Khalid Brodli tiene 37 años
y desde hace doce reside en Fuerteventura, donde
trabaja como cuidador de animales. Hace unos pocos días, este ciudadano
denunció en el Juzgado local de Corralejo, al que
llegó en silla de ruedas y acompañado de su abogado, que seis agentes de
La agresión se produjo - según la denuncia de Brodli
- el pasado 8 de diciembre, cuando dos agentes de este cuerpo militar lo
detuvieron en la calle y lo condujeron hasta su cuartel para "registrarle
mejor". Una vez allí, le hicieron desnudar y, al negarse a quitarse la
ropa interior, uno de los Guardias Civiles le propinó un puñetazo en la
cara. No le encontraron nada encima y, por tanto, le iban a poner en
libertad, pero él insistió en formular una denuncia por el trato
recibido. Fue en ese momento cuando le subieron a un coche oficial
seguido de otro vehículo de
En declaraciones a un periódico local Khalid Brodli afirmó que "todavía no sabe por qué lo
agredieron, y que los Guardias Civiles "volvieron para amenazarme y
decirme que si decía algo me mataban, no quería hablar, no dije nada, hasta
llegar al hospital y sentirme seguro".
Brodli asegura también que "si no lo vives, no
puedes ni imaginarte lo que significa vivir con miedo" y que "solo
quiere justicia". Sin embargo, los
"La impunidad de que disfrutan muchos agentes de policía se debe"
-según AI - a varios factores. Entre ellos, a la increíble paradoja de
que son los mismos cuerpos de seguridad investigados los encargados de llevar a
cabo dichas investigaciones y "los jueces de instrucción y los fiscales se
basan en gran medida en declaraciones de la policía y no les dan el mismo
crédito a las supuestas víctimas ni a los testigos". Así, y según
denuncia esta organización, "cuando surge un caso de presuntos malos
tratos a manos de funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, el proceso
suele ser siempre el mismo: investigación interna inexistente o inadecuada de lo
sucedido y rápido archivo de toda denuncia judicial por falta de pruebas,
incluso si hay datos médicos y otros indicios creíbles que la respaldan".
Amnistía Internacional alerta también sobre casos en los que agentes implicados
en este tipo de delitos denuncian a su vez a las presuntas víctimas, con el
objeto de intimidarlas y desacreditar sus testimonios. Sin embargo, y
según se desprende de éste y otros
Cabe señalar aquí la especial responsabilidad de los sucesivos Gobiernos del
Estado, que han ignorado todas las recomendaciones hechas a España a este
respecto, incluso por
En el año 2004, el "Informe sobre la tortura en el estado español"
constataba la autenticidad de cerca de 800 casos en los que se produjeron este
tipo de prácticas que -según Jorge del Cura, miembro del Centro de
Documentación sobre
Justamente en el año 1996, el Comité de Derechos Humanos de
El Informe "Sal en la herida" recoge algunos ejemplos concretos de
este tipo de indultos, a los que podría añadirse la excarcelación del ex
general de
Amnistía Internacional se refiere también
a las penas insignificantes, en relación a los delitos cometidos, que suelen
imponerse a los escasos policías o Guardias Civiles que son finalmente
condenados por "torturas o malos tratos". Especialmente
representativo de esta desproporción es el caso del agricultor Juan Martínez Galdeano, que falleció en el cuartel de
Asimismo, el Informe de Amnistía Internacional menciona el caso del actual
comisario provincial de Sta. Cruz de Tenerife,
Juan Antonio Gil Rubiales - denunciado por primera vez hace más de dos años en
este semanario digital-. En 1981, Gil Rubiales participó en las brutales
sesiones de tortura que terminaron conduciendo a la muerte del detenido Joseba Arregui. Rubiales
fue encausado y
Con tan significativos antecedentes, no parece previsible que el Delegado del
Gobierno vaya a prestar especial atención a esta nueva denuncia contra
Notas y referencias bibliográficas:
(1) "Sal en la herida. La impunidad efectiva de
agentes de policía en casos de tortura y malos tratos". Informe de
Amnistía Internacional sobre el Estado español.
(2) Ver el vídeo-reportaje "La tortura en
España". Canarias-semanal.com
(3) Ver "La atribulada historia de un comisario
torturador". Armando Quiñones. Canarias-semanal.com
EL
CASO DE ANTÓNIO FONSECA: MUERTO
EN UNA COMISARÍA DE ARRECIFE
António Fonseca, originario de Guinea-Bissau, vivía en Madrid, estaba casado y
tenía una hija. En mayo de 2000 se encontraba de vacaciones en Lanzarote,
donde residía su hermana. A la puerta de la casa de ésta lo abordaron de
madrugada dos policías que -según manifestaron- "pensaban que llevaba
drogas". Logró eludir la detención y fue perseguido por la calle
antes de ser esposado, introducido en el asiento trasero o en el maletero del
vehículo patrulla y llevado luego a rastras al interior de la comisaría.
Allí, aún inmovilizado y en el pasillo que conducía a las celdas, perdió el
conocimiento y murió.
Sobre las causas de su muerte la policía ofreció hasta
tres versiones diferentes. En principio, sostuvo que falleció por la
ingestión de un paquete de heroína. La familia rebatió esta versión,
había tomado fotografías del cuerpo en el depósito de cadáveres que mostraban
lesiones externas en la cara y otras partes del cuerpo. La policía
rectificó su versión sobre la causa de la muerte, asegurando que Fonseca no
había muerto por ingestión de drogas, sino de un ataque al corazón asociado a
un edema pulmonar. La primera autopsia practicada no encontró señales de
lesiones externas significativas y, según
Sin embargo, en la segunda autopsia, realizada por José
Antonio García-Andrade, eminente catedrático de Medicina Legal, se
observaron una serie de contusiones, hematomas y rasguños en el cuerpo y una
lesión de especial relevancia en el músculo esternocleidomastoideo
del lado derecho del cuello. El catedrático descartó una muerte repentina
por causas naturales o por ingestión de drogas y dijo estar seguro de que la
muerte se había producido por inhibición de la respiración a raíz de un
"golpe dado con un objeto contundente". Según un
De acuerdo a la tercera versión oficial de la causa de la muerte, António Fonseca se había golpeado con el
espejo retrovisor de un automóvil y se había caído mientras era perseguido por
la policía. Una afirmación que no se ajustaba tampoco a los testimonios
ofrecidos por dos vecinos del lugar que habían presenciado la persecución desde
un balcón.
Se encargó un nuevo examen a una médica forense adscrita a
En septiembre de 2000, el ministro del Interior explicó al
Congreso que no había pruebas de que António
Fonseca hubiera sido maltratado por los agentes de policía y que no se
tomarían medidas disciplinarias contra ellos. El juez de instrucción no
dio ningún valor al testimonio del testigo principal presentado por la familia
Fonseca, un hombre que se encontraba detenido en la misma comisaría donde este
murió. Puso en duda la importancia de la autopsia de Andrade y sí
concedió mucho crédito a la "opinión experta" de la última doctora,
que ni siquiera llegó a examinar el cadáver. Sobreseyó la causa sin formular
cargos contra los policías.
* Información extraída de España. Crisis de identidad. Tortura y
malos tratos de índole racista a manos de agentes del Estado. Informe de
Amnistía Internacional
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