La
ultraderecha española se está reorganizando. El objetivo: conseguir resultados
electorales significativos. Pero sus diferentes intentos organizativos chocan
con su tradicional fragmentación. PARTIDOS XENÓFOBOS PREPARAN UNA PLATAFORMA
UNITARIA
Diagonal (Kaos. Antifascismo) 2007-12-14 08:17:39
Diagonal -
Número 67. 13 Dic - 26 Dic 2007
Ignasi
Perelló , Valencia
Tras la
autodisolución de Fuerza Nueva, a raíz de su estrepitoso fracaso electoral en
1982, la ultraderecha española no ha tenido ni un partido ni un líder que
consiga aglutinar el voto ultra. Caracterizada por constantes enfrentamientos
entre grupos y monumentales broncas entre sus líderes, la extrema derecha
española mira con envidia los resultados de sus amigos del Frente Nacional
francés y el liderazgo aglutinador de Jean Marie Le Pen.
Sin embargo las diferencias persisten y en la apuesta por la vía electoral ya
se perfilan varias corrientes claramente enfrentadas.
Manuel Canduela, líder de Democracia Nacional (DN), aglutina los
residuos neofascistas más violentos y extremistas. En su órbita pululan otros
grupos más minoritarios, como Alianza Nacional (AN), directamente vinculada al
terrorismo ultra, o Combat España, una coordinadora
de neonazis extremadamente violentos. Desde la
llegada de Canduela a la dirección de DN, hace cuatro
años, el partido que naciera como un intento de imitar los pasos de Le Pen, ha degenerado en un grupo filonazi.
Canduela,
condenado por asociación ilícita, ve ahora con cierto vértigo el panorama que
se presenta a raíz del asesinato en Madrid del joven antifascista Carlos Javier
Palomino a manos de un soldado de extrema derecha simpatizante de su partido.
El máximo
enemigo y competidor de Canduela, José Luís Roberto,
líder de España 2000 (E 2000), tardó pocas horas en condenar el asesinato del
joven antifascista refiriéndose a la culpabilidad de “quien ha convocado
irresponsablemente una manifestación”, en clara alusión al presidente de DN.
España
2000
Y es que E
2000 “ha adquirido una vida y un rumbo propio que la han alejado
progresivamente de la extrema derecha”, según una declaración publicada tras
las elecciones municipales del pasado 27 de mayo. Elecciones en las que el
partido de Roberto subió en votos y obtuvo representación en dos localidades
valencianas de más de 15.000 habitantes. El citado documento, cuya autoría se
atribuye al recién llegado Ernesto Milá, anuncia la
nueva estrategia de los ultras. Esta vía lepenista pretende aglutinar a
La llegada a E
2000, el pasado enero, de Ernesto Milá ha consolidado
esta vía. Su alianza con José Luís Roberto tiene un claro objetivo: articular
la representación de las tres formaciones -IH, PxC y
E 2000 suman en total 30 concejales- y conseguir una candidatura unitaria para
las elecciones al Parlamento Europeo. Pero el camino hacia la unidad está lleno
de obstáculos. Uno de ellos es Madrid, donde Roberto y los suyos no tienen
tanta influencia. En la capital española hay, además, competidores.
Cabe recordar
que la nueva marca electoral del tradicionalismo español, el Frente Nacional,
se presentaba en una manifestación el 28 de octubre secundada, según sus
organizadores, por 5.000 personas. Su presidente, el falangista José Fernando
Cantalapiedra, se postuló en una escenografía cuidada y moderna como el líder
de la “nueva España”. Madrid es también el campo de batalla que se disputan DN
y el FN, ya que en varias ocasiones han puesto a prueba sus capacidades de
convocatoria con actos simultáneos. Por ejemplo, el 11 de noviembre convocaron
separadamente marchas contra la llegada masiva de inmigrantes
extracomunitarios. Una por el barrio de Salamanca, organizada por el FN; la
otra, de DN, en Usera, cerca de donde moría Carlos.
El asesinato
del joven antifascista hizo saltar todas las alarmas entre los ultras lepenistas. Las demandas
de ilegalización de las organizaciones fascistas desde amplios sectores
sociales y políticos -incluyendo al Partido Popular- pueden empañar los planes
de la nueva ultraderecha española. La rápida condena por parte de Roberto del
asesinato pretende distanciarle de las agresiones fascistas pero su
impresionante historial y el de los suyos le delata.
La nada discreta actividad de los fascistas que apadrina incluye palizas,
agresiones, amenazas y acumula numerosas denuncias. Además, su partido E 2000,
pese a una imagen renovada y a un ideario “populista social y democrático” no
logra convertirse en la “casa común del patriotismo”.
Sus conexiones
policiales, así como sus actividades empresariales en la prostitución, hacen
recelar de sus proyectos políticos a muchos ultraderechistas, especialmente al
fundamentalismo católico, capitaneados por el Movimiento Católico Español y
Alternativa Española, y al racismo sin tapujos de DN y AN. Roberto es el
cerebro de ANELA, la patronal de la prostitución y se lucra con dicho negocio
(ver DIAGONAL nº 47). El que nueve de cada diez trabajadoras de los clubs de ANELA sean extranjeras también irrita notablemente
a sectores ultras. Además Roberto acoge en sus listas
a propietarios de burdeles, lugares que se han convertido en auténticos centros
culturales para los ultras valencianos. Y como líder
tiene defectos: sus apariciones televisivas resultan desastrosas.
Por su parte,
el FN francés reclama unidad a sus colegas pero al tiempo ha diversificado sus
contactos. Pese a preferir a DN, casi todas las organizaciones ultras españolas participan en los encuentros del Frente
Nacional francés. Alain Lavarde,
el delegado de Le Pen en el Estado español, observa a
sus camaradas desde su residencia en Benidorm. Antiguo capitán paracaidista del
ejército francés en Argelia y ex miembro de la organización ultra OAS, Lavarde es fundamental para los proyectos electorales ultras: puede ser la llave del apadrinamiento político y
económico del FN francés.
PANORAMA
ULTRA
El cerebro
El proyecto de renovar el movimiento ultra español tiene, según diversas
fuentes, como principal ideólogo a Ernesto Milá
Rodríguez. Nacido en Barcelona hace 55 años, ha sido un activo dirigente de los
grupos neofascistas españoles más violentos desde
Un barniz
ecologista
Manuel Leal Gil, nacido en Madrid en 1968, es el fundador de la plataforma
electoral Iniciativa Habitable/Madrid Habitable, de la que es el coordinador
para todo el Estado. Pese a un nombre amable que suena a ecologista y un
programa aparentemente de centroizquierda, es una plataforma xenófoba. Además,
el pasado de Leal lo delata: número 12 en la candidatura de Falange Española
por Madrid en 1996, candidato de España 2000 al Congreso por Madrid en 2000,
posteriormente aparece en las listas del partido nazi Movimiento Social
Republicano (MSR) en las municipales de 2003 y estatales de 2004. Su gran
éxito, los diez regidores en Extremadura que Iniciativa Habitable conseguía en
las elecciones municipales de 2007, con la alcaldía de Miramontes
y sobre todo la misma representación que PSOE y PP -cinco concejales- en la
localidad de Talayuela, tras liderar una campaña contra la construcción de una
mezquita.
El
tradicionalismo
La corriente quizá más dividida y esperpéntica del panorama ultra español es la
que agrupa al tradicionalismo. Además de la avanzada edad de buena parte de sus
bases, son crónicos sus enfrentamientos. Por ejemplo, hay cinco organizaciones
que se reclaman falangistas. Sin embargo, algunos sectores del tradicionalismo
pretenden renovar su discurso españolista incorporando el rechazo a la
inmigración. Así, el presidente del Frente Nacional (FN), José Fernando
Cantalapiedra, que recientemente ha abandonado
Hablando
catalán
“En estos momentos en Cataluña no nos interesa relacionarnos con todo lo
franquista, la bandera española, el águila, que las llevamos en el corazón,
pero políticamente no nos interesa”. Estas declaraciones de José Anglada Ruis emitidas hace unos
años por un canal de televisión valenciano le retratan, porque aunque Anglada habla catalán habitualmente, tiene una larga
militancia españolista. Líder de Fuerza Nueva en Cataluña, tras su disolución
pasó por diversas organizaciones ultras hasta formar
parte de la candidatura de
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