporcuna.blogspot.com\/2012\/07\/cartas-desde-la-carcel-en-capilla.html\">https:\/\/todoslosnombresdeporcuna.blogspot.com\/2012\/07\/cartas-desde-la-carcel-en-capilla.html<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Memoria hist\u00f3rica inolvidable: -Cartas de condenados a muerte por Franco Las misivas, evidentemente, est\u00e1n escritas por los presos condenados por los tribunales militares facciosos, y los destinatarios suelen ser por &#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":124150,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[108],"tags":[130,131,140],"class_list":["post-124147","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-memoria-historica","tag-antifascismo","tag-difusion","tag-guerra-sucia"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/124147","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=124147"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/124147\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":124152,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/124147\/revisions\/124152"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/124150"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=124147"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=124147"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=124147"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}