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Amnistía
Internacional denuncia la impunidad de la tortura policial, generalizada en
España
"No son hechos aislados o excepcionales, gozan de
impunidad total y no existe voluntad para acabar con ellos."
Amnistía Internacional presentó el miércoles en Madrid su
informe "Sal en la herida", en el que denuncia la impunidad de
agentes de policia y miembros de los diversos
cuerpos de seguridad en España en casos de tortura y otros malos tratos.
"Los actos de tortura y malos tratos en España,
cometidos por agentes, no son hecho aislados o excepcionales, ni sólo
cometidos por un puñado de agentes", dijo Esteban Beltrán, director de
Amnistía Internacional en España, en rueda de prensa en Madrid. El informe,
resultado de más de un año de investigaciones y entrevistas, da comienzo a
una campaña de concienciación de Amnistía Internacional al respecto.
"En España no sólo hay malos tratos y tortura
inflingidos por agentes de seguridad, sino también una impunidad efectiva
casi total para los responsables" , afirmó Rachel Taylor, investigadora de AI para España.
"La causa número uno" de esta impunidad es, según
Taylor, "la falta de voluntad demostrada para poner fin a ello".
El Ministerio del Interior ha descartado en otras ocasiones
que se tratara de casos generalizados.
El informe de AI, que describe 13 historias reales de
torturas o malos tratos policiales, denuncia irregularidades en todo el
proceso, desde el mismo momento de la detención.
En uno de los casos, se relata cómo Lucian
Padarau fue golpeado en el momento de su detención,
al igual que su esposa, que estaba embarazada. Las agresiones continuaron en
comisaría, y posteriormente fue puesto en libertad al percatarse los agentes
de que no era el hombre que buscaban.
Las irregularidades, según Jaume Asens, abogado de uno de los casos registrados en el
informe, se extienden al proceso judicial, en el que las víctimas de malos
tratos son criminalizadas y se enfrentan no sólo a un trato de favor hacia
los agentes de seguridad por parte de la fiscalía, sino a posibles
represalias en forma de denuncias por calumnias o del aumento de los cargos
interpuestos en su contra.
A estas complicaciones se añade, según Asens,
la dificultad para identificar a los autores de las agresiones incluso cuando
ésta es aceptada por el tribunal.
Entre las recomendaciones de Amnistía Internacional se
incluyen la instalación de sistemas de grabación en comisarías o reformar el
sistema de investigación de las denuncias en estos casos, que no pueden
limitarse a las investigaciones internas.
Otra de las demandas de la organización es la recogida y
publicación de datos estadísticos (registros ahora inexistentes) sobre el
problema, así como garantizar que las condenas por malos tratos serán acordes
a la gravedad del delito.
Para Estaban Beltrán, uno de los motivos de la falta de
voluntad institucional para resolver este problema es la ausencia de presión
social.
"No se percibe como un problema", afirmó.
Según Amnistía Internacional, tanto el Comité Europeo para
la Prevención de la Tortura (CPT) como el Comité de Naciones Unidas contra la
Tortura ya realizaron declaraciones similares en 2001 y 2002,
respectivamente.
Extraido
de Kaos en la red.
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