{"id":108261,"date":"2025-03-10T00:00:00","date_gmt":"2025-03-09T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.presos.org.es\/?p=108261"},"modified":"2025-02-21T16:38:55","modified_gmt":"2025-02-21T15:38:55","slug":"la-arana-negra-de-vicente-blasco-ibanez-tomo-ii-descarga-propaganda-jesuitica-contra-la-impiedad-revolucionaria-que-inundaba-al-mundo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/2025\/03\/10\/la-arana-negra-de-vicente-blasco-ibanez-tomo-ii-descarga-propaganda-jesuitica-contra-la-impiedad-revolucionaria-que-inundaba-al-mundo\/","title":{"rendered":"\u00abLa ara\u00f1a negra\u00bb de Vicente Blasco Ib\u00e1\u00f1ez, Tomo II. Descarga. Propaganda jesu\u00edtica contra la impiedad revolucionaria que inundaba al mundo&#8230;"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"356\" height=\"512\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/arana2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-108257\" style=\"width:330px\" srcset=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/arana2.png 356w, http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/arana2-209x300.png 209w\" sizes=\"auto, (max-width: 356px) 100vw, 356px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Portada tomo II del libro.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(16.834px, 1.052rem + ((1vw - 3.2px) * 1.007), 26px);\"><strong>Libros que hay que leer:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2 wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(16.293px, 1.018rem + ((1vw - 3.2px) * 0.957), 25px);\"><strong>-La ara\u00f1a negra<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3 wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(14.642px, 0.915rem + ((1vw - 3.2px) * 0.809), 22px);\"><strong>Vicente Blasco Ib\u00e1\u00f1ez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4 wp-block-paragraph\" style=\"color:#180a97\"><strong>Tomo II.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.33), 17px);\"><strong>Propaganda jesu\u00edtica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6 wp-block-paragraph\"><strong>En marzo de 1866, una de las notabilidades m\u00e1s de modas en Madrid era un reverendo padre jesuita que en las principales iglesias predicaba sermones conmovedores tomando por tema la aflictiva situaci\u00f3n en que se hallaba el Papa y fustigando de paso con mano fuerte el esp\u00edritu del siglo que se alejaba r\u00e1pidamente de la ben\u00e9fica sombra de la Iglesia para arrojarse en el torrente de impiedad revolucionaria que inundaba al mundo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7 wp-block-paragraph\"><strong>Sus sermones val\u00edan tanto como las \u00f3peras del Teatro Real, y si para la alta sociedad era un sacrilegio no haber o\u00eddo al tenor Tamberlich, no se cre\u00eda menos censurable ser mujer a la moda, buena cristiana y amiga de las santas tradiciones, sin haber ido nunca a escuchar la ardiente palabra de aquel buen padre jesuita que sab\u00eda ensartar los m\u00e1s manoseados lugares comunes, poniendo los ojos en blanco y empleando todas las rebuscadas artes de un actor afeminado y dulz\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8 wp-block-paragraph\"><strong>La iglesia donde el jesuita dejaba o\u00edr su voz dos veces por semana, ve\u00edase completamente llena desde algunas horas antes de la anunciada para las conferencias; que tal t\u00edtulo daba el buen jesuita a sus sermones.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9 wp-block-paragraph\"><strong>El elocuente padre Luis vio desde su primer discurso acrecentarse r\u00e1pidamente su fama oratoria, gracias al reclamo h\u00e1bil que hac\u00eda fijarse en su persona la atenci\u00f3n p\u00fablica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-10 wp-block-paragraph\"><strong>Era la mano del padre Claudio quien mov\u00eda aquella m\u00e1quina que hac\u00eda caer sobre la persona del orador de la Orden, una lluvia de aplausos y de gloria. Hab\u00eda que batir a la revoluci\u00f3n que se mostraba ya pr\u00f3xima y amenazante, y<\/strong> <strong>para ello conven\u00eda excitar el fervor y la devoci\u00f3n en las clases poderosas y conservadoras por medio de tales predicaciones.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-11 wp-block-paragraph\"><strong>El padre Claudio lograba los fines que se hab\u00eda propuesto, pues los sermones de su subordinado alcanzaban un \u00e9xito colosal y aquel p\u00fablico elegante, perfumado y vestido de riguroso luto para dar m\u00e1s solemnidad al acto, sal\u00eda del templo m\u00e1s dispuesto que nunca a resistir la impiedad defendiendo sus santos y tradicionales privilegios y pidiendo a los poderes p\u00fablicos que no perdonaran ocasi\u00f3n alguna de zurrar al populacho, revolucionario e irrespetuoso con los que gozaban de todas las delicias del mundo sin<\/strong> <strong>deshonrarse con el trabajo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-12 wp-block-paragraph\"><strong>La pen\u00faltima conferencia del padre Luis viose a\u00fan m\u00e1s concurrida que todas las anteriores, a pesar de que la tarde era muy lluviosa y soplaba un vientecillo helado que pon\u00eda en dispersi\u00f3n a los transe\u00fantes. A las tres el templo estaba lleno por completo. Desde el altar mayor al centro de la gran nave, estaba ese todo Madrid que los revisteros de salones consignan en sus art\u00edculos; conjunto de mujeres elegantes con t\u00edtulo nobiliario o sin \u00e9l, que antes de ir al templo del Se\u00f1or pas\u00e1banse media hora en su tocador<\/strong> <strong>pensando qu\u00e9 traje negro favorecer\u00eda mejor su hermosura y de qu\u00e9 modo sentar\u00eda bien a su rostro la cl\u00e1sica mantilla. El resto de la iglesia ocup\u00e1balo la beater\u00eda de baja estofa; viejas rozadoras, ancianos con facha de cura, obreros de<\/strong> <strong>rostro obtuso, infelices mujeres de aspecto resignado; toda esa demagogia fan\u00e1tica mil veces m\u00e1s terrible que las turbas revolucionarias y que vive a la sombra del clero, en la mayor miseria, mirando sin odio el lujo y el despilfarro de las clases elevadas, convencida por sus protestares de que hasta en el cielo hay jerarqu\u00edas y de que eternamente han de asistir en el mundo, ah\u00edtos y hambrientos, se\u00f1ores y esclavos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-13 wp-block-paragraph\"><strong>Hab\u00edan ya comenzado los c\u00e1nticos que preced\u00edan siempre a la conferencia, cuando entr\u00f3 en el templo una joven se\u00f1ora vestida de negro y con mantilla de blonda, llevando en sus manos devocionario y rosario de n\u00e1car y oro.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-14 wp-block-paragraph\"><strong>Para que no existiera en el templo una lamentable confusi\u00f3n de clases y evitar que el pueblo con su rudeza maloliente incomodara al p\u00fablico privilegiado, los padres de la Compa\u00f1\u00eda, organizadores de aquellas fiestas, hab\u00edan colocado en la puerta algunos devotos oficiosos, que con una gran medalla sobre el pecho y una p\u00e9rtiga rematada en cruz, iban a guisa de bastoneros de baile, de un extremo a otro de la iglesia, alineando a la gente y procurando embutirla en aquel espacio, que aunque grande resultaba mezquino para tal aglomeraci\u00f3n\u2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-15 wp-block-paragraph\" style=\"color:#9c1111;font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.22), 16px);\"><strong>480 p\u00e1ginas. Descarga:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-16 wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;<a href=\"https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/1qc7vhJkj8d2DwlgKn3urp6BLA1_2-R7c\/view?ts=667ea729\">https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/1qc7vhJkj8d2DwlgKn3urp6BLA1_2-R7c\/view?ts=667ea729<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Libros que hay que leer: -La ara\u00f1a negra Vicente Blasco Ib\u00e1\u00f1ez Tomo II. 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