Carta
en el diario Gara 27 noviembre 2007
Ibai Trebiño. Miembro de Kamaradak Sarea
La estrategia de guerra es sencilla: Alimentar a los
nacionalismos más reaccionarios y fascistas para así acelerar la caída de esta unión
de repúblicas
Es evidente, en pleno siglo XXI, que la cuestión balcánica ha desatado y desata
numerosos conflictos políticos entre las comunidades que comprenden esta
extensa región. Estos conflictos han desatado dolor, tensión y odio entre
etnias, pero para entender esta cuestión es necesario remontarse unos años
atrás.
Es incompresible, que de la noche a la mañana, diferentes pueblos que
pacíficamente habían convivido entre sí detonasen en forma de odio étnico,
cultural y religioso. Así estalló la guerra de los Balcanes, aunque todo tiene
una explicación.
Son también evidentes los intereses económicos y estratégicos (enlace entre
Asia y Europa para transportar gas y otras materias sin pasar por Rusia) que la
OTAN y otras potencias tenían y tienen en la zona. Ese es el motivo de hacer
dinamitar Yugoslavia. Una Yugoslavia fundada por Tito, donde los residentes
gozaban de un bienestar social jamás conocido, donde los trabajadores
(agrupados en las ligas comunistas de sus respectivas repúblicas) gestionaban
las fábricas mediante asambleas participativas.
¿Por qué hacen detonar Yugoslavia? Aparte de los intereses antes mencionados,
tras la caída del bloque socialista, Yugoslavia se negaba a aceptar el modelo
neoliberal que le querían imponer. Occidente, liderado por Helmut
Kohl, tenía un pequeño grano en el culo que debía
eliminar: Yugoslavia.
La estrategia de guerra es sencilla: alimentar a los nacionalismos más
reaccionarios y fascistas para así acelerar la caída de esta unión de
repúblicas. Así, por ejemplo, son armados Franjo Tudjman
en Croacia (heredero político del dirigente nazi Ante Pavelic)
o Alija Izetbegovic en Bosnia (un musulmán
anticomunista) , que a base de limpiezas étnicas
proclaman la independencia (o mejor dicho, la dependencia al capitalismo) de
sus respectivos territorios.
Y así llegamos a la «crisis serbia». Citaré el chiste ése al cual razón no le
falta: ¿En qué se parece Serbia a un teléfono móvil? En que cada año sacan un
modelo más pequeño. Bromas aparte, los filofascistas
de la OTAN se han empeñado en borrar del mapa a Serbia, la cual se niega a
aceptar el sistema neoliberal que quieren imponerles. Para ello deberán seguir
la estrategia que tanto éxito les dio en los 90.
Debemos tener en cuenta que a día de hoy Serbia está formada por tres
provincias autónomas: Serbia Central, con capital en Belgrado y de mayoría
serbia, Vojvodina, con capital en Novi
Sad y de mayoría serbia y húngara, aunque formada por
hasta 11 etnias diferentes, y Kosovo, con capital en Pristina
y la que, sin duda, es la provincia de moda.
Kosovo es una provincia autónoma al sur de Serbia, ocupada por colonos
albaneses (si Enver levantase la cabeza...) y de
minoría serbia, una minoría que es continuamente masacrada y torturada en su
propio país por los dominadores extranjeros (cómo me recuerda al imperialismo
español con el asunto de Nafarroa...) . En la
vanguardia de esa masacre, se encuentra el UCK, guerrilla de ideología fascista
y de compromisos mafiosos.
¿Y quién arma a estos «libertadores» ? Pues los antes
nombrados: OTAN, CIA, Alemania, Unión Europea... con el beneplácito de la ONU.. Al ver que esta estrategia de lucha criminal no les
funcionaba, se inventan el juego democrático, convierten en sus protegidos a
los albaneses de Kosovo, se llenan la boca con el pretexto de «el derecho de autodeterminació n para todos los pueblos» (y digo yo, ¿y Euskal Herria, Catalunya, Corsica o Kurdistán?). Por si fuera poco, colocan en el poder al ex
guerrillero Hashim Thaci
para tener todo bajo control. Por fin Kosovo caminará hacia el próspero camino
de la «libertad y la independencia» , Así superará la
opresión de los «criminales serbios».
Como miembro del movimiento juvenil, solidario e internacionalista, me gustaría
denunciar desde aquí esta farsa independentista kosovar.
Me gustaría denunciar ese nacionalismo reaccionario, fascista y burgués.
Luchemos por una Euskal Herria
libre, socialista, unificada, euskaldun,
anticapitalista, solidaria e internacionalista. Luchemos todas y todos juntos
por nuestra independencia, pero no a cualquier precio.