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Antifascista
entre comillas |
“Enfrentamiento en Madrid entre bandas
juveniles de diverso signo ideológico”. ¡Fascinante planteamiento! Voy a
pedir a los historiadores que asuman esta nueva tendencia, tan aséptica y tan
equidistante. ¿Qué tal si se deciden ya a describir la II Guerra Mundial como
un “enfrentamiento entre bandas adultas de diverso signo ideológico”? Lo mismo para las víctimas. “Se produjo un
muerto”, leo en un titular. No me digáis que no es fantástico ese “se”.
¡Se produjo! ¿Él solo, por su
cuenta? Tomemos ejemplo y escribamos, a partir de
ahora: “En el enfrentamiento entre bandas adultas de diverso signo ideológico
que tuvo lugar en el mundo entre 1939 y 1945 se produjeron varios millones de muertos. Muchos de
ellos se produjeron en
cámaras de gas y hornos crematorios”. Incluso ha habido un periódico, que se
pretende lo más de lo más, que ha considerado que no estaba lo
suficientemente claro que el chaval asesinado el domingo en el metro de Legazpi fuera realmente antifascista (se ve que luchar
contra el fascismo no es prueba bastante), razón por la cual aludió a él en
su portada de ayer calificándolo de “antifascista”... ¡entre comillas! ¡Cuánta ideología babosa condensada en
unas solas comillas! Pero vayamos al meollo. El punto clave es
que las autoridades de Madrid, olvidándose de que el Código Penal español
prohíbe la provocación a la discriminación, al odio y a la violencia por
motivos de etnia, raza u origen nacional, autorizan actos públicos xenófobos,
netamente fascistas, como el que se iba a celebrar con su beneplácito el
domingo en Usera. Una vergüenza pública que movió a
unos cuantos centenares de jóvenes, dotados del sentido de la dignidad y de
la memoria histórica del que tantos mayores carecen, a plantar cara en el
sitio de autos para decir… pues eso: que ya está bien. Me piden que compare lo que se prohíbe en Euskadi y lo que se permite en Madrid. Para qué. Que vea
quien tenga ojos para ver. Los que tenemos ojos para ver vemos que en
la España de hoy reina un patético desarme ideológico. Y que a quienes tratan
de mantener alta la guardia los ponen entre comillas. Aunque den su vida en el intento. Aparecido en Público el 12-XI-2007 |