CRONICA DE LA FARSA. AUDIENCIA NACIONAL.
ACTORES:
GUARDIAS CIVILES
OBLIGADOS ESPECTADORES: MILITANTES DE
AFAPP, SRI, PCE(r) y GRAPO
El 20 y 21 de enero continuaron en la Audiencia Nacional de
Madrid las sesiones de macrojuicio contra varios solidarios,
antifascistas y militantes del PCE(r), fundamentalmente interrogatorios
de guardias civiles pedidos por el fiscal.
Las sesiones
empezaron con el interrogatorio al policía infiltrado por
parte del último de los abogados. Fue muy curioso y
significativo porque ante la primera pregunta, que aludía a
la ideología del invento "PCE(r)-GRAPO", el Presidente del
Tribunal le interrumpió al abogado: ¿Pero se
refiere Usted al PCE(r) o a los GRAPO? Por tanto la cosa estaba clara y
el propio infiltrado así lo reconoció ya que a
partir de entonces hablaba por un lado del PCE(r) y por el otro de los
GRAPO.
La pregunta venía porque "había
detectado a un anarquista" que había solicitado su ingreso
en los GRAPO. Entonces, "si los GRAPO eran marxistas-leninistas, no
tenía cabida en dicha organización". Tuvo que
reconocer que en realidad la organización armada
tenía un carácter antifascista amplio, mientras
que el PCE(r) era de ideología marxista-leninista.
Luego
el abogado le preguntó que "cuántos militantes
del PCE(r) había conocido dentro de la
organización de Madrid en la que se había
infiltrado", y dijo que "unos 150 ó 200". Luego le
preguntó que si a todos ellos había mentido
acerca de su edad, profesión, nacimiento, estado civil,
vecindad y demás datos personales, y contestó con
evasivas. Entonces insistió para conocer si había
tenido algún tipo de entrenamiento específico
para mentir de forma sistemática, pero el tribunal no
dejó al abogado hacer ese tipo de preguntas.
A
partir de ahí el tribunal salió al rescate del
policía y no admitió ninguna pregunta sobre la
unidad para la que trabajaba: si era del SEPRONA, de
Tráfico, del Servicio de Información o de la
Policía Judicial. Todas las preguntas las declaró
innecesarias, con lo cual le libró de seguir contando
historias de ciencia-ficción.
Luego hubo un
chorro de preguntas sobre "su intervención en reuniones,
asambleas y si las grabó o tomó
fotografías", "si entró en los locales de la Cruz
Negra Anarquista en la calle Alberto Palacios de Villaverde (Madrid)",
"en viviendas particulares, si cogía el teléfono
de aquella sede y si registró cartas, agendas o mensajes".
Reconoció que sí era cierto todo eso pero que no
las había grabado y que de todo ello había
informado por escrito a sus jefes, aunque nunca a Garzón, el
juez que instruía el asunto. Por tanto, Garzón no
había pintado nada y se limitó a recoger los
papeles que le enviaba la Guardia Civil.
El Presidente del
Tribunal le prohibió al abogado que le preguntara por la
Cruz Negra Anarquista "porque allí no se la estaba juzgado".
Sin embargo, el infiltrado reconoció a
regañadientes que en todos esos años
él no había presenciado que se cometiera
ningún delito, aunque "lo sabía porque se lo
habían contado". También quedó claro
que de todo ello no había puesto ninguna denuncia ni
informado a ningún juez.
De los mensajes que
pasaban por sus manos para la dirección clandestina del
PCE(r) mintió diciendo que sólo leyó
los que iban abiertos pero no los que iban en un sobre cerrado.
Luego
el abogado le preguntó como era posible que hablara de
"saltar desde ahí a los GRAPO" si todo era una misma
organización: un afiliado a una asociación no
salta a la misma asociación. A regañadientes vino
a reconocer que, efectivamente, se trataba de organizaciones distintas
y que nadie le había ordenado ese cambio sino que fue
iniciativa suya.
Siguió a esta
intervención un desfile de unos 20 guardias civiles que
habían intervenido en las detenciones, los registros de las
viviendas y las huellas dactilares. Todos ellos declararon escondidos
desde una esquina para que no se les pudiera ver, y algunos iban
incluso camuflados con pelucas, gafas y bigotes postizos. Los
defensores protestaron de nuevo pero el tribunal permitió
que aquel carnaval continuara para garantizar la integridad de los
guardias civiles.
En las detenciones coincidieron en que
todo fue impecable: se identificaron con sus placas y les
leían sus derechos como en las películas (y
varias veces). Lo que pasa es que "se resistían a ser
detenidos y entonces tenían que emplear la violencia para
reducirles y esposarles". Alguno, como Jesús Merino del
Viejo, hasta llegó a caerse en el forcejeo dentro de un seto
y se lastimó ligeramente. Jesús era "un tipo
peligroso porque llevaba un arma cargada, con una bala en la
recámara y sin el seguro puesto, lista para disparar.
Además hizo además de cogerla pero no le dieron
tiempo".
También localizaron dos agujeros que
tenía en el monte, en la sierra próxima a Madrid.
Lo hicieron con un perro que detectó que allí
había habido más armas e incluso explosivos, pero
cuando ellos lo registraron no había más que
"compresas, medicinas, víveres y mapas". No pillaron el
arsenal que esperaban y se quedaron planchados.
Los
demás no llevaban armas pero -según los guardias
civiles- también se resistieron, "obligándoles a
emplearse a fondo para meterles en los coches de camuflaje".
Ningún guardia civil reconoció haber actuado
encapuchado ni haber encapuchado a los detenidos para evitar que les
pudieran identificar, lo cual es falso. Incluso en la
detención de Carmen López Anguita los vecinos que
pasaban por la calle lo denunciaron a la policía municipal
creyendo que se trataba de un secuestro. Los municipales se presentaron
allá, pidieron información al Ministerio del
Interior con el número de matrícula del coche en
el que la habían metido y les dijeron que aquel coche no
correspondía a ningún vehículo oficial
de la policía. A consecuencia de ello, pusieron una denuncia
en el juzgado por secuestro. Ahora dice la guardia civil que no iban
encapuchados.
Varios de los guardias civiles que acudieron
al juicio ni correspondían ni tenían nada que ver
con el asunto. Todo ello porque el fiscal estaba hecho un
lío, pero aún así les
preguntó por cumplir el expediente (¡si no
habían participado!) y para que disfrutaran del
día libre por lo que parece.
También
pudieron declarar algunos amigos pedidos por los abogados defensores,
alguno de los cuales calificó aquel juicio de surrealista.
Y
así se dieron por terminadas estas sesiones. Las sesiones
continuarán el 9 de febrero con sesiones de
mañana y tarde. Y continuarán el 10, 16 y 17 de
febrero al menos.
El ambiente general en el juicio
es extraordinario. Se desplazaron solidarios de varias ciudades para
prestar apoyo y ánimos a los juzgados. Estas sesiones han
sido difíciles de entender y asimilar además, con
tantas huellas dactilares y términos técnicos. La
impresión general es que cualquier tribunal
pondría en libertad a todos inmediatamente porque el montaje
que tenían se les ha venido abajo un día tras
otro. Pero estamos ante la Audiencia Nacional... La gente asistente,
los solidarios, comentan que la sentencia no puede dejar "con el culo
al aire" al fiscal y a la guardia civil después de tantos
medios y años de investigación perdidos a lo
tonto. Así que tampoco extrañaría que
se inventen algo para justificar los casi cuatro años que
tienen encerrados a los antifascistas, solidarios y comunistas
juzgados. Pero que tendrá que ser por la injusticia, porque
por lo que venimos viendo hasta la fecha... no hay nada de nada de lo
que decían; pero es que absolutamente nada. Y este
comentario es unánime.
Seguiremos informando.
Texto
de un militante del PCE(r) seguidor de los juicios-farsa.
Difunde:
SOCORRO ROJO INTERNACIONAL . SRI
23 enero
2006