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PROYECTO
DE PROGRAMA DEL SOCORRO
ROJO INTERNACIONAL Después de muchas décadas de represión y resistencia,
la continuación del régimen fascista en nuestro país ha cultivado
sentimientos y vínculos de solidaridad muy arraigados, que se han expresado
de las formas más diversas. Hoy constatamos que ese
torrente de solidaridad antifascista sigue existiendo; lo que no existe es
una organización que lo refuerce, lo consolide y lo transmita. ¡Por eso es necesario
reconstruir el Socorro Rojo Internacional! El Socorro Rojo
Internacional tiene una historia legendaria Nació en los años veinte del
siglo pasado por impulso de En España se desarrolló tras
la insurrección de Asturias de 1934 para hacer frente a la dura represión
desatada por la reacción y conseguir la liberación del gran número de
encarcelados que ocasionó. Tras la guerra fue disuelto
por el fascismo y represaliados sus militantes. En 1975, impulsado por el
PCE(r), hubo un primer intento de refundarlo clandestinamente. Nació ligado a
la lucha por la amnistía, tan decisiva en aquella época, como componente
destacado de la lucha contra la reforma franquista. El Socorro Rojo editó su
propio boletín «Solidaridad» y contó entre sus colaboradores con actores,
médicos y enfermeras, abogados y otros muchos intelectuales y artistas,
además de los familiares y amigos de los represaliados. Su experiencia duró
hasta 1981, ya que la policía se ensañó con sus miembros que fueron
perseguidos, detenidos, torturados e incautado su
aparato de propaganda. No se trata de mirar al
pasado sin más, pero en momentos cruciales como los actuales debemos tener en
cuenta el legado que nos brinda la memoria histórica. Se crearon otro tipo de
organizaciones que han desempeñado una meritoria labor por la amnistía para
los presos políticos, contra la tortura, en defensa de la libertad de
expresión, etc. Esos pequeños (pero numerosos) grupos los forman amigos,
vecinos y familiares del represaliado y están muy condicionados por el motivo
concreto que los lleva a formarse. Todos ellos, pese al
extraordinario valor de su trabajo, han dispuesto de evidentes limitaciones,
por tratarse de organizaciones, bien locales, bien parciales, bien ceñidas al
ámbito humanitario. Son una muestra de la dispersión y el localismo extremo
del movimiento solidario con el que es necesario acabar para que la
solidaridad se extienda. Formamos parte integrante de
la resistencia antifascista. Nosotros queremos crear una
organización que forme parte integrante de la resistencia contra el fascismo,
una organización política, no solamente de denuncia sino de lucha. El Socorro
Rojo Internacional pretende reforzar y consolidar los grupos solidarios ya
existentes, pero de una forma organizada que ofrezca continuidad y sea capaz
de transmitir el aliento solidario a todos los represaliados. Esa tarea es hoy
imprescindible. No podemos conformarnos con el movimiento tal y como lo hemos
conocido estos últimos años. Tenemos que dar un paso adelante porque las
tareas que se nos avecinan (el retorno de las expresiones más crudas del
fascismo y la guerra imperialista) así nos lo imponen. Necesitamos un Socorro Rojo
Internacional ligado estrechamente a las luchas antiimperialistas de todo el
mundo, al movimiento revolucionario de la clase obrera y a la defensa y la
recuperación de todos los derechos y libertades democráticas. No podemos limitarnos
únicamente a formar una plataforma más especializada en campañas, en el
trabajo meramente agitativo, de manera que nos haga perder la naturaleza de
nuestro objetivo: desarrollar la solidaridad con la resistencia, organizar la
lucha antirrepresiva en su permanente denuncia contra el terrorismo de estado
y el fascismo. Por lo que entendemos como una prioridad siempre el tejer
organización, consolidar una amplia red solidaria capaz de hacer frente a la
represión. Las campañas son para
nosotros una herramienta, no un objetivo en sí mismas. Las campañas deben por
tanto ayudarnos a extender nuestro proyecto y consolidar nuestras posiciones. Ø Una Organización política.
Para formar parte integrante
de la resistencia antifascista, hay que acabar con la propensión humanitaria
en la que suelen incurrir todas las organizaciones de solidaridad y, por
tanto, debemos explicar el origen, causa y naturaleza de la represión que
padecemos, que no es otro que el régimen fascista que impera en España desde
1936 y cómo combatir esa represión. La lucha antirrepresiva se
enmarca dentro de un contexto de lucha contra el fascismo. Está entre
nuestras tareas situar la lucha contra la represión en su justo y profundo
contenido político, lo que nos lleva a asumir y apoyar unas reivindicaciones
democráticas mínimas y tomar conciencia de que constituimos una parte misma
del conjunto del movimiento revolucionario. Precisamente, por el papel
destacado en la lucha contra el terrorismo de Estado, el Socorro Rojo
Internacional se aparta radicalmente de toda práctica contaminada por el
reformismo y que se expresa a través de actitudes espontaneístas,
desorganizadas, desvinculadas de objetivos concretos, que hacen inútil e
inocua toda denuncia al régimen. Prácticas reformistas que tenemos la
obligación de desenmascarar y liquidarlas del seno del movimiento. En definitiva, estamos
planteando el inevitable carácter político de la lucha antirrepresiva. La
solidaridad con los presos, la denuncia del Estado, la lucha contra el terror
fascista, simplemente, no puede hacerse desde una óptica «apolítica», al
margen del compromiso que nos obliga a ligarnos con la misma resistencia,
porque somos parte de esa resistencia. El movimiento antirrepresivo debe ser
asumido como un frente de lucha más del conjunto del movimiento popular y
revolucionario. El Socorro Rojo
Internacional tiene el cometido de organizar a amplios sectores populares en
la denuncia al fascismo, del carácter cada vez más fascistizado de los
estados «democráticos» y de los instrumentos («legales» e «ilegales»)
judiciales, policiales o legislativos (también económicos, sociales...) de
los que se sirven para imponer sus planes de explotación y opresión y
eliminar todo brote de disidencia o contestación. El Socorro Rojo
Internacional debe ser un canal por el que despierte conciencias entre cada
vez más amplios sectores de la población de que nadie en este contexto está
libre de la represión. Por ello mismo, debemos
atrevernos a definir el Socorro Rojo Internacional como un instrumento que debe
ser tomado como aglutinante de amplios sectores populares. Ya que sólo si el
Socorro Rojo Internacional es un aglutinante, el brazo antirrepresivo del
movimiento popular, que efectivamente organiza y canaliza la solidaridad con
la resistencia, sólo entonces el Socorro Rojo Internacional será capaz de
arrojar todo su potencial como una arma de denuncia política; sólo entonces
cobrará sentido cuando decimos que es necesario que la lucha antirrepresiva
sea concebida de forma unitaria, rompiendo sectarismos estériles y
paralizantes, clarificando posiciones y capaz de actuar internacionalmente,
de forma coordinada. Los presos políticos
desempeñan un papel fundamental en todo movimiento solidario. Pero no debemos
tratarlos con victimismo y lamentándonos de su situación; no deben
convertirse en sujetos de devoción que se puedan utilizar pero a quienes no
se les tenga en cuenta. Es nuestro deber hacer que los presos revolucionarios
tengan voz propia en el seno del movimiento, en la calle. Como sujeto, los presos continúan
ejerciendo su tarea militante. Entre nuestras principales labores está el
exigir y conseguir su libertad, arrancarlos de las cárceles, pero debe ser
esencial facilitar el máximo el contacto entre la calle y el interior de las
cárceles. El preso también debe participar, como cualquier otro, en el debate
político y nosotros garantizarle esta participación. Debemos tener presente la
condición de «presos políticos» de los militantes revolucionarios
encarcelados, y la exigencia del reconocimiento de su condición es parte de
la batalla política que debemos arrancar al Estado. Ø Constituimos una Organización
independiente y democrática.
Cuando hablamos de
organización somos conscientes de las características propias que debe tener
un movimiento como el nuestro, que en ningún caso debe ser centralizado ni
burocrático, sino por el contrario, amplio, abierto a todo tipo de gente que
desee expresar de las formas más variadas su aportación. El Socorro Rojo
Internacional tiene que agrupar a miembros de todas las ideologías, sin
diferencia ninguna, porque el régimen está atacando a toda clase de
movimientos políticos y sociales: independentistas, libertarios, comunistas,
autónomos, pacifistas, etc. Todos ellos deben ser apoyados y todos ellos
deben tener aquí un sitio para defenderse. Es obvio que hay diferencias de
todo tipo entre ellos, pero es mucho más profundo lo que nos une: estamos
luchando contra el mismo Estado fascista, con el que queremos acabar. Todos esos movimientos (y
nosotros mismos) formamos parte de una misma lucha y, en consecuencia,
debemos comprometernos activamente en su defensa, vincularnos estrechamente a
todas sus iniciativas. Ahora bien, el Socorro Rojo
Internacional no depende de nadie más que de sí mismo. Una organización de
nuestras características debe estar presidida por la democracia interna, y
nuestras decisiones las debemos tomar en las reuniones y asambleas que
acordemos. Es allí donde deberemos discutir y adoptar las decisiones de
manera democrática, sin admitir injerencias por parte de nadie. Nuestra fuerza será nuestra
independencia, sin olvidar que esa independencia debe ser especialmente
respecto del Estado fascista, y que no podemos convertirnos en una ONG a la
moda, de las que dicen que luchan cuando en realidad viven de las subvenciones
con las que las manipula y soborna el mismo Estado fascista. Para garantizar
nuestra independencia nosotros no admitimos subvenciones de ninguna clase. Pero la más amplia
democracia no está reñida con la unión y la coordinación más estrecha entre
todas las organizaciones locales y regionales, de modo que todos marchemos en
la misma dirección y hacia los mismos objetivos, para lo cual es
imprescindible la formación de un comité que dirija el trabajo, desarrolle la
organización y asegure la difusión de nuestras publicaciones. No somos un grupo
humanitario sino militante. Nuestra solidaridad es política porque, en última
instancia, no defendemos a las personas represaliadas sino su lucha
consecuente a través de ellas. Nuestra relación con los represaliados no es
personal, porque seamos amigos, vecinos o compañeros de trabajo, sino que
tratamos de defender lo que representan, su actividad, su compromiso y su
práctica combatiente y comprometida. Además, tratamos de ser una
organización unitaria. Pero no se trata de arropar cuántos más colectivos y
sectores mejor, sino de concebir el papel de la lucha antirrepresiva como un
marco unitario en el que deben encontrarse codo con codo todos aquellos
sectores populares y revolucionarios en una perspectiva antifascista y
antiimperialista. En esta dirección debemos
emprender la iniciativa de abrir un amplio debate entre aquellos sectores que
realizan un trabajo antirrepresivo planteándoles nuestras propuestas para
agrupar fuerzas y fortalecer la solidaridad. Ø Una Organización internacionalista.
La necesidad de una
organización como la que proponemos proviene también de la carrera belicista
que han emprendido las grandes potencias por un nuevo reparto del mundo. No
hace mucho que desde todos los frentes mediáticos se nos hacía creer que tras
la desaparición de No han pasado más de doce
años y la crisis económica se descarga brutalmente sobre los hombros de los
trabajadores: despidos masivos, precarización del empleo, reducciones de
salarios, ampliación de la jornada de trabajo... Todas las lacras del
capitalismo se están acentuando y serán aún peores a medida que la burguesía
los agrave para sufragar el gasto armamentístico y la guerra. Esa misma perspectiva bélica
es la conduce a que repriman con saña la más mínima disidencia hacia sus
planes militaristas y encarcelen a los antifascistas, comunistas,
anarquistas, patriotas y antiimperialistas, a todas aquellas personas,
colectivos, organizaciones y partidos que no se someten al dictado del
capital, ni a la cada vez mayor fascistización de sus Estados; a quienes no
soportan el hambre, la miseria, la represión y la muerte que su actuación
causa en la inmensa mayoría de la humanidad. El imperialismo no puede
tolerar la más mínima disidencia consecuente y, al tiempo que se pelean por
un nuevo reparto del mundo con el que salir a flote de su endémica crisis,
incrementan su arsenal de medidas represivas políticas, policiales y de
contra Cuando la represión y
agresión armada traspasa fronteras y se convierte en el eje de las políticas
de todos los estados capitalistas, también los antifascistas,
antiimperialistas, anarquistas y comunistas, en general, los trabajadores,
estudiantes, intelectuales y artistas con conciencia de todo el mundo,
necesitamos organizarnos internacionalmente para hacerle frente. El Socorro Rojo
Internacional es esencialmente internacionalista, si bien para que este
internacionalismo sea firme y fecundo ha de estar enraizado y fundamentado en
el trabajo de cada país. Por ello se hace imprescindible que en cada país
llevemos a cabo una amplia labor de organización y de denuncia. No basta denunciar la
represión y criticar lo que no queremos: si realmente vamos a ser un
movimiento político tenemos que ofrecer una alternativa de lo que pretendemos
alcanzar, un Programa que defienda y contribuya a recuperar los derechos y
libertades democráticas y para el cual esperamos toda clase de aportaciones.
Sólo de esta forma reuniremos la solidaridad hoy tan difuminada. Ø El Programa que proponemos discutir y
aprobar es el siguiente:
1- Medidas contra la guerra
imperialista Paralización inmediata de
los preparativos bélicos. Salida de 2- Medidas antirrepresivas Amnistía para todos los
presos políticos y amplio indulto para los presos por causas sociales. Eliminación
del régimen FIES y del aislamiento penitenciario. Derogación de 3- Derechos democráticos Derecho a la
autodeterminación para todos los pueblos y naciones oprimidas. Libertad de
expresión, reunión, asociación y manifestación sin autorización previa.
Derecho de asilo y refugio para todos los perseguidos por su lucha contra el
imperialismo y el capitalismo. Derechos plenos de ciudadanía para los
trabajadores inmigrantes. 4- Derechos sociales Erradicación del paro,
prohibición de la precariedad y reducción de la jornada laboral. Igualdad de
la mujer trabajadora. Subsidio para todos los parados. Viviendas dignas y
económicas. Derecho de ocupación de las viviendas y tierras abandonadas.
Locales de uso gratuito para la juventud. Enseñanza gratuita y democrática
para todos y derogación de
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