{"id":121761,"date":"2026-04-11T00:00:00","date_gmt":"2026-04-10T22:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.presos.org.es\/?p=121761"},"modified":"2026-03-24T18:07:19","modified_gmt":"2026-03-24T17:07:19","slug":"vida-e-historias-de-la-guerrilla-antifranquista-entrevista-a-esperanza-martinez-sole","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/2026\/04\/11\/vida-e-historias-de-la-guerrilla-antifranquista-entrevista-a-esperanza-martinez-sole\/","title":{"rendered":"Vida e historias de la Guerrilla antifranquista. Entrevista a Esperanza Mart\u00ednez &#8216;Sole&#8217;."},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"371\" height=\"317\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/sole.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-121762\" style=\"width:450px\" srcset=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/sole.png 371w, http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/sole-300x256.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 371px) 100vw, 371px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">\u00abSole\u00bb.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(16.834px, 1.052rem + ((1vw - 3.2px) * 1.007), 26px);\"><strong>Memoria hist\u00f3rica imprescindible:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2 wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(15.197px, 0.95rem + ((1vw - 3.2px) * 0.857), 23px);\"><strong>Entrevista a Esperanza Mart\u00ednez, \u201cSole\u201d, la \u00faltima guerrillera antifranquista viva.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-3 wp-block-paragraph\" style=\"color:#1e069b;font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.22), 16px);\"><strong>En El Otro Pa\u00eds, n.\u00ba 117, feb-mar 2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4 wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.33), 17px);\"><strong>Contra la barbarie, resistencia humana<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.44), 18px);\"><strong>\u201cLas mujeres tambi\u00e9n merecemos estar en las primeras p\u00e1ginas de la historia\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6 wp-block-paragraph\"><strong>En la entrevista a la guerrillera Esperanza Mart\u00ednez encontramos una dignidad, compromiso y valent\u00eda que son un revulsivo contra el miedo por las consignas y propaganda de los nuevos fascismos que multiplican las guerras. Esperanza, que cumplir\u00e1 99 a\u00f1os el mes de abril, contin\u00faa encarnando la resistencia humana frente a la barbarie. Una vida ejemplar contra los impactos actuales de genocidas, reg\u00edmenes autoritarios y desbocados poderes econ\u00f3micos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7 wp-block-paragraph\"><strong>Nos recibe Esperanza (hasta hace pocos a\u00f1os presidenta de la Asociaci\u00f3n Archivo Guerra y Exilio, AGE), con un aspecto impecable, en la puerta de su actual domicilio en Zaragoza, un piso donde vive sola. La acompa\u00f1a en este fr\u00edo d\u00eda de enero su \u201csobrino\u201d, Nardo Torguet, hijo de un amigo de su<\/strong> <strong>marido y de ella misma, tambi\u00e9n sanguinariamente represaliado por la dictadura de Franco. La casa, llena de recuerdos, huele a confort. Y enseguida nos invita Esperanza a su sal\u00f3n con una sonrisa, ojos chispeantes de inteligencia y cierto acento ma\u00f1o. Ha dejado preparados<\/strong> <strong>sobre la mesa unos preciosos vasos de cristal y una jarra de agua para la charla.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"332\" height=\"292\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/libro-portada.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-121763\" style=\"width:350px\" srcset=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/libro-portada.png 332w, http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/libro-portada-300x264.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 332px) 100vw, 332px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Portada del libro escrito por Esperanza Mart\u00ednez.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-8 wp-block-paragraph\"><strong>Pregunta. &#8211; Cuentas en tu libro, Guerriller@s, recu\u00e9rdalo t\u00fa y recu\u00e9rdalo a otros, que naciste el 27 de abril de 1927 en la Atalaya, una aldea de Cuenca, en una familia campesina, y te incorporaste a la lucha armada contra la dictadura de Franco, en diciembre de 1949, con poco m\u00e1s de veinte a\u00f1os. \u00bfC\u00f3mo se convierte una campesina espa\u00f1ola de la d\u00e9cada de los cuarenta del pasado siglo, dedicada a las labores del hogar y del campo, en una guerrillera?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9 wp-block-paragraph\"><strong>Respuesta. &#8211; Yo nac\u00ed en una familia republicana, en una casa sin luz ni agua, arrendada a un terrateniente. Mis padres,<\/strong> <strong>Nicol\u00e1s y Matilde, trabajaban en sus tierras como labradores. Tuvieron doce hijos, pero solo sobrevivimos cinco hermanas. Cuando les permitieron votar, lo hicieron por la Rep\u00fablica. No eran creyentes y nos ense\u00f1aron a ser buenas personas, a no acobardarnos por nada y a seguir<\/strong> <strong>nuestro camino. Cuando surgi\u00f3 la guerrilla, sent\u00ed alegr\u00eda. Todav\u00eda no sab\u00eda que mi padre cooperaba con los que se mov\u00edan en la zona. Nos lo ocult\u00f3 todo el tiempo que pudo para protegernos. Les facilitaba comida y refugio si lo necesitaban. Al enterarnos de que mi padre les ayudaba, y a sabiendas de la enorme represi\u00f3n que la guardia civil ejerc\u00eda sobre quienes les apoyaban, todas las hermanas<\/strong> <strong>quisimos proteger de alguna manera a esos hombres que luchaban contra la injusticia. Ten\u00eda 17 a\u00f1os cuando le dije a mi padre: \u201cSi usted est\u00e1 con ellos, nosotras tambi\u00e9n\u201d. La situaci\u00f3n dur\u00f3 hasta que la benem\u00e9rita empez\u00f3 a acosarnos y tuvimos que \u201cecharnos al monte\u201d para que no nos mataran. Entonces yo ya hab\u00eda cumplido los 22.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-10 wp-block-paragraph\"><strong>P.- Volveremos en breve a este tema, pero ahora regresemos a tu infancia. Fuiste la tercera de las cinco hermanas. Tu madre muri\u00f3 en el \u00faltimo parto. Ten\u00edas nueve a\u00f1os. \u00bfQu\u00e9 supuso para la familia esta enorme p\u00e9rdida y, en concreto, para ti?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-11 wp-block-paragraph\"><strong>R.- Todav\u00eda sigo record\u00e1ndola. Era muy cari\u00f1osa y amable, muy valiente y trabajadora. Atend\u00eda muy bien todas nuestras necesidades. Siempre con un puchero en la lumbre. Solo recuerdo una discusi\u00f3n entre mis padres y fue<\/strong> <strong>cuando empez\u00f3 la Guerra Civil. Mi padre quer\u00eda irse voluntario a defender la Rep\u00fablica y mi madre se opon\u00eda a que se marchara. Menos mal que \u00e9l se qued\u00f3. Ella muri\u00f3 en el parto. Tambi\u00e9n las gemelas que nacieron. Al mismo tiempo falleci\u00f3 un hermanito de un a\u00f1o por tosferina. Casi todos enfermamos. Parece ser que la m\u00e1s grave de la familia era yo, pero sobreviv\u00ed. Enterramos juntos a mi madre y a los tres bebes. Ti\u00f1eron de negro la poca ropa que ten\u00edamos. Prescindir de ella fue muy triste, pero tuvimos que aguantarnos. Est\u00e1bamos en plena guerra. Las mayores asumimos m\u00e1s responsabilidades para ayudar a nuestro padre en el campo y cuidar de las dos peque\u00f1as. No pasamos hambre, pero s\u00ed muchas necesidades.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-12 wp-block-paragraph\"><strong>P.- De las cinco hermanas fuiste la \u00fanica que asisti\u00f3 a la<\/strong> <strong>escuela donde aprendiste a leer y a escribir. \u00bfQu\u00e9 recuerdas de tus maestros?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-13 wp-block-paragraph\"><strong>R.- En esa \u00e9poca, los aldeanos como yo, no sol\u00edamos ir al colegio y mucho menos las ni\u00f1as, pero a m\u00ed me encantaba aprender y, en cuanto acababa mis tareas, me calzaba las abarcas y corr\u00eda como un rayo los cinco kil\u00f3metros que separaban mi casa, en la Atalaya, o el chozo donde cuidaba a los corderitos, para llegar a la escuela de las Zomas, donde don Castor, que ten\u00eda una pierna amputada, me ense\u00f1\u00f3 el abecedario y la primera cartilla. Nos hac\u00eda leer en alto. Era muy buen maestro. Acud\u00ed muy poco a la escuela<\/strong> <strong>porque ten\u00eda bastantes obligaciones: llevaba la burra hasta el manantial, distante unos kil\u00f3metros, para cargarla con el agua que consum\u00edamos en casa. Un agua muy buena. En la balsa que aquel riachuelo formaba, rodeada de hierba, lav\u00e1bamos la ropa. En invierno se pasaba mucho fr\u00edo porque se helaba y hab\u00eda que romper el hielo para restregar las prendas. No ten\u00eda tiempo de aburrirme. Las labores del campo resultaban muy exigentes por esas fechas; regaba el<\/strong> <strong>huerto, atend\u00eda a los animales\u2026 Tambi\u00e9n aprend\u00ed a coser haciendo mis propias mu\u00f1ecas y su ropita y ya, desde entonces, como se me daba muy bien, qued\u00e9 encargada de hacer las camisas de mi padre y la ropa de mis hermanas. Toda la familia nos esforz\u00e1bamos por salir adelante, pero un a\u00f1o que hubo mala cosecha y no se pudo pagar al se\u00f1orito, nos echaron. Yo ten\u00eda catorce a\u00f1os. Nos quitaron todo. Mi padre escondi\u00f3 algo de trigo y, hasta que consigui\u00f3 reunir el dinero para que nos levantaran el embargo, nos refugiamos en la casa de mi abuelo Miguel.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-14 wp-block-paragraph\"><strong>P.- \u00bfComo fueron tus primeros contactos con los guerrilleros y de qu\u00e9 formas les ayudabais?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-15 wp-block-paragraph\"><strong>R.- Mi padre contrat\u00f3 a Herminio, hijo de un vecino de ideas progresistas al que la guardia civil hab\u00eda roto un brazo y una pierna moli\u00e9ndole a palos. Aquel chaval, que nos ayudaba ocasionalmente en las labores del campo, fue el primero en irse con la guerrilla. Se escond\u00eda en nuestro granero cuando no pod\u00eda andar por tener los pies muy<\/strong> <strong>hinchados, porque sab\u00eda que se pod\u00eda confiar en nuestro padre. Adem\u00e1s, nuestra casa era la m\u00e1s alejada del resto que formaban la aldea\u2026 Luego empezaron a venir m\u00e1s. Cuando las hermanas nos enteramos, acordamos con ellos una contrase\u00f1a dando una serie de golpes en la puerta<\/strong> <strong>cuando necesitaran vernos. Nuestro perrito, Lucero, nunca les ladraba, pero se quedaba ronco cuando la guardia civil<\/strong> <strong>aparec\u00eda por all\u00ed. Cada cierto tiempo me entregaban una lista con lo que necesitaban y el dinero para comprarlo. Para no despertar sospechas en el pueblo, lo adquir\u00eda en Cuenca, en distintas tiendas. Recorr\u00eda con mi burra los quince kil\u00f3metros que hab\u00eda hasta all\u00ed en compa\u00f1\u00eda de mi vecina Reme, hermana de Herminio. Nos hicimos muy amigas e incluso bordamos juntas una bandera republicana que entregamos a los guerrilleros.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"643\" height=\"504\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Zona-AGLA.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-121764\" style=\"width:350px\" srcset=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Zona-AGLA.png 643w, http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Zona-AGLA-300x235.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 643px) 100vw, 643px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Zona de actuaci\u00f3n de la AGLA.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-16 wp-block-paragraph\"><strong>P.- Pasaste a la guerrilla en pleno mes de diciembre del a\u00f1o 49. Entre los casi seis mil hombres armados que constitu\u00edan los efectivos de las guerrillas antifranquistas, apenas hab\u00eda cien mujeres. \u00bfC\u00f3mo viviste en ese mundo de hombres y, m\u00e1s concretamente, en la Agrupaci\u00f3n Guerrillera de Levante y Arag\u00f3n (AGLA, que fue el grupo en el que te<\/strong> <strong>incorporaste?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-17 wp-block-paragraph\"><strong>R.- Aquella noche que abandonamos nuestra casa para<\/strong> <strong>siempre, hac\u00eda un fr\u00edo tremendo. Estaba claro que la guardia<\/strong> <strong>civil iba a venir a por nosotros. Se lo dije a mi padre y tomamos la decisi\u00f3n de echarnos al monte toda la familia, salvo mis dos hermanas mayores, Prudencia y Amancia, que ya estaban casadas. Amancia y C\u00e9sar acababan de ser padres, pero, como tambi\u00e9n este cu\u00f1ado apoyaba a los<\/strong> <strong>guerrilleros, le previne, y decidi\u00f3 unirse a nuestro grupo. Mi amiga Reme y el resto de su familia tambi\u00e9n se incorporaron. La represi\u00f3n, las violent\u00edsimas detenciones contra vecinos sobre los que la guardia civil albergaba sospechas, no nos dejaba otra salida. Dejamos a nuestros animales y, con la matanza reci\u00e9n hecha y colgada, nos fuimos con casi lo puesto a medianoche, vestidas con pantalones y alguna prenda de abrigo. Anduvimos en la oscuridad guiadas por un guerrillero hasta poco antes de que amaneciera. Al llegar a su campamento, prepararon unos huevos fritos que nos supieron a gloria. Estos hombres se mostraron siempre con nosotras absolutamente respetuosos. La agrupaci\u00f3n prohib\u00eda la integraci\u00f3n de mujeres, pero, dada la situaci\u00f3n, nos admitieron. Mis dos<\/strong> <strong>hermanas peque\u00f1as, Amadora y Angelina, aprendieron a leer y a escribir con ellos. Enseguida le buscaron una familia a Angelina, la de Adelina Delgado, a la que los guerrilleros llamaban La Madre. Mi hermana, que a\u00fan era menor, se integr\u00f3 como sobrina, porque la vida en el monte resultaba muy ingrata. Viv\u00edamos en una permanente huida. Camin\u00e1bamos en la noche y dorm\u00edamos de d\u00eda, al raso, sobre una piel de oveja; solo si llov\u00eda o nevaba se pon\u00eda la tienda de campa\u00f1a. Nunca pas\u00e1bamos m\u00e1s de cinco d\u00edas en el mismo lugar. Com\u00edamos cuando se pod\u00eda\u2026 A pesar del miedo y de tanto sufrimiento, esos casi dos a\u00f1os que form\u00e9 parte de la guerrilla antifranquista fueron important\u00edsimos en mi vida. La solidaridad, el compa\u00f1erismo y el respeto constitu\u00edan la base de nuestra camarader\u00eda. Se convirtieron en hermanos para m\u00ed. Le\u00edamos todo lo posible y tambi\u00e9n escuch\u00e1bamos radio Espa\u00f1a Independiente o la Pirenaica. Acab\u00e9 afili\u00e1ndome al Partido Comunista. Con mis camaradas aprend\u00ed que las mujeres tambi\u00e9n merecemos estar en las<\/strong> <strong>primeras p\u00e1ginas de la historia, y que, en cuanto a derechos, somos iguales, lo que resultaba inimaginable en ese periodo, sobre todo, para las \u00abvencidas\u00bb a las que la dictadura nos castigaba cruelmente.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-18 wp-block-paragraph\"><strong>P.- Tambi\u00e9n cuentas que todos ibais armados, y que, en un enfrentamiento con la guardia civil, mataron a tu padre y a tu cu\u00f1ado, \u00bfusaste el arma?, \u00bfc\u00f3mo afrontasteis estos hechos?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-19 wp-block-paragraph\"><strong>R.- Al pasar a la guerrilla todos adoptamos otro nombre:<\/strong> <strong>mi padre, Nicol\u00e1s, se convirti\u00f3 en Enrique; C\u00e9sar, el marido de Amancia, fue rebautizado como Loreto; mi hermana Amada, pas\u00f3 a llamarse Rosita; Angelina, en Blanca y yo, como sabes, en Sole. A mi padre y a C\u00e9sar los integraron en otras patrullas. Nos mov\u00edamos en grupos reducidos de entre ocho a catorce personas. Nos dieron a todos un arma; a Amada y a m\u00ed, una pistola ligera, un nueve corto, porque las guardias solo las hac\u00edan los hombres. Recuerdo todav\u00eda la cara de mi padre, al despedirse de nosotras con un fuerte<\/strong> <strong>abrazo: \u201cQue no os cojan vivas. Antes, usad la pistola\u201d, nos dijo. Fue la \u00faltima vez que le vi. Todos est\u00e1bamos al corriente de las barbaridades que los guardias comet\u00edan con las mujeres que pillaban en la guerrilla. Le asesinaron el 4 de marzo de 1951. Un guardia civil le remat\u00f3 con un disparo a bocajarro. C\u00e9sar, mi cu\u00f1ado, cay\u00f3 el 24 de mayo de ese mismo a\u00f1o. Cuando nos dieron la noticia del asesinato de mi padre, sent\u00ed un inmenso dolor, y luego, un fuerte deseo de venganza. Con el tiempo, todo ese odio se fue transformando en un mayor compromiso pol\u00edtico y en un empe\u00f1o de ser mejor para luchar por la justicia y por la<\/strong> <strong>verdad. Nos cost\u00f3 much\u00edsimo tiempo averiguar d\u00f3nde los hab\u00edan enterrado. Y desde entonces, acudimos todos los a\u00f1os a ponerles unas flores. Al poco tiempo de la muerte de mi padre, la guardia civil asalt\u00f3 tambi\u00e9n nuestro campamento, cerca de Requena. Los guerrilleros nos defendieron para que mi hermana y yo logr\u00e1semos huir. En medio del tiroteo, por poco mato a mi hermana porque olvid\u00e9 poner el seguro a la pistola. Esa fue la \u00fanica ocasi\u00f3n en que casi se dispara mi arma. Escapamos cruzando un r\u00edo y escondi\u00e9ndonos bajo unos matorrales. Estuvimos horas sin movernos apenas. Ca\u00eda un sol de justicia porque est\u00e1bamos en junio. No ten\u00edamos agua ni comida. Muy<\/strong> <strong>entrada la noche, logramos reunirnos con los nuestros en el<\/strong> <strong>punto de concentraci\u00f3n acordado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-20 wp-block-paragraph\"><strong>P.- Tras la decisi\u00f3n del Partido Comunista de abandonar esa lucha en el a\u00f1o 51, se comienza a organizar la evacuaci\u00f3n de los guerrilleros del AGLA. A tu hermana Amadora le buscaron un sitio en Yecla en junio de ese mismo a\u00f1o, pero t\u00fa no saliste del monte a Francia hasta octubre. Y al poco, volviste a Espa\u00f1a en un par de ocasiones para ayudar a otros guerrilleros a pasar la frontera. Cu\u00e9ntanos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-21 wp-block-paragraph\"><strong>R.- Me sacaron en octubre del 51. El d\u00eda pactado fui hasta una casa, que era un punto de apoyo, y me ase\u00e9 y vest\u00ed con ropa de mujer. Me acompa\u00f1\u00f3 otro guerrillero, Teo, hasta Valencia, donde tomamos un tren a Barcelona. Nos alojamos una noche en un hotel como si fu\u00e9ramos matrimonio, y Teo me cedi\u00f3 la cama, mientras \u00e9l se quedaba en el sill\u00f3n que hab\u00eda en la habitaci\u00f3n. Antes de atravesar la frontera, nos reencontramos Reme y yo. Las marchas para cruzarla siempre eran de noche. Con los nuevos enlaces atravesamos<\/strong> <strong>bastantes monta\u00f1as con despe\u00f1aderos que me parec\u00edan gigantescos. Nunca olvidar\u00e9 aquellos precipicios, ni el estruendo que se escuchaba desde las alturas, por el sonido que produc\u00eda el agua al recorrer el fondo del tajo rebotando en las paredes de la monta\u00f1a. Pasado el susto y ya en Francia, descansamos unos d\u00edas en un caser\u00edo. Luego nos<\/strong> <strong>instalaron con una familia de camaradas franceses en un pueblo, y, a los pocos meses, de nuevo, Reme y yo nos separamos. El Partido me propuso regresar a Espa\u00f1a para sacar a otros guerrilleros. Acept\u00e9 sin dudar y me prepar\u00e9 para hacerlo lo mejor posible. Con carn\u00e9 falso atraves\u00e9 la frontera y cumpl\u00ed mi cometido con \u00e9xito, sacando a 4<\/strong> <strong>guerrilleros. De nuevo en Francia, el partido volvi\u00f3 a contactar conmigo para la tarea de ayudar a Reme, que tambi\u00e9n hab\u00eda ido a Espa\u00f1a a recoger guerrilleros, y sin saberlo, iba camino de una emboscada.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"591\" height=\"353\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/sole-en-un-acto.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-121765\" style=\"width:380px\" srcset=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/sole-en-un-acto.png 591w, http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/sole-en-un-acto-300x179.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 591px) 100vw, 591px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">&#8216;Sole&#8217; en un acto de memoria.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-22 wp-block-paragraph\"><strong>P.- Y volviste de nuevo a Espa\u00f1a, a pesar del riesgo enorme, pero, en esta ocasi\u00f3n, te traicion\u00f3 uno de los gu\u00edas y fuiste detenida. Pasaste quince a\u00f1os en las c\u00e1rceles de la dictadura. \u00bfEn alg\u00fan momento pensaste en tirar la toalla?<\/strong> <strong>\u00bfQu\u00e9 te manten\u00eda?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-23 wp-block-paragraph\"><strong>R.- En Espa\u00f1a ya me di cuenta de que aquel gu\u00eda que deb\u00eda<\/strong> <strong>acompa\u00f1arme hasta Salamanca no se comportaba de la manera adecuada. Cogimos el tren camino de Salamanca para prevenir a Reme, pero antes, en Miranda de Ebro, me detuvieron. Y luego tambi\u00e9n a Reme. Tras nuestra detenci\u00f3n pasamos por varios centros y comisarias donde nos golpearon repetidamente, pero lo peor ocurri\u00f3 en los s\u00f3tanos de gobernaci\u00f3n, en la DGS, en los calabozos de Sol. Nos aislaron durante semanas. Me llenaron la boca de trapos para evitar que gritara. Las palizas se suced\u00edan. Llegu\u00e9 a un punto que hubiera preferido que me mataran de una vez. Incluso se me pas\u00f3 por la cabeza suicidarme golpe\u00e1ndome con los barrotes de la cama en la sien, pero sab\u00eda que no resultar\u00eda. Ahora me alegro de estar aqu\u00ed y de haber sido capaz de resistir. Pas\u00e9 quince a\u00f1os en la c\u00e1rcel del 52 al 67. Primero estuve unos a\u00f1os en la c\u00e1rcel de<\/strong> <strong>Valencia, con Reme y Amadora, a la que tambi\u00e9n hab\u00edan detenido. En esa c\u00e1rcel andaban por los patios y pasillos ratas como camiones. Luego estuve un a\u00f1o en el penal de Burgos, donde no hab\u00eda calefacci\u00f3n ni agua caliente. Se me hizo largu\u00edsimo. Igualmente estaba infestado de ratones y cucarachas. Acab\u00e9 mi condena en el penal de Alcal\u00e1 de Henares donde hab\u00eda bastantes presas pol\u00edticas y nos organizamos estupendamente. All\u00ed recib\u00ed clases de cultura<\/strong> <strong>general y de franc\u00e9s de dos compa\u00f1eras presas: Carmen Orozco y Mercedes G\u00f3mez Otero. Las recordar\u00e9 siempre con mucho cari\u00f1o. Trabaj\u00e9 en el taller de costura haciendo uniformes para la polic\u00eda y s\u00e1banas para las c\u00e1rceles porque por cada d\u00eda trabajado redim\u00edas medio. Tambi\u00e9n pas\u00e9 algo m\u00e1s de un mes en Yeser\u00edas donde me operaron de un bulto que me hab\u00eda salido en un pecho. Result\u00f3 benigno y regres\u00e9 a Alcal\u00e1 esposada y escoltada por la guardia civil.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-24 wp-block-paragraph\"><strong>P.- De hecho, alargaron tu estancia en prisi\u00f3n por tu falta<\/strong> <strong>de arrepentimiento. Y tras la salida con libertad condicional, seguiste militando en la clandestinidad por la lucha de las libertades y en contra de la dictadura. \u00bfC\u00f3mo te sentiste<\/strong> <strong>tras salir de los muros de la prisi\u00f3n?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-25 wp-block-paragraph\"><strong>R.- Sal\u00ed en libertad condicional el 25 de febrero de 1967.<\/strong> <strong>Pas\u00e9 un tiempo en casa de mi hermana Amadora, que viv\u00eda<\/strong> <strong>en El Pozo del T\u00edo Raimundo. Su marido tambi\u00e9n estaba en la c\u00e1rcel por motivos pol\u00edticos. Enseguida me traslad\u00e9 a Manresa, donde viv\u00eda mi hermana Amancia, la viuda de C\u00e9sar, que era quien se hab\u00eda propuesto como mi fiadora. Deb\u00eda presentarme en el juzgado cada pocos d\u00edas. Me cost\u00f3 adaptarme porque el mundo al que me incorpor\u00e9, nada ten\u00eda que ver con el que yo hab\u00eda dejado quince a\u00f1os atr\u00e1s.<\/strong> <strong>Fue muy importante en ese periodo el cari\u00f1o de mi familia<\/strong> <strong>y del grupo Movimiento Democr\u00e1tico de Mujeres de Zaragoza, que tanto soporte nos brindaron cuando est\u00e1bamos en la c\u00e1rcel. Ese mismo a\u00f1o hice un viaje a<\/strong> <strong>Zaragoza para conocer personalmente a aquellas mujeres y<\/strong> <strong>darles las gracias. En ese encuentro conoc\u00ed al que ser\u00eda mi marido, Manolo Gil, hermano de una de esas compa\u00f1eras y camarada del PCE. Nos carteamos un tiempo y enseguida decidimos casarnos, pero no por la Iglesia cat\u00f3lica, c\u00f3mplice<\/strong> <strong>del franquismo, sino por lo civil. No result\u00f3 nada f\u00e1cil, pero lo logramos. Fue la primera boda civil de Zaragoza desde el final de la Guerra Civil. Pero eso ya es otra historia.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Memoria hist\u00f3rica imprescindible: Entrevista a Esperanza Mart\u00ednez, \u201cSole\u201d, la \u00faltima guerrillera antifranquista viva. 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