Algunos apuntes sobre la
situación económica
No hace mucho el Presidente del Gobierno español,
últimamente metido a defensor de golpistas fascistas como Aznar, señalaba que “En esta Champions League (...) España es la que más partidos
gana, la que más goles ha metido y la menos goleada”
- en referencia al papel económico jugado por la economía
española en el concierto económico mundial - y
también hemos podido escuchar como desde la
“oposición” se machacaba con el mensaje que los guarismos de
esa política económica eran atribuibles a “la herencia
económica de los gobiernos de Aznar”.
Ello nos sirve para constatar algo que es sabido, y que no es otra cosa, que
tanto PSOE (aquí se debe incluir a sus socios como IU) como PP son
partidos que defienden a ultranza la misma política económica:
las políticas neoliberales.
Puesto que ambos son defensores, y se atribuyen la paternidad,
de estas políticas capitalistas, podemos afirmar, sin temor a
equivocarnos, que todos son responsables de los efectos que las políticas,
fracasadas y ya refutadas por la realidad, han producido y producirán
sobre el Pueblo Trabajador.
También es momento de recordar que estas políticas
económicas han encontrado la comprensión, el apoyo, y la
participación activa de las cúpulas de las dos centrales
sindicales “mayoritarias” - CCOO y UGT – las cuales se
han vendido a la burguesía y a su Estado traicionando los intereses de
los trabajadores a cambio de determinadas prebendas y privilegios.
Durante este tiempo los trabajadores hemos tenido que sufrir el
bombardeo en todos los medios de manipulación de masas que posee el
Capital – radios, televisiones, prensa en papel y digital,... – la
reiteración de mensajes que adquirían el rango de axiomas o teoremas,
piedras angulares de esa política económica injusta, reaccionaria
y antipopular que jamás eran cuestionadas, a
pesar de su falsedad infinita.
Uno de estos axiomas es que “la moderación
salarial contiene la inflación”. Esta aseveración ha
sido tomada al pie de la letra por las cúpulas de CCOO y UGT en los
distintos Acuerdos de Negociación Colectiva (ANC) de la última
década. Los hechos nos dicen que, más que moderación
salarial, lo que ha habido es un descenso real de salarios. Así, desde
el año 1.997 al año 2.006 (según los capitalistas
años de “vacas gordas”, para ellos por supuesto), el Euroíndice laboral IESE-ADECCO nos muestra que el
poder adquisitivo aumentó en esos diez años sólo un 0,4% y
en el primer semestre del año 2006 descendió un 0,5%. Así,
también tenemos que los gabinetes económicos del Capital, como
FUNCAS (Fundación de las Cajas de Ahorro), nos señalan que
“entre 1.998 y 2006 el IPC armonizado del Estado español ha
crecido a una tasa media anual del 3,2%”. Si aplicamos la
aritmética comprobamos que la tasa media de IPC armonizado en los
últimos nueve años – hasta 2.006 – fue del 28,8%.
Según FUNCAS “los precios en el Estado español han
aumentado casi un 10% más que en la zona euro por el aumento de
márgenes empresariales” y en cambio los salarios en
España son de los más bajos de Europa (sólo por delante de
Portugal y Polonia) y donde los salarios menos han subido. Así, los
datos son concluyentes y no dejan lugar a dudas de lo falsa, y nociva, que es
el supuesto axioma seguido por la clase burguesa y sus aliados - fuerzas
políticas españolas y las cúpulas sindicales - de que
“la moderación salarial contiene la inflación”.
Vemos que entre los años 1997-2006, según nos dicen los mismos
capitalistas, la capacidad adquisitiva de los asalariados en 2006 ha descendido
un 24,4% respecto a 1997, por consiguiente, la mercancía fuerza de
trabajo se cambia por un número menor de mercancías en 2006 que
en 1997 constatándose por un lado la depauperación de la clase
trabajadora y por otro la falsedad no sólo de ese axioma sino de aquellos
que afirman que este ha sido un periodo fructífero económicamente
hablando para todos. Ha sido beneficioso para los grandes empresarios, para la
oligarquía financiera, es decir, para los grandes
burgueses y calamitoso para la gran mayoría del Pueblo, los
trabajadores. España está en el furgón de cola
europeo de los salarios, sólo por delante de Portugal y de Polonia y,
por consiguiente, de ser cierto que la moderación salarial contiene la
inflación se debería cumplir que España estuviera a la
cola de la subida de inflación dentro de la clasificación de los
países europeos. Retomando los estudios capitalistas, por ejemplo la
Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS), éstos nos indican
que “los precios en el Estado español han aumentado casi
un 10% más que en la zona euro por el aumento de márgenes
empresariales”. Con lo que, por un lado se demuestra que son los
márgenes, o beneficios, empresariales los que elevan los precios de las
mercancías – según dicen los mismos capitalistas como
FUNCAS - y por otro que los salarios no influyen en la subida de los
precios pues si ello fuera así en estos diez años los precios
deberían de haberse estancado o bajado y no dispararse como han hecho.
Pero hasta ahora hemos hablado de los años 1.997 a 2.006,
mención especial requiere el transcurso del año 2.007 donde se ha
producido por un lado un boom inflacionista
fundamentado en la subida del cereal como consecuencia de que gran parte de la
producción se está destinando a hacer biodiesel
y porque el precio del barril de petróleo ya se ha colocado por encima
de los 100 dólares y por el otro la escalada del Euríbor
y la subida de los tipos de interés, hechos ambos que todavía
ha contraído más la capacidad adquisitiva de los
trabajadores y ha incrementado el grado de depauperización
de las masas trabajadoras y que realmente sitúan en el sistema
capitalista y en la clase que impone su dictadura – la burguesía
– como los verdaderos responsables de esta situación pues el
problema es estructural e inherente al sistema capitalista.
Otro axioma que la burguesía - Partidos Políticos
parlamentarios y sus medios de manipulación y comunicación
- y la traidora aristocracia obrera – fundamentalmente
cúpulas sindicales de CCOO y UGT – ha sido el que la mejora de las
condiciones de los trabajadores pasan por un diálogo social fluido entre
los distintos “agentes” sociales, la necesidad de profundizar en
ese diálogo social y que es mejor para los trabajadores establecer una
relación basada en la confianza y en la colaboración entre patronos
y obreros que establecer un marco de confrontación y de lucha. En
definitiva, el famoso mensaje de reconciliación y colaboración
entre clases negando la ley fundamental que rige esta sociedad capitalista: la
lucha de clases.
Tanto las cúpulas sindicales como los partidos
políticos financiados por el capital – todos los que están
en el Parlamento – arrojan mensajes a los trabajadores en los que se les
señala que el beneficio empresarial redunda en el bienestar del conjunto
del Pueblo, o lo que es lo mismo, “si los empresarios se enriquecen el
país se enriquece y, por consiguiente, también los trabajadores”.
El pasado 1 de septiembre de 2.006 la Comisión Ejecutiva Federal del
sindicato UGT en un comunicado titulado “El diálogo
social debe seguir ahondando en el necesario cambio del modelo
productivo” en el que profundizaba “UGT incidirá en
el desarrollo de políticas industriales, sectoriales y de medio ambiente
que favorezcan el empleo, la sostenibilidad y la
competitividad de las empresas, y la modernización de las
instituciones laborales, a través de la creación de nuevos
ámbitos de intervención sindical, institucional y en la empresa”.
Queda claro que para las cúpulas sindicales, en este caso UGT, la
colaboración entre clases, el mal llamado diálogo social –
pues los trabajadores o parte social están desorganizados, desunidos,
desinformados y desideologizados y no dialogan ellos sino los que los venden
como son las cúpulas sindicales como la de UGT o CCOO – es el
medio para alcanzar los instrumentos que les permita a ellos – la elite
sindical o como diría Lenin la
“aristocracia obrera”- ya ni tan siquiera codirigir, sino obtener
unos privilegios que les permita vivir de manera acomodada a costa de la
precariedad y miseria de los trabajadores. Es más, comprobamos por estas
palabras de UGT, que perfectamente suscribiría CCOO independientemente
del sector que fuere pues ambos son iguales y buscan lo mismo, que se
esforzarán para hacer sostenibles y competitivas las empresas –
seguramente sobreexplotando a los trabajadores – algo que también
firmaría la patronal y sobretodo, y primordialmente, lo que las
cúpulas sindicales desean que es institucionalizarse, liberarse y
codirigir junto con el empresario. ¿Dónde encontramos en palabras
de UGT la necesidad de unir a la clase trabajadora? ¿Dónde
analiza UGT las condiciones generales de la clase obrera y analiza el
porqué los trabajadores estamos desprotegidos y desorganizados?
¿Por qué no habla UGT de la falta de democracia en los centros de
trabajo donde los trabajadores por un lado ni tan siquiera postulan a sus
representantes sindicales y comités y por el otro donde en
muchísimas empresas se despiden a trabajadores que tratan de presentarse
a elecciones sindicales? La razón es sencilla, las cúpulas
sindicales están para defender sus intereses inmediatos y no para
organizar y unir a la clase trabajadora por eso colaboran con los empresarios y
con su Estado y traicionan sistemáticamente a la clase obrera.
Ya hemos visto anteriormente, cuando hablábamos sobre la falsedad
de que la moderación salarial contenía la inflación, que
la clase obrera había perdido poder adquisitivo, que le azotaba la
carestía de vida, que le asfixiaba la hipoteca. Todo ello ha sido
resultado de las políticas propias del capitalismo cuya piedra angular
se concentró en el proyecto de Constitución Europea, proyecto
privatizador que consagra el imperialismo y que considera que todo salvo el
ámbito armamentístico debe estar en manos privadas,
Constitución rechazada por los pueblos francés y holandés
y hoy recuperado mediante el Tratado de Lisboa hecho este que demuestra la
raíz antidemocrática de los capitalistas, fue apoyado por las
cúpulas de los sindicatos mayoritarios europeos entre los que se
encuentran UGT y CCOO, por consiguiente, aquellos que condenan la lucha de la
clase obrera, niegan el principio de la lucha de clases en la práctica y
en la teoría, y que le contraponen su modelo de colaboración
entre clases no hacen más que apoyar las políticas que tienen
como resultado el empeoramiento de las condiciones de vida de la clase
trabajadora y nos demuestran, en la práctica, que están en los
mismos parámetros y en el mismo frente que la burguesía.
UGT señalaba en julio de 2007, es decir hace cuatro
meses, que “el Diálogo Social ha contribuido en estos
años al progreso y la modernización de España y ha
impulsado el cambio del modelo productivo, que empieza a atisbarse ahora. Es
preciso consolidar esta senda para avanzar en un crecimiento económico
sostenido, con más y mejor empleo y mayores niveles de protección
social”. La realidad dice que la conciliación de clases y el
sistema sindical español que reproduce el sistema de democracia burguesa
en los centros de trabajo y que divide y desorganiza a los trabajadores ha
llevado a que los trabajadores del Estado español sean los que mayor
temporalidad en el empleo padezcan con cifras superiores al 30% (18
puntos por encima de la tasa de temporalidad europea) donde el segmento
trabajadores jóvenes – menores de 31 años – sufren
tasas de temporalidad del 47,7% y los trabajadores del sector servicios,
uno de los mayores del estado, esta tasa de temporalidad alcanza el 68,2%
según estudio realizado por CCOO. Por otro lado, las empresas despiden a
trabajadores que tratan de hacer elecciones sindicales en los centros de
trabajo, incrementándose la represión sindical en los mismos.
España según Cáritas,
está a la cabeza de la pobreza infantil en referencia a los
países de la Unión Europea, donde 1 de cada 4 niños, es
decir, el 25% vive por debajo del umbral de la pobreza. Según la
Encuesta de Condiciones de Vida del INE, el 19,9% de los residentes en el
Estado viven por debajo del umbral de la pobreza o lo que es lo mismo, una de
cada cinco personas en España vive con menos de 379,5 euros al mes por
comunidades autónomas Ceuta y Melilla (con un 37,2%), Extremadura (37%)
y Andalucía (31,1%) están a la cabeza de número de
personas que viven bajo el umbral de la pobreza. Para concluir, citar que el
60% de los trabajadores del estado español, once millones de trabajadores,
no alcanzan ni tan siquiera la condición de mileuristas
y, según la Seguridad Social “en España se pagan en
estos momentos -mes de marzo de 2007- 8.237.070 pensiones, pero de ellas nada
menos que 7.040.457 son inferiores a 1.000 euros al mes. Es decir, que casi
nueve de cada diez pensionistas (el número de pensiones y pensionistas
no tiene por qué coincidir) cobran menos que los ‘mileuristas’. Aquí no hay que olvidar que casi
4,5 millones de pensionistas sobrevive con menos de 600 euros al mes”.
Estos datos demuestran por un lado la falsedad de que sea la
colaboración entre clases la fórmula para alcanzar mejores cotas
de vida de los trabajadores y que aquellos que así lo manifiestan
– Estado burgués, cúpulas sindicales y empresarios –
son los que obtienen beneficios a costa de la pobreza de la mayoría.
Pues no debemos de olvidar que los sindicatos mayoritarios, con una tasa de
afiliación que no alcanza el 10,5% de los trabajadores, disponen de
203.000 liberados, centenares de metros cuadrados cedidos por el Estado y cada
año reciben por parte del Estado y la UE – en concreto CCOO, UGT y
CEOE – unos doscientos mil millones de las antiguas pesetas al
año. Por otro lado, según informe de la OCDE presentado en el primer
semestre de 2006 señala “La economía española
crece desde hace una década a un ritmo claramente superior al de la
media de la Unión Europea, pero este prolongado ciclo expansivo no se ha
traducido en una paralela reducción de la brecha social. Mientras los
beneficios empresariales se multiplicaban -el 73% entre 1999 y 2006-, el
salario medio real de los españoles perdió el 4% de su poder
adquisitivo en la década que va desde 1995 a 2005”.
Como hemos comprobado, el Pueblo Trabajador del estado
español se encuentra en una situación límite. Estos
problemas jamás podrán ser resueltos por unos partidos
políticos al servicio de quienes les financian, la oligarquía
financiera y la gran burguesía. Todos los partidos, desde el PCE-IU al
PP, defienden a pies juntillas este sistema capitalista que vemos donde nos
está llevando. Además todos esos partidos tienen deudas con
bancos y cajas y a muchos de ellos les han condonado sus préstamos.
El capitalismo es un sistema clasista en el que los que generan
la riqueza, los trabajadores, son despojados de la misma mientras que el
explotador cada vez explota y roba más al generador de la riqueza, es
decir, al obrero. Así, la clase burguesa se apropia de la mayor parte de
la renta nacional para, por un lado vivir a cuerpo de rey con todo tipo de
lujos y de manera fastuosa y por otro para mantener su instrumento de
opresión que le permita perpetuar su situación de privilegio y
acumular más capital gastándola en fines no productivos como
propaganda (medios de comunicación), sostenimiento del aparato del
Estado (de donde maman los partidos políticos burgueses –PP, PSOE,
CIU, IU-PCE, ERC, PNV... ) y en fines militares. Como consecuencia de la
naturaleza clasista del capitalismo y su consiguiente distribución
desigual de la Renta Nacional, la capacidad adquisitiva de la clase obrera baja
–algo que ya hemos visto – y su parte de tarta dentro de la Renta
Nacional decrece produciéndose periódicamente la Crisis. Por
consiguiente, es la propia naturaleza clasista, ladrona y explotadora del capitalismo
la que genera las crisis económicas. Esto lo vemos en España hoy,
tal como se extrae de las opiniones de CES en junio de 2007 cuando
señala que “La remuneración de
asalariados representó un 46,6% en 2006 del producto interior bruto
(PIB), cuando en el año 2000 rozaba el 50%. La explicación es
simple: la remuneración por asalariado avanzó un 3,4% el
año pasado, frente al 26,6% que crecieron los beneficios de las
sociedades cotizadas en Bolsa” a pesar que tanto
políticos burgueses, cúpulas sindicales vendidas, medios de
manipulación y estado se esfuercen en negarlo. Pues como señala
la prensa burguesa británica en octubre de 2007, The
Economist, “España tiene un riesgo
del 30% de sufrir una crisis económica grave”.
Las crisis en el capitalismo son cíclicas y se reproducen
constantemente cada década. Estos ciclos económicos propios del
capitalismo están compuestos por cuatro fases – crisis,
depresión, reanimación, auge y nuevamente crisis -y el ciclo
capitalista es aquél comprendido entre crisis y crisis. Además,
toda crisis supera a la anterior, así afirmamos que la crisis que ya se
ha desencadenado va a ser mucho más dura para las clases populares que
la que vivimos entre los años 1.992 a 1.995 y que servirá
para que el Gran Capital imponga un nuevo marco de relaciones de producción
mucho más nocivo para el Proletariado que el ya existente.
En los periodos de crisis se manifiesta abiertamente la
incapacidad del capitalismo para superar las fuerzas destructivas engendradas
por él mismo. Cada crisis económica provoca el descenso brusco de
la producción (se prevé que en el año 2008 se destruyan
80.000 puestos de trabajo en la construcción y 20.000 en las
inmobiliarias – según dicen los mismos burgueses – o
según FeS-UGT en Madrid la deslocalización
en el TeleMarketing pone en peligro 40.000 puestos de
trabajo, por no hablar de todo el tejido industrial que se está
destruyendo en Catalunya donde se quiere cerrar
Mercedes-Benz, Durex, Sysmo-Abrera, Roca, GDX, ..., y
si siguen por este camino por el que transitan las vendidas cúpulas sindicales
de pacto, conciliación de clases y falso diálogo social pronto
caerá la SEAT en Martorell, Telefónica (donde los mismos
sindicatos obligan a los obreros a prejubilarse), etc...)
y del poco tejido industrial existente en Andalucía que se ha desmantelado
como Delphi, la fábrica de Contadores,
Gillette, o que se está desmantelando como Astilleros o la antigua
Tabacalera.
El capitalismo, por consiguiente, nos lleva al pueblo trabajador
a la renuncia de nuestras conquistas, a la privación, al embrutecimiento,
a la explotación, a la miseria, a la guerra, a la ruina, e incluso al
hambre y la muerte .
La naturaleza del capitalismo y sus cíclicas crisis
económicas sólo nos dejan a los trabajadores un camino que no es
otro que el de sustituir por la vía revolucionaria el capitalismo y
edificar el socialismo. Para ello es fundamental crear los instrumentos
necesarios para que el Proletariado eleve su conciencia de clase y se
sensibilice de la necesidad de superar el capitalismo y construir el
Socialismo. Para ello, es fundamental forjar la unidad de la Clase Trabajadora,
ya es hora de unirnos como clase y no hacer paripés
de Frentes de Organizaciones de distinto pelaje y sin influencia entre la clase
obrera, experiencias por otro lado que ya se han demostrado como fracasadas. Es
necesario crear un Frente Único de Trabajadores donde todos los
trabajadores estén unidos por su condición de explotados
exigiendo la democratización de las asambleas y que sea esta – es
decir el conjunto de los trabajadores - la soberana en todo momento y que pueda
postular, elegir y revocar en cualquier momento a sus representantes. A la par
hay que estimular las asambleas de comités y, posteriormente, las
asambleas de ramo para configurar – de abajo a arriba – la Central
Única de Trabajadores. Hay que forjar la unidad de la clase como tal y
entendemos que no hay que reeditar experiencias ya fracasadas y refutadas por
la Historia de Frentes de organizaciones que no tienen ninguna influencia sobre
las masas trabajadoras.
Pero el trabajador, además, vive en barrios obreros, los
cuales son también azotados por la desigualdad y la marginación y
donde las familias obreras viven rodeadas de marginación, pobreza,
incultura, drogadicción, delincuencia,..., todo ello como
consecuencia de la esencia del capitalismo – clasismo, explotación
y desigualdad – y debemos estimular y organizar el movimiento
vecinal a la par que estimular el movimiento estudiantil y hacer que
todos ellos converjan en el Frente Único del Pueblo, un frente
anticapitalista, como forma acabada de la Unidad de la Clase. Una vez la
clase obrera se vertebre y se una los Partidos revolucionarios serán
fortalecidos por los elementos más conscientes y avanzados de la clase
obrera organizándose la verdadera vanguardia proletaria y será
nuestra clase la que nos señale cómo deberá ser y hacerse
la unidad de la vanguardia, o lo que es lo mismo, la unidad de los comunistas.
El Partido Comunista Obrero Español no
escatimará esfuerzo alguno en contribuir a forjar ese Frente
Único del Pueblo, es decir, a forjar la unidad de la clase como
también será generoso e inflexible en la lucha contra la
burguesía a todos los niveles –ideológico, político
y económico – y librará una batalla sin cuartel contra el
oportunismo – cuyo fundamento teórico es el revisionismo y su
practica el legalismo y el reformismo.
¡Por la Unidad de la Clase
Obrera!
¡Por el Frente Único de
Trabajadores y el Frente Único del Pueblo!
¡Por el Socialismo!
P.C.O.E.