EXTRUPERFIL, EL
TERRORISMO EMPRESARIAL CAMPA A SUS ANCHAS POR SEVILLA
Fuente: J.C. de
Alcalá de Guadaira, resumen: SRI
A finales del
año 2003, CC.OO. Sevilla, con la solidaridad del
PCE y la JCA hizo frente a un conflicto laboral generado en la empresa
EXTRUPERFIL encuadrada en el sector metalúrgico. El origen del mismo fue
el permanente incumplimiento del convenio por parte de la dirección de
la empresa en temas relacionados con el empleo y las condiciones laborales de
los y las trabajadores en la fábrica (jornada, pluses, prevención
de riesgos laborales, etc.)
Estos
incumplimientos fueron afrontados desde el Comité de Empresa, tanto con
la negociación como con la presión. Se trabajó en base a
las garantías de empleo que afectaban tanto a los trabajadores
eventuales y temporales propios de la empresa como a los puestos a
disposición de la misma por ETT’s.
La respuesta
del empresario no se hizo esperar, y comenzó una persecución contra
los miembros del Comité de Empresa, basada en la apertura de expedientes
disciplinarios y sanciones; continuó con el despido o la no
renovación de los contratos del núcleo de trabajadores que con
más fuerza apoyaban las posiciones del Comité de Empresa y, por
último, concluyó con el despido de cuatro miembros del
Comité de Empresa, pertenecientes a CC.OO.
Se celebraron
asambleas de trabajadores que dieron el respaldo mayoritario a las propuestas
del Comité de Empresa.
Se
inició, en primer lugar, una serie de paros parciales y, con
posterioridad se efectuaron paros de 24 horas durante varias semanas.En dicho conflicto se generó un clima de
represión desacerbado contra la actividad sindical, tanto desde el
ámbito empresarial como desde el ámbito policial (hemos de tener
en cuenta que por entonces el Subdelegado del Gobierno en Sevilla era el que
fuera recientemente candidato del PP a la alcaldía de Sevilla, Juan
Ignacio Zoido) consiguiendo que CCOO, sus
representantes y los trabajadores tuvieran una sensación de total
impunidad, mientras el empresario y la dirección de la empresa se mueven
casi en el más absoluto desprecio a las normas laborales y salen
prácticamente impune de dicha actitud, los trabajadores de la empresa y
sus representantes, aquellos que se solidarizaron con ellos y los dirigentes
sindicales de las diferentes estructuras son represaliados
y criminalizados.
Este hecho
adquiere mucha más relevancia cuando se observa que las actitudes
represivas del empresario son mucho menos castigadas, a pesar de contar con
numerosas condenas en su contra.A petición de
la Fiscalía, hoy nos encontramos ante una posible condena de tres
años y medio de prisión para 11 compañeros por
“delito contra los trabajadores” por aplicación del art.
315.3 del Código Penal, “delito” contra los trabajadores
que, en condiciones totalmente contrarias, mantuvieron una posición de
dignidad y de lucha. Hoy está en juego la libertad de los
compañeros.
Se trata,
pues, de un nuevo intento de criminalización
de la Acción Sindical y de la respuesta movilizadora
de los trabajadores ante la pérdida o el deterioro de su empleo. En
definitiva, un nuevo intento de introducir el miedo, la tensión y la
represión entre el conjunto de los y las trabajadores con el fin de
silenciar las injusticias y la precarización
del mercado laboral.
Extruperfil es un caso paradigmático para definir esta
actuación.
Nos
encontramos con un empresario y una empresa que sistemáticamente
incumplen los acuerdos del Convenio Sectorial que regulan la relación
laboral en el ámbito de la provincia de Sevilla; que incumplen los
propios acuerdos alcanzados ante la Autoridad Laboral y que reprimen y despiden
a los representantes legalmente elegidos por los trabajadores. Igualmente,
utilizan toda su capacidad de influencia en los ámbitos políticos
local, provincial y regional para desarrollar y afianzar su estrategia de
represión y de precarización del empleo.Lo que se intenta aquí es constreñir
los legítimos derechos de representación y defensa de los
trabajadores planteando, desde la Fiscalía, una petición de 3
años y medio de prisión para cada uno de los 11 imputados en el
caso (Responsables de estructuras sindicales, miembros del Comité de
Empresa, afiliados de base de CCOO y militantes del PCA-JCA).
Lo que nos
jugamos es, a fin de cuentas, la libertad sindical que tanta sangre ha costado
a la clase obrera de nuestro país.
No podemos
permitir que nos la quiten.